Porque ellos están hechos mierda, pero todavía creen tener derecho de pernada. Porque los adoradores de las relaciones carnales todavía añoran aquellos tiempos en que el maná se derramaba sobre sus cabezas, y no tenían más que derechos, sin enojosas obligaciones que cumplir.
Por eso van a contarle a mamá Vilma, lo mal que los tratan. Y mamá Vilma los consolará recordándoles que en éstos días un golpe de estado militar es inviable, pero que hay otros métodos. Como en Honduras. Y si se retoban, los declaramos país terrorista y mandamos a los marines. Aunque ahí claro, el clima de negocios se resentirá por un tiempo hasta que la democracia y la paz vueltan tras la tiranía que asola estas pampas en la actualidad.
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