Una de las delicias de esta sociedad tan moderna que hemos sabido conseguir es esa sensación de sospecha que pesa sobre nosotros a cada paso: cámaras de vigilancia, guardias de seguridad en todos los negocios, lockers para guardar los bolsos a la entrada, feroces cancerberos que bajan armados hasta los dientes para llevar la mercadería, móviles de seguridad privada, carteles amenazantes.
Se invirtió esa frase que decía que todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario.
Ahora es al revés.
Un eufemismo lo resume con toda precisión: "Por su seguridad, lo estamos filmando". O peor "Sonría, lo estamos filmando".
Si claro. Seguro.
