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sábado, 5 de mayo de 2018

200 AÑOS NO ES NADA

Lo bueno del asunto es que vos pones una foto del quía sin decir una palabra y se arma bardo. Y después dicen que está pasado de moda.
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domingo, 1 de mayo de 2016

AGARRÁ LA PALA

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Antes de cualquier felicitación señalemos que no es lo mismo trabajo que empleo. El trabajo es la actividad por la que el hombre transforma la realidad para satisfacer sus necesidades físicas y espirituales. Dice Marx en Das Kapital "el trabajo es, en primer término, un proceso entre la naturaleza y el hombre, proceso en que éste realiza, regula y controla mediante su propia acción su intercambio de materias con la naturaleza. En este proceso, el hombre se enfrenta como un poder natural con la materia de la naturaleza. Pone en acción las fuerzas naturales que forman su corporeidad, los brazos y las piernas, la cabeza y la mano, para de ese modo asimilarse, bajo una forma útil para su propia vida, las materias que la naturaleza le brinda. Y a la par que de ese modo actúa sobra la naturaleza exterior a él y la transforma, transforma su propia naturaleza, desarrollando las potencias que dormitan en él y sometiendo el juego de su fuerzas a su propia disciplina.
O sea, además de transformar la naturaleza se transforma él mismo desplegándose por el mundo como una singularidad colectiva (lindo oxímoron). 
El empleo en cambio es "una relación que vincula el trabajo de una persona con una organización dentro de un marco institucional y jurídico que está definido independientemente de aquella, y que se constituyó antes de su ingreso en la empresa. Se trata de un trabajo abstracto, que es susceptible de ser dividido en unidades elementales y de reagruparlas alrededor de un puesto de trabajo, que es reconocido como socialmente útil." Digamos, la venta de la fuerza de trabajo para sintetizar con cierta rusticidad.
Volvamos un segundo a Marx. Dice el barbudo que "En las sociedades de explotación el trabajo se vive como una experiencia alienada, y no como una actividad de autorrealización"
O sea, en nuestras sociedades que son, como señala Carlitos, sociedades de explotación.
¿Qué es "una experiencia alienada"? Básicamente la separación del trabajador del resultado de sus esfuerzos. Los bienes que produce no solo son exteriores sino además, ajenos. Aquí está la primera escisión. Y de ella se desprende una consecuencia directa: el trabajo que realiza bajo la forma de empleo no lo construye, no lo despliega por el mundo desplegando todas sus capacidades.
Si alguna vez se preguntaron porqué la cara de tujes de los laburantes cuando vuelven a sus casas a la noche, quizás aquí encuentren una respuesta.
Una de las trampitas preferidas del capitalismo es asimilar trabajo y empleo, hablando de los dos como si fueran lo mismo. Y no lo son.
Ahora si. Dicho lo anterior: ¡feliz día del trabajador!.
¡Agarrá la pala!
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jueves, 28 de enero de 2016

PRIMERO LO IMPORTANTE

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En los años noventa, tan cercanos en el dolor y tan lejanos en la memoria, me cansé de explicar la "tendencia decreciente de la tasa de ganancia" a un montón de cosos que evidentemente no entendieron o si entendieron hicieron como que no entendían. 
Ahora que vuelvo a leer el asunto, no me parece tan complicado (más allá de las bifurcaciones matemáticas que no alcanzan para espantar a los agnósticos) y ya que hemos volvido a los noventa económicamente y a 1930 políticamente (digo 1930 para evitar el efecto "infinito" que mentó Aristóteles y no remontarme hasta Rivadavia), lo que explicaba allá cerca y no hace tiempo calculo que necesita volver a ocupar un lugar en nuestra consideración.
Sin duda corrió agua under the bridge, y en esa correntada iban y venían críticas y contranálisis. Pero el asunto sigue teniendo una actualidad que te da vértigo te da. Por lo tanto, renuevo la explicación, pero como soy vago mejor dejo que se explaye uno que sabe mucho más que yo: Claudio Katz.
Ya sé, ya sé. Demasiado pensar recalienta los sesos, pero bueno, uno sigue siendo octimista.
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"Marx expuso la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia en tres capítulos del tomo III de ¨El Capital¨ a través de una presentación muy simple. Definió a la tasa de ganancia (g´) cómo una proporción del plusvalor (p) en relación al capital total invertido. Dividiendo ese plusvalor por el capital variable (v: gastos en salarios) y constante (c: gastos en maquinaria y materias primas) se obtiene: g´ = p/ v + c.   La tasa de ganancia declina como consecuencia del aumento de la composición técnica (ct : proporción de la maquinaria en relación a la mano de obra) y del incremento de la composición orgánica (co: proporción del capital constante en relación al variable) que genera la mecanización.
Con esta presentación Marx buscó indicar que aunque existen muchas causas determinantes de la declinación de la tasa de ganancia, el motivo estructural de esta disminución es la creciente tecnificación del proceso productivo. Cómo la presión competitiva reduce el procentaje del nuevo trabajo vivo incorporado en las mercancías en relación al trabajo muerto (ya objetivado en las materias primas y el capital fijo de las maquinarias), la tasa de beneficio -basada en la plusvalía primordialmente relativa extraída a los asalariados- tiende a decrecer.

Pero Marx puntualizó al mismo tiempo la existencia de seis fuerzas compensatorias de este proceso. El aumento del grado de explotación (plusvalía absoluta obtenida a través de la intensificación o prolongación de la jornada de trabajo), la reducción del salario por debajo de su valor, el abaratamiento del capital constante (derivado de la depreciación del capital existente), la superpoblación relativa (abundancia del trabajo asalariado disponible para incrementar la explotación o reducir el salario), el comercio exterior (favorable a los países desarrollados mediante el abaratamiento de las materias primas y los bienes de consumo de los asalariados) y el aumento del capital por acciones (cuyos dividendos permiten ganancias extraordinarias). Marx destacó, además, que el incremento de la capacidad productiva, del volúmen de las ventas y de la masa total de ganancias contrarrestan, pero no revierten la caída de la tasa de beneficio."
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Lo peor de Marx y el marxismo, añado yo, es que siga teniendo sustancia y vigencia. Lo que indica que el sistema capitalista y cada una de las perversiones analizadas por Marx (que ahora los marxistas dogmáticos usan como los diez mandamientos abandonando la dialéctica imprescindible para cualquier análisis) siguen ahí. La explotación, la plusvalía y la alienación peinan largas y vigorosas guedejas aunque han mutado, se han recubierto y encubierto bajo otros procesos sociales, han modificado su forma pero no su esencia. Los que no modificaron su forma para combatir al capitalismo son la mayoría de los partidos de izquierda y los marxismos ingénuos que andan por el mundo con la regla de cálculo. No comprendieron que el capitalismo mutó. Sigue siendo él mismo pero no se parece a él mismo. Digamos, a riesgo de ser superficiales, el capitalismo ocultó las aristas que lo volvían atacable. La izquierda boba no logra todavía comprenderlo.
Muchos otros tampoco, pero al menos no dicen que son de izquierda.

lunes, 18 de enero de 2016

EL PESIMISMO OPTIMISTA

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El pueblo jamás se equivoca.
Se equivoca cuando es "gente"
Se equivoca cuando es "vecino"
Porque cuando es "gente" o "vecino" apenas es un grupo de cosos que sobrevive sin saber porqué y casi nunca paraqué.
Un rejunte de individuos que profesan lo que llamaré aquí Optimismo Pesimista. ¿Lo qué? El Optimismo Pesimista consiste en una falsa actitud positiva de adaptación permanente a lo que sea (el primer término del par ordenado"Optimismo"), actitud que recubre una mirada profundamente conservadora y pesimista acerca de las circunstancias de existencia colectivas (las individuales pueden modificarse, y ahí tenés el germen del capitalismo): o sea, pesimismo en cuanto a la sociedad dada. Esta última está ahí y no se te ocurra cambiarla; adaptate, acomodate como mejor puedas y carcajeate, sonreí, ponete el gorro con estrellitas y aplaudí los últimos éxitos de Lali Espósito. ¿Total? En general quienes poseen este optimismo pesimista desvían cualquier intento de análisis con un falso humor liviano que impide mirar más allá de lo evidente. Más que nada porque ese ejercicio recubre con una mano de pintura un orden de castas que no desean discutir dado que en algún momento planean ascender a una casta superior. Y caen en la trampa, dado que una casta es un estamento cerrado y está ahí como cebo y panacéa inalcanzable. Un santo grial de poder y gloria para reforzar la mirada soñadora y reaccionaria.
El pueblo en cambio, posee (o debería poseer) la mirada contraria: o sea, el Pesimismo Optimista. El sujeto advierte que su realidad concreta de existencia no es buena en términos de igualdad de oportunidades, distribución del ingreso, etc (o sea, es Pesimista como condición indispensable para una crítica de lo existente). Entonces sostiene que tal estado de cosas debe ser modificado, cambiado, revolucionado. Por lo tanto, es Optimista en tanto piensa que la sociedad no es una supraentidad que permanece igual a sí misma por los siglos de los siglos, sino un proceso en marcha, construido por sujetos como él y por tanto, modificable por esos mismos sujetos, entre los que se incluye. Es una mirada del movimiento, de la movilidad en sentido fuerte, dialéctica en tanto el momento actual debe ser cuestionado y, tal como dice Marx en la Tésis XI sobre Feuerbach: "Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo".
Es entonces este pueblo el que no se equivoca. La "gente" o el "vecino" permanecerán en sus respectivos asientos. El pueblo, si es pueblo, no.
Añado dos definiciones de "pueblo" que han estado detrás de estas reflexiones:
-."Un pueblo es una serie de elementos equivalenciales que aparecen unificados relativamente alrededor de un significante vacío o hegemónico” (Laclau, Ernesto, "El pueblo, lo popular y el populismo", 2010, pág. 144)
-."Un pueblo en sí es todavía potencialmente un actor que en el consenso acepta la dominación, no descubre que está oprimido porque le encubren sudominación; pero cuando descubre, cuando entraen conciencia de que es oprimido, empieza a ser el pueblo para sí y entonces la comunidad política se escinde, una parte de ella es el resto del bloque histórico en el poder. La otra parte es lo que vamos a llamar estrictamente pueblo, aunque pueblo no incluirá a las clases que se ponen como dominantes, porque así también puede haber una clase media que se ponga como popular. No es una cuestión de nacimiento, sino de una posición en la sociedad (Dussel, Enrique, "El pueblo, lo popular y el populismo", 2010, pág. 121)

jueves, 14 de enero de 2016

ES LA DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO, ESTÚPIDO

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A esta altura de los acontecimientos y con la asociación ilícita que rige los destinos del país en forma obscena y sin filtro uno tiene la ilusión (vana) de que mucha gente por fin se haya dado cuenta de qué iba la cosa. Pero no che. Siguen así, ciegos, sordos y pelotudos. 
Por eso no me queda otra opción que decir las cosas con la misma crudeza con la que esta administración destruye la riqueza social que hemos levantado entre todos durante más de una década: mirame a los ojos pedazo de boludo, lo que están haciendo es cambiar la distribución del ingreso. 
¿No entendiste? 
Todo consiste en desviar la mayor cantidad posible de recursos económicos hacia los sectores más concentrados de la economía. ¿Por qué ponés esa cara de papanatas? ¿En serio todavía no entendiste?
Quiere decir que buscan (y están logrando) modificar la distribución del ingreso: antes estábamos 55 % / 45 % y ahora nos aproximamos peligrosamente al 70 %/30 %.
No. Vos no estás en la mitad del 55 % ni del 70 %. Estás en la otra, en la de los orejones del tarro. Y todo lo que no tenés está en el otro güín. Entonces, cuando devaluaron lo que hicieron fue traspasar recursos de tu porcentaje del ingreso a los sectores que acumulaban el 55 % hasta llegar al 70 % que es la cifra que están buscando consolidar. Por supuesto en el mismo movimiento vos bajás del 45 % a un 30 %. No fue magia. Fue Macri.
Por eso tu sueldo en medio día perdió el poder adquisitivo equivalente a la devaluación del peso (que es la revaluación del dólar), por eso vas a pagar más caros todos los servicios, por eso suben los precios de la canasta básica. Los que ganan con este asunto tienen ingresos en dólares y costos en pesos devaluados. Esos pesos son los que te pagan a vos y los dólares son los que amarrocan, fugan o envían a sus casas matrices. 
¿Me vas siguiendo o dejamos el helado derritiéndose en tu frente?
Además, al dinamitar el mercado interno disminuyen el empleo dado que las pequeñas y medianas empresas que dependen de ese mercado se quedan sin ¡mercado! y como no pueden vender no pueden contratar y ahí tenés lo que el barbudo Marx llamó el "ejército de reserva del capitalismo" que en castellano significa que si vos no trabajás por dos pesos hay una fila larga como la de San Expedito de tipos dispuestos a trabajar por un peso. Y si esos tipos se quejan hay otra fila de tipos dispuestos a laburar por 0.50 $. Por eso el trabajo, la fuerza de trabajo vale cada vez menos y la presión que el laburante puede hacer para obtener mejores condiciones de vida disminuye dado que hay un montón de personas dispuestas a la esclavitud para conseguir los escasos puestos de laburo que quedan.
En griego: de esa forma cruel y perversa disminuyen el precio del laburo para que cobres cada vez menos pesos devaluados y ellos puedan acumular cada vez más dólares revaluados. 
¿Cachai?
Ahora, si a esta altura del relato no cazaste un fulbo, dudo mucho que vayas a pescar algún centro incluso si te viene al pecho.
Y si me permiten un añadido, hay una multitud de pavotes que todavía no entiende. Que aún festeja, que postula una inmunidad que no posee.
¿Despertarán?
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domingo, 12 de julio de 2015

FRANCISCO, EL PRIMER TROSCOVITA

Me causa ternura el nuevo descubrimiento de los católicos: el capitalismo es malo, porque destruye el planeta y se alimenta de mujeres y hombres a los que degrada. Me da ganas de apapacharlos cuando me dicen con ojos desorbitados que el sistema económico transforma todo en mercancía y en ese proceso se lleva puesto el medio ambiente y esas cosas. Se ven lindos en su nueva fe. Los arroparía con su bata favorita y les traería chocolate cuando dicen que el capitalismo incrementa la desigualdad y que la búsqueda obsesiva de ganancias destruye la vida social. Que inocentes se ven con sus mejillas coloradas, comprendiendo por fin el mundo en el que viven.
Pero yo me pregunto ¿hacía falta que un Papa les dijera lo que ya conocen en tujes propio? Hay cataratas de tinta lanzadas en contra del capitalismo ¿nunca se dieron cuenta? Son bastante pavotes o estaban mirando para otro lado. Porque el capitalismo no nació ayer y sus críticos y desmenuzadores tampoco. El barbudo aquel de Treveris puso en blanco sobre negro todo lo que el señor de la sotana mayor dice ahora. Lo de la plusvalía (se llama así tontito), la explotación del sujeto, la alienación, etc., ya fueron planteados al menos hace doscientos años y me quedo corto. ¿Recién te enteraste ahora cristianuchi?
Ponele que los libros antiguos te den alergia. Hace no mucho un tipo llamado Hervé Kempf escribió y publicó un libro (que podes leer acá si le metes click al lugar correspondiente) llamado "Cómo los ricos destruyen el planeta" que dice más o menos lo que repite "Laudatio si" del Pancho. Obviamente es más punzante y como no tiene que conformar ninguna oreja delicada deja caer el sablazo sin piedad. Pero el punto es que el libro ya estaba ahí hace mucho. ¿Cuál es la novedad?
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Yo creo que Francisco tendría que haber pedido perdón, no solo por los crímenes de la iglesia católica contra los pueblos originarios, sino también por contribuir a legitimar el orden que ahora critica con tanto ahinco (yo veré cuánta sustancia tiene esa crítica, porque del dicho al hecho ¿vistes?). Pienso además la cantidad de empresas ligadas al Vaticano que practican con entusiasmo el capitalismo salvaje, es más, se me ocurrió pensar en el Opus Dei, secta que disfraza mediante la doctrina católica sus ansias de poder y dominio. Están ahí todavía. Y son católicas. Que se yo, fijate.
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Nota: ¿entendiste papafrita dónde está el enemigo y de quién se trata?
Te doy una pista, mirá

domingo, 14 de diciembre de 2014

MARMELADA DE FILOSOFÍA

Es notable como la refutación cae en el terreno del absurdo. Un breve repaso por el artículo de marras nos permitirá ver con qué frecuencia los textos de Marx, Nietzsche y Sartre son redondamente ignorados como parte de un análisis.
Por otro lado, la alusión a que el rechazo a dios proviene de experiencias personales es desopilante. ¿De qué otro lugar puede provenir sino de la subjetividad cualquier experiencia, incluso la religiosa? Además, y esto es el centro ignorado bastante a propósito sostengo, el meollo de las tesis de los tres nombrados no es tanto la existencia o no de un dios, sino la existencia de un dios que justifica posiciones hegemónicas. Allí está el busilis, pero claro, eso que lo diga montoto.
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"La tesis de fondo" es de todo menos lo que la reinterpretación de Marmelada indica: lo que hay que considerar es el dios que otorga y consolida privilegios de clase. Releyendo aquella frase de "La contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel" de 1843 debe advertirse que el famoso "opio de los pueblos" tiene más de una dimensión y, por lo tanto, es necesario desentrañar la frase con menos ingenuidad y sin duda, sin fanatismo.
Aunque, y esto siempre se le escapará al conservador, lo que interesa es la famosa Tesis XI sobre Feuerbach "Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.
De Nietzsche y Sartre mejor lo dejamos para otro día, porque es domingo che.

miércoles, 26 de junio de 2013

CIERTO

Por fin se le escapó un acierto. Aún cuando quiso decir otra cosa y proponerse como el líder de la moralidad epidérmica.
En verdad se debatirá qué modelo de país queremos: el de Macri y amigos, neoliberal, con un estado ausente e inerte, salud, educación y vivienda en bancarrota, con una policía cargada con los peores vicios de las fuerzas que la supieron parir, etc. y el otro modelo, ese que con todos los problemas y limitaciones estamos tratando de parir.
Pese a los propios y a los ajenos, que los dos son lastres con los que hay que lidiar.
Ese modelo por el que yo puse el lomo tantas veces, por el que recibí palos (literalmente), gases (literalmente), por el que salí a la calle cuando nadie salía, cuando todos miraban desde los bares de moda a la negrada infame que quería existir.
Cierto Macri, es tu modelo y lo que representa contra el otro modelo.
Y también es cierto, señor ciudadano, que Ud. está eligiendo en qué país quiere vivir.
Un consejo Don Ciudadano, humildito nomás: no convierta la elección en un campeonato de fulbo. Aquí la cosa no es salir campeón ¿vio?
Ah, otra cosita, ya que soy marxista, recupero una frase poco citada del viejo barbudo: "No se pueden lograr fines justos con medios injustos" dijo Marx. Anotala, ahora que pocos le van a dar pelota.
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lunes, 13 de mayo de 2013

ZURDO


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Se habla mucho y mal acerca de la izquierda. De la misma forma en que se discurre acerca del marxismo y Marx sin haber recorrido una sola página de El Capital o, al menos, alguno de sus escritos que son muchos, variados y sorprendentes. Debido a esta supina ignorancia se sigue jorobando con "la religión es el opio de los pueblos": quien repite esa pequeña porción del argumento, desconoce que la frase está en la introducción de la Contribución a la crí­tica de la filosofí­a del derecho de Hegel, escrita por Marx (Carlos, no Daniel a quien jamás se le ocurriría pensar por si mismo) en 1843. Y por supuesto no está al tanto del párrafo completo que indica:
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"El sufrimiento religioso es, en uno y al mismo tiempo, la expresión de sufrimiento real y una protesta contra el sufrimiento real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo descorazonado, el alma (o el espí­ritu, der Geist) de una condición desalmada. Es el opio de los pueblos."
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Puesta en su contexto original cambia ¿no?
Este ejemplo sirve, un poco nomás, para mostrar cómo el "sentido común", la opinión heterónoma, construye su mirada sobre información incompleta, tergiversada y, las mayoría de las veces, desconocida. Repite lo que repiten. Repite lo que ya ha sido masticado y deglutido, y elabora categorías con las que percibe y organiza el mundo replicando esquemas ajenos que el sujeto se apropia sin considerar siquiera su pertinencia.
Por ejemplo el mote (peyorativo) "zurdo". Ese adjetivo lo usan quienes desean denostar a uno o varios sujetos de izquierda. "Zurdo" es una valoración negativa de la opción política del descripto. Por lo general alcanza con decir "-Ése es un zurdo", aunque algunos, para completar el combo dicen "-Es un zurdo de mierda". Pensemos argentinos: se supone que la izquierda política tiene entre sus preocupaciones lograr la igualdad social  defendiendo los derechos colectivos, por tanto, un "zurdo" es alguien que busca construir alternativas que permitan concretar el objetivo anterior (entre otros). ¿Eso merece un castigo?
¿De dónde viene ese desprecio hacia los "zurdos"? ¿Por qué alguien que es parte del grupo social que se beneficiaría si se consiguiera la igualdad social desprecia al "zurdaje"?
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Esto explica el símbolo
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Las explicaciones son varias, pero todas remiten a un origen más o menos común: el odio y desprecio hacia los "zurdos" proviene de viejas teorías elaboradas por la derecha política y la religión conservadora, sobre la condición de la izquierda que obviamente se oponía a sus intereses. Todos los pseudo-argumentos que se usan para justificar el asco hacia los "zurdos" son réplicas más o menos aggiornadas de viejos postulados: el trapo rojo que reemplazará la bandera nacional o las doctrinas extrañas al ser nacional que es occidental y cristiano se han transformado en "nos vamos a convertir en Venezuela" o "los derechos humanos son para los delincuentes solamente" o "la policía tiene las manos atadas por el garantismo". Si uno les quita las capas de pintura que tienen encima encontrará, luego de un esfuerzo nada despreciable, el prejuicio original que peina largas canas (antes de que lo digan, cuando se caracteriza a la derecha política se suele replicar el mecanismo, criticandola desde el prejuicio y no desde los argumentos, con lo que el "zurdo" pasa a ser, en el mismo acto, un "reaccionario" dado que deja de ser dialéctico y usa una receta que supone infalible para todo tiempo y lugar y guay del que no acuerde con Doña Petrona C. de Gandulfo).
Entonces, las razones del odio y el desprecio, que es muy real, concreto y cuya objetivación es contundente, son traspasadas de generación en generación sin que medie un instante de reflexión que permita discernir cuál es la razón cuál es de esa reacción.
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Se sorprenderían varios individuos de esta especie si supieran que Rubén Dri indica que hay puntos de contacto muy fuertes entre el cristianismo y el marxismo (claro, Ruben Drí es un teólogo "zurdo") y que no son tan incompatibles como pretenden tipos como Aguer. Y que en realidad el que es incompatible con el cristianismo es el capitalismo (cosa que uno puede deducir sin quemarse las pestañas leyendo los evangelios), aunque cientos de años de manipulación hayan dado por resultado a Escrivá de Balaguer construyendo un movimiento capitalista religioso en nombre de Jesús.
Por lo pronto, y para no prolongar este lamento, diré (aunque a esta altura ya no hace falta) que soy "zurdo".
Y a mucha honra. Orgulloso de ser siniestro.

miércoles, 24 de abril de 2013

SI TE GUSTA EL DURAZNO

"Todos quieren la competencia sin sus nefastas consecuencias. Todos quieren lo imposible: las condiciones de vida burguesa sin las consecuencias necesarias de estas condiciones".
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Esto escribía Karl Marx a Pável Vasílievich Annenkov el 28 de diciembre de 1846. No es descabellado sugerir una lectura atenta de las palabras de Marx en estos días en los que la memoria de corto plazo parece haber entrado en un callejón sin salida y una nada despreciable porción de la sociedad argentina ha decidido olvidar.
Tampoco es baladí proponer, motivado por los quirúrjicos conceptos de Marx, un análisis pormenorizado de las causas que uno defiende, para establecer si vale la pena ponerle el lomo a los bastonazos.

jueves, 14 de marzo de 2013

DE ESO SE TRATA

Si alguien tenía alguna duda sobre cómo viene la hand con Don Pancho, este articulete le sacará (si es que la usa) la venda de los ojos.
Resumo: la oposición considera que ahora tiene un aliado más que poderoso que cuenta con un "público" mucho mayor y una legitimidad a priori que les servirá a la hora de confrontar con el gobierno nacional. Pueden disimular sus intenciones con argumentos piadosos pero se les nota en el rictus que ostentan un gesto victorioso desde el anuncio de Bergoglio como nuevo Papa.
Un gesto que hoy he visto repetido en los rostros de cada personaje de la oposición, incluso en aquellos que por principio deberían discrepar con Panchito.
Pero hay algo más importante para mi que la aparición de Francisco Cuervo en el día de hoy.
El 14 de marzo de 1883 moría Karl Marx. El pensador maldito, combatido, denostado, considerado obsoleto, superado, refutado en miles de oportunidades sin éxito, cuyas punzantes razones siguen incomodando a más de uno. El tipo que vuelve una y otra vez a caballo de sus argumentos, que no han perdido fuerza, proponiendo en voz alta la imprescindible Tesis XI sobre Feuerbach: "Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo". Y hoy es un día muy a propósito para repetirla una y otra vez, contemplando a los príncipes de la iglesia que se comportan como los filósofos descriptos por Marx.
De lo que se trata es de transformar el mundo. Ni más ni menos.
Quedan para otro día las discusiones acerca de los marxistas ortodoxos (que no son marxistas en absoluto), sobre la transformación de El Capital en un libro de recetas como el de Doña Petrona C. de Gandulfo, sobre la entidad del "socialismo real" (como si el capitalismo existente se ajustara a la descripción que hace de sí mismo).
Marx, a pesar de los profetas del mercado, sigue naciendo. Otro más de los que nacen todo el tiempo.
Porque una cosa es un comerciante de almas y otra muy distinta un tipo con las patas firmemente asentadas sobre la tierra que entendía que el infierno está entre nosotros y que la única manera de que los últimos sean los primeros es tomar el toro por las astas y crear las condiciones que lo permitan.
Una diferencia sustancial con aquellos que, desde hace siglos, vienen pregonando que las cosas son como son y hay que conformarse.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

¿ORDEN Y PROGRESO?

El otro dìa, debido a una discusión sobre la sofisticación tecnológica que nos invade, me puse a pensar en la palabra "progreso". Y en lo que tiene de engañoso el concepto "progreso" tal como lo postula el paradigma dominante.
Y una cosa trajo la otra y terminé releyendo esta cita de los "Manuscritos 1857-1858" que, creo, resume el asunto. Lamentablemente, por otra parte:
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“Los progresos de la civilización y el crecimiento de las fuerzas sociales de producción enriquecen al capital, no al obrero y, por lo tanto, lo único que hacen a su vez es acrecentar el poder que aquél tiene sobre el trabajo, aumentando exclusivamente la fuerza productiva del capital. Como el capital es lo opuesto al obrero, este progreso sólo aumenta la potencia objetiva que reina sobre el obrero.”, Karl Marx, “Manuscritos de 1857-1858”
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Clarito como el agua.

domingo, 2 de octubre de 2011

¡SORPRESA!

¡Mirá lo que me encontré!
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"No se trata de definiciones bajo las que clasificar las cosas, sino de funciones determinadas que se expresan en categorías determinadas".
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¿Sabes quién lo dijo? Él.
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Pero encontré algo más:
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"De manera general, podríamos buscar en sus escritos definiciones tipo, ya preparadas, y válidas de una vez por todas. Desde que las cosas y sus relaciones recíprocas se han concebido, no como fijas, sino como variables, es evidente que también los conceptos están sometidos a cambios y variaciones. En esas condiciones no se pueden encerrrar en una definición, sino que se desarrollan según el proceso histórico de su formación".
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Lo dijo Él.
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¡Tomá pa vos!
No estaría para nada mal que cierta izquierza dogmática (la izquierda dogmática es, en la práctica, tanto o más reaccionaria que la peor de las derechas) tomara nota de las dos advertencias anteriores. Es cierto que la explotación sigue existiendo y que la plusvalía goza de excelente salud, pero la sociedad ha mutado y las formas en las que la explotación y la plusvalía se presentan no son las mismas que aquellas que viviseccionó Marx (y Marx sabía que las cosas cambiaban, por eso era dialéctico a ultranza, mal que le pese a los marxismos a los que conviene un Marx estático e infalible). En vez de perseguir mitos, de intentar encontrar formas sociales que ya han fenecido, bien haría la izquierda (que de esta forma, volvería a ser izquierda) si retomara el carácter dialéctico del pensamiento de Marx y desmenuzara la realidad para comprenderla, abandonando de esa forma recetas y fórmulas mágicas que no son tales. La lucha sigue siendo necesaria, pero como el capitalismo mutó, es imprescindible cambiar la estrategia e imaginar nuevas modos de resistencia.
Calculo que no es pedir demasiado.

viernes, 19 de agosto de 2011

ESO ME HABÍAN DICHO

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En Latinoamérica por ejemplo: 500 años de igualdad, dignidad y libertad.
¡Ay Esperanza, no tenés idem!