Me causa ternura el nuevo descubrimiento de los católicos: el capitalismo es malo, porque destruye el planeta y se alimenta de mujeres y hombres a los que degrada. Me da ganas de apapacharlos cuando me dicen con ojos desorbitados que el sistema económico transforma todo en mercancía y en ese proceso se lleva puesto el medio ambiente y esas cosas. Se ven lindos en su nueva fe. Los arroparía con su bata favorita y les traería chocolate cuando dicen que el capitalismo incrementa la desigualdad y que la búsqueda obsesiva de ganancias destruye la vida social. Que inocentes se ven con sus mejillas coloradas, comprendiendo por fin el mundo en el que viven.
Pero yo me pregunto ¿hacía falta que un Papa les dijera lo que ya conocen en tujes propio? Hay cataratas de tinta lanzadas en contra del capitalismo ¿nunca se dieron cuenta? Son bastante pavotes o estaban mirando para otro lado. Porque el capitalismo no nació ayer y sus críticos y desmenuzadores tampoco. El barbudo aquel de Treveris puso en blanco sobre negro todo lo que el señor de la sotana mayor dice ahora. Lo de la plusvalía (se llama así tontito), la explotación del sujeto, la alienación, etc., ya fueron planteados al menos hace doscientos años y me quedo corto. ¿Recién te enteraste ahora cristianuchi?
Ponele que los libros antiguos te den alergia. Hace no mucho un tipo llamado Hervé Kempf escribió y publicó un libro (que podes leer acá si le metes click al lugar correspondiente) llamado "Cómo los ricos destruyen el planeta" que dice más o menos lo que repite "Laudatio si" del Pancho. Obviamente es más punzante y como no tiene que conformar ninguna oreja delicada deja caer el sablazo sin piedad. Pero el punto es que el libro ya estaba ahí hace mucho. ¿Cuál es la novedad?
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Yo creo que Francisco tendría que haber pedido perdón, no solo por los crímenes de la iglesia católica contra los pueblos originarios, sino también por contribuir a legitimar el orden que ahora critica con tanto ahinco (yo veré cuánta sustancia tiene esa crítica, porque del dicho al hecho ¿vistes?). Pienso además la cantidad de empresas ligadas al Vaticano que practican con entusiasmo el capitalismo salvaje, es más, se me ocurrió pensar en el Opus Dei, secta que disfraza mediante la doctrina católica sus ansias de poder y dominio. Están ahí todavía. Y son católicas. Que se yo, fijate.
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Nota: ¿entendiste papafrita dónde está el enemigo y de quién se trata?
Te doy una pista, mirá
