La Iglesia Católica portuguesa opinó sobre José Saramago, el escritor portugués recientemente fallecido. Aprovechando que Saramago está muerto (porque si estuviera vivo él mismo les contestaría las cosas que siempre les contestó) dijeron cosas como ésta:
"El secretariado católico se apena de que la "aproximación" del Nobel de literatura a la religión "no fuese llevada más lejos y de forma más desprendida de posicionamientos ideológicos".
Pasándolo en limpio, este Saramago fue un zurdito de mierda, que escribía bien, pero era un zurdito de mierda.