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lunes, 5 de octubre de 2015

YA VENDRÍA SIENDO DEMASIADO

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Uno sabe y casi acepta con resignación que los candidatos digan huevadas durante la campaña. Y cuando digo candidatos digo todos los candidatos. Toda la épica discursiva, las tomas fotoshopeadas, el vestuario y ese horizonte que asoma detrás de Margarita esfumado como en un póster romántico berreta, es previsible, por desgracia.
Me pregunto si toda esa parafernalia tiene algún efecto sobre el votante, quizás sí. Pasa que, como a mi tanta empalagosa zalamería me molesta y mucho, tiendo a pensar que también le pasa lo mismo a otros y ahí me equivoco porque ¿quién soy yo para saber el efecto que causa en otros sujetos las boludeces que se ven y escuchan en una campaña?
Tipas y tipos cuya estatura intelectual no pasa de un centímetro y medio intentan camuflarse detrás de un montaje cinematográfico para hacernos creer que son estadistas responsables y con una mirada de futuro digna de ser tenida en cuenta. 
Repito -y creo- existe un acuerdo cuasi unánime acerca de la naturaleza de ese engaño. No es fe poética, pero de alguna forma admitimos la suspensión de la incredulidad a pesar de no creer en lo que se ve y escucha.
Ahora, detrás de cada una de las pelotudeces que se dirán, debe existir para propiciar o intentar promover la adhesión a algo o a alguien, un germen de verdad, algo que sirva de ancla para el discurso prosopopéyico que luego será lanzado al aire. No significa que este pequeño punto de apoyo provenga de las virtudes de un candidato o del supuesto proyecto que ese candidato encarna. Porque el publicista correría el riesgo de trabajar sobre nada. Pero un puntito de conexión con la realidad del candidato tiene que haber.
Porque de lo contrario tenés a Macri.
Y aquí llegué a donde quería llegar.
En la estrategia de campaña de Macri ese cablecito que engancha lo que se promete con la esencia del candidato no existe. No está. Los publicistas de Macri y calculo, su jefe de campaña y asesores, han decidido vender a Mauricio como lo que no es y nunca fue y, debo decirlo, jamás será. Insisto, uno puede decir que el candidato es mejor de lo que parece, pero no decir que no es lo que siempre ha sido y de ahora en adelante no será.
Esto último es subestimar lisa y llanamente esa suspensión de la incredulidad en la que casi todos coincidimos en torno a las campañas políticas. En definitiva, es subestimar al votante, incluso vulnerando el espacio de ficción que uno acuerda respetar para que todo el despliegue discursivo no caiga en el más lamentable de los ridículos.
La "estrategia" de Macri viola ese acuerdo no escrito solicitándole al espectador que desestime toda su existencia anterior para reconstruirla mediante una enumeración de promesas. Por eso las promesas de Macri son tan disparatadas teniendo en cuenta lo que es y lo que no es.
Veamos, Massa promete mano dura. Con una gestualidad amenazante como un Rambo de utilería. Pero esa promesa no está reñida con su existencia anterior. Stolbizer promete un gobierno de margaritas y esa promesa no está reñida con su propia estampa como política. Scioli se postula como la continuidad y la previsibilidad y estas promesas no están reñidas con su trayectoria como gobernador. Macri promete sostener lo que se "hizo bien" y esa promesa se da de patadas con su existencia anterior en donde decía que el gobierno actual era lo peor que le había pasado a la Argentina.
Entendamos algo: no estoy pidiendo que los candidatos hagan lo que prometen. Esa es harina de otra bolsa. Digo que en sus campañas algo de cierto tiene que haber, aunque esa certeza sea solo una construcción sin sustento, para que por lo menos simulemos creer o al menos, no descreer tanto del montaje de campaña.
Macri ha roto ese acuerdo por el que nosotros creemos que esa piadosa impolutéz de los candidatos es real, al menos por el espacio de tres minutos.
Una subestimación más para un tipo que subestima la política. Y lo que es peor, subestima al que vota hasta el punto de insistir con la existencia de un Macri paralelo que no se parece en nada al Macri que existe en la realidad concreta.
Y mirá que romper la fe poética del votante es complicado, porque tenemos que soportar cada batracio.
Ahora, cuando el votante cree que Macri es lo que no es ahí la subestimación cambia de orilla y coincide con la subestimación que el candidato plantea como eje de campaña.
Y quizás, solo quizás, el candidato y el votante coincidan en que es necesario no decir lo que se piensa y esconder el juego. Entonces el camuflaje es consensuado y hay un guiño cómplice entre Macri y su votante. Quizás, solo quizás.
Se lo dejo como punto de partida de otras discusiones.
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Nota: añado una comparancia para ayudar a la comprensión del mamotreto anterior. Cuando uno ve una publicidad de champú o detergente (que son lo mismo salvo detalles) no cree que de verdad te deje la cabeza igual a una modelo o que la vajilla se lave sola o que Mr. Músculo tenga un laboratorio en donde un turista japonés saca fotos con entusiasmo mientras los científicos mezclan flores en un matráz gigante. Sabe que el champú lava el pelo y que el detergente ayuda a lavar los platos. Y que la publicidad tiene la altisonancia necesaria para vender el producto en una economía capitalista (incluso la estudiada humildad de Quilmes o Fernet Branca es altisonante)
Y los publicistas se cuidan muy bien de graduar la fantasía que ponen en cada aviso: no dicen por ejemplo que el champú te asegure la vida eterna o que el lavavajilla haga que te conviertas en millonario, y si lo dicen es en clave de ironía o humor. En la cadena de metáforas explícitas e implícitas el champú y el detergente siguen siendo champú y detergente (si uno lo piensa, también los de Coca Cola se extralimitan todo el tiempo violando la fe poética, dado que dicen, por ejemplo, que destapar una Coca Cola es destapar felicidad o cosas por el estilo)
Si los tipos dijeran que lo que venden no es lo que venden ¿cómo cuernos podría el escuchante o vidente comprarlos? Porque el engaño metafórico dura lo que dura la propaganda y se activa como slogan frente a un escaparate, pero no viola el acuerdo: el champú es champú y el detergente es detergente.
Por eso no nos pueden decir que Macri no es champú o detergente.

miércoles, 27 de julio de 2011

PISÁNDOSE LAS CARPAS

Parece que el aquelarre sigue.
Tal como se puede apreciar en ésta nota.
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El miedo no es zonzo decía mi abuela.

lunes, 18 de julio de 2011

DELICIAS DEL OTRO PAÍS

Sin duda Xilium es una tierra plena de oportunidades.
Sin no me crees, fijate:
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Seguro que todos éstos son una manga de opositores.
Más datos del asunto acá y acá.

viernes, 13 de noviembre de 2009

VIERNES 13

Como corresponde a una fecha tan ominosa, acá tenemos una foto para estimular el horror de los señores lectores.
De esta forma, nos ponemos a tono con la efeméride.
Y recuerde, no se olvide de sacar a pasear su monstruo favorito.
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lunes, 26 de octubre de 2009

JOYITAS DEL FIN DE SEMANA

1.-Nota de Mariano Grondona en La Nación:

Basta de Memoria:
"Kirchner, en su "guerra" contra Clarín , viene promoviendo una ley de identidad que, con el pretexto de imponer el análisis compulsivo del ADN a todas las personas, lo que pretende en realidad es acosar a una sola familia"

Volvieron los gerrilleros:
"Que se pueda ubicar a Sala y D´Elía al frente de presuntos grupos armados no sólo impunes sino también amparados por su mandante es una inquietante señal de que la democracia argentina no ha podido poner en su lugar a la fuerza y la violencia, como lo han logrado en cambio las democracias bien ordenadas que nos rodean."

La culpa fue de los dos demonios:
"En cualquier democracia bien ordenada existen y operan las Fuerzas Armadas y la policía. Ambas estructuras conforman lo que llamaríamos la fuerza oficial del Estado, que es legítima a condición de que se sujete estrictamente a la Constitución y las leyes. Esto puede no ocurrir, en un caso, cuando la fuerza se rebela contra el orden democrático, como ocurrió entre nosotros en los años setenta. Fue entonces cuando la fuerza del Estado argentino se desnaturalizó en violencia . Pero a la violencia también se puede llegar cuando, desde fuera del Estado, otras organizaciones armadas pretenden desafiarlo. Esta fue la segunda distorsión que, detrás del ERP y los Montoneros, también nos conmovió en los años setenta."

Aquellos soldaditos de plomo:
"Si una de las funciones de las Fuerzas Armadas es la defensa del país en sus fronteras, la inexistencia entre nosotros de una organización militar que merezca este nombre nos pone en una desventaja tan evidente ante naciones vecinas como Brasil y Chile."

Claro, en este contexto, la UCEP es una necesidad:
"Si, por otra parte, la función esencial de las fuerzas policiales es garantizar la seguridad de los ciudadanos, ¿puede asombrar acaso, en la Argentina apolicial en la que vivimos, la insolencia creciente de la delincuencia y de cualquier otro grupo que emplee como método la "acción directa"?"

¿Otra vez con el verso de la Moncloa y los "países serios"?:
"Y estos presidenciables, ya se llamen Reutemann o Cobos, Macri o De Narváez, Solá, Carrió o Rodríguez Saá, o cualquier otro, ¿no tendrían que pensar entonces que entre todos deberían firmar, con los demás presidenciables que vayan surgiendo y hasta con los kirchneristas desilusionados, un verdadero pacto universal de las fuerzas políticas a la manera del Acuerdo de San Nicolás o de los Pactos de la Moncloa, para promover una larga estabilidad como aquella de la que hoy ya gozan Brasil, Chile y Uruguay?"

2.-Sobre el Pepe Mujica