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Anoche tuve el desagrado de ver por contados minutos una entrevista de Marcelo Zlotogwiazda al jefe de gabinete del ¿gobierno? de Mauricio Macri, Marcos Peña.
Además de tenes ganas de tomarme un helicóptero a lo Dietrich y llegarme hasta el canal para presentarle mis respetos como se debe, me sorprendió el nivel de violencia del discurso y la ferocidad recubierta con buenos modales de Peña.
Me contaron, porque no lo ví, que al comienzo del programa el editorial de Zlotogwiazda destrozó los primeros meses del gobierno de Macri, lo mismo que un compilado dicho al estilo Lalo Mir sin respirar y de un solo tirón en donde también hicieron pedazos las medidas tomadas por Awada y sus secuaces en este corto pero torturador período. A los dos eventos asistió Peña inmutable, sin que se le moviera un solo músculo de eso que él llama cara. Ni uno solo.
"-Como en American Psycho" pensé. En esa película Christian Bale encarna a Patrick Bateman, un asesino serial sin sentimientos, frío, desconectado de cualquier sensibilidad, pero eso sí, educadito. Como los asesinos seriales del PRO que ejecutan la vida de los laburantes con una sonrisa profesional, vacía y cínica.
La misma frialdad que se puede corroborar en todos los funcionarios PRO. Los pocos que muestran algún sentimiento son los que exponen una perversidad inocultable, como Hernán Pignata o Alcira Lombardi, Esteban Bullrich, Avelluto (sin rimas) o Aguad.
Basta mirar con atención los ojos de Peña o los de Macri, o los de Michetti, o los de Vidal para encontrar ahí nomás, apenas doblás la esquina, a Patrick Bateman. Tipos que podrían asesinar (de hecho, asesinan) usando una servilleta blanca para limpiarse los dedos manchados de sangre, sonriendo y hablando de unir a los argentinos.
Yo no me asustó casi de nada pero tuve miedo. No el miedo del montañista que es un cagazo controlado que sirve para no caerse. No. Otro tipo de miedo. El miedo a la inhumanidad de estos tipos, miedo por lo que podían hacer con poder sujetos que no tienen ninguna sensibilidad ni consideración por nadie. Miedo a lo que pueden hacer diciendo sin inmutarse que hacen lo contrario.
Miedo a las reacciones que pueden suscitar con esa desconexión.
Termino estas reflexiones con algunas consideraciones acerca de los psicópatas que encontré por ahí. para que mensuren el nivel de zocaga que me subió al balero. Lean y saquen sus propias conclusiones:
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"No se
puede entender a los psicópatas en términos de
retroceso o de desarrollo antisocial. Son simplemente individuos
depravados moralmente que representan a los "monstruos" en
nuestra sociedad. Son depredadores infrenables e imposibles de tratar
en quienes la violencia es planeada, decidida y carente de
emociones. Esta violencia continúa hasta que alcanza un tope
alrededor de los 50 años, y luego disminuye.
Su
falta de emociones refleja un estado de desprendimiento, de
audacia y posiblemente disociado, revelando un sistema
nervioso autonómico bajo y una carencia de ansiedad. Es
difícil decir qué es lo que los motiva - posiblemente el
control y la dominación - dado que la historia de sus vidas
no demostrará generalmente ningún lazo de muchos años con
otros ni mucha rima en su razón (excepto el planeamiento de
la violencia).
Tienden
a operar con una grandiosa conducta, una actitud
pretenciosa, un apetito insaciable, y una tendencia hacia
el sadismo. Su falta de temor es probablemente la
característica prototípica (de base) (la hipótesis del poco
miedo). Es útil pensar en ellos como si fueran vehículos de
alta velocidad con frenos defectuosos." (fuente)
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"El Psicópata, posee una personalidad, que sin llegar
a ser una enfermedad mental, es anormal. Se la diagnostica,
según el DSMIV (Manual de diagnóstico de Psiquiatría)
dentro de los Trastornos de Personalidad, como un TRASTORNO
ANTISOCIAL DE LA PERSONALIDAD.
Dentro de esta categorización, podemos encontrar un
amplio espectro y por lo tanto, grados diferentes de manifestación,
desde “el criminal”, hasta una persona aparentemente
integrada al entramado social, que trabaja, estudia, tiene
hijos, familia. Pueden ser compañeros de trabajo, de
estudio y esto los hace especialmente peligrosos ya que el
otro, posible víctima, se encuentra más vulnerable
porque no hay señales externas que alerten y permitan
una actitud defensiva.
La característica principal de estas personas es que
tienen anestesia afectiva, no sienten culpa,
por lo tanto, ellos no son los que sufren, pero sí
las personas de su entorno. Las emociones que sí pueden
sentir son cólera, ira o tristeza, cuando las cosas
no son como ellos quieren.
Solo los mueve su propio interés y para llegar a ello,
que es obtener dominio y poder sobre su ambiente, pueden llegar
a simular, “no a sentir”, amor,
compasión, solidaridad, ternura, sentimientos de amistad,
sólo hasta conseguir sus objetivos. Cualquier estrategia
es válida para llegar al máximo placer del psicópata
que es anular la voluntad del otro para explotarlo, atacarlo
y demostrar su superioridad y su desprecio hacia su víctima,
ya sea en el área laboral, de sus relaciones personales,
sexual, etc. Esta es su esencia.
Algunos actúan su psicopatía en ciertos lugares
más que en otros. Por ejemplo: Manifiestan toda su
patología dentro del ámbito familiar, donde
sus parejas y sus hijos son las víctimas, siendo para
el afuera, personas encantadoras.
Al psicópata, se lo ha denominado “loco moral”
o “loco sin delirio”, poseen capacidad de juicio
conservada, saben la diferencia entre lo que está bien
o mal, pero no les importa, esos límites no son para
ellos." (
fuente)