Rucucu, ministro de trabajo de Isabel, delfín del Loro Miguel, guardian de la ortodoxia de la derecha peronista del ´70, un tipo que conocía al dedillo la existencia de la Triple A, un sujeto que era elogiado en las páginas de la revista de la Triple A El Caudillo, ese mismo pedazo de señor, dice lo que dice. Declara como testigo, debería estar en el banquillo por sus propias hazañas.
Yo digo que si Lopecito estuviera vivo, opinaría de política en Intratables.
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