Muchas veces me levanté en la mañana aquejado por una duda. Y mientras desayunaba en mi loft munido con el correspondiente café con leche me preguntaba ¿qué cornos es ésa seguridad jurídica por la que escorchan tanto? Hoy encontré por fin la respuesta. Casí es una confesión de parte, pornográfica por su palmaria explicitud.
A los hechos me remito. Lean tranquilos, no se atraganten con la factura de crema pastelera.
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Ahí está. Te la definí en escasos párrafos.
Pobrecitos los empresarios. No los dejan tener siervos.
No hay derecho. O sí. Hay demasiado derecho. Laboral.