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martes, 25 de abril de 2017

LAICA O BULLRICH

De a poco vamos retrocediendo, cumpliendo el pronóstico de María Eugenia Vidal: cambiamos futuro por pasado. Ahora volveremos a la controversia "laica o libre" de la mano de este falso chupacirio que supongo, está deseando quedar bien con Monseñor Héctor "Torquemada" Aguer, el inquisidor de La Plata (porque con alguien está buscando quedar bien, no lo duden). Recordemos que ya está en campaña y hay que sumar de todos las cloacas.
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Tengo una propuesta, ya que el ministro está interesado en el conocimiento sobre las religiones del mundo: incorporemos en la enseñanza primaria y media una materia que se llame "Historia de las Religiones" y nombremos como coordinador de dicho espacio a Rubén Dri, a los efectos de que proponga el plan de estudios, la metodología y las actividades a desarrollar.
Con eso quedaríamos saldados ¿no? Sospecho que no es por ése lado el asunto. Esteban más que nada busca refundar el infierno.

martes, 21 de marzo de 2017

¿OTRA REVOLUCIÓN MÁS?

En general: basta de marketing berreta
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Los incendios no se apagan con nafta
Alguien te lo tiene que decir

miércoles, 25 de septiembre de 2013

DÍA INTERNACIONAL DEL EJÉRCITO ARGENTINO

1.-Jamás le diría a un cirujano cómo realizar una operación a corazón abierto, mucho menos acometería semejante tarea. De la misma forma nunca aconsejaría a un ingeniero acerca de los cálculos que realiza sobre la resistencia de los materiales destinados a la perforación de un pozo petrolero, ese trabajo excede mi capacidad y formación. Diseñar un edificio, proyectarlo, transmitir esas ideas a planos y maquetas es algo para lo cuál no estoy preparado y no tengo ninguna autoridad para opinar sobre el trabajo del arquitecto, a lo sumo el edificio, casa o puente me puede gustar o no, puede gustarme o no la escuela arquitectónica a la que pertenece, pero no puedo decir mucho más.
¿Y esto por qué? Porque no soy médico, ingeniero o arquitecto. No tengo la competencia profesional requerida para asumir la tarea de cualquiera de ellos y mis opiniones serán necesariamente las de un lego (con menor o mayor fundamento, pero lego al fin)
Entonces: ¿por qué los profesionales antedichos y varios más encaran la docencia sin contemplar el simple hecho de que no han recibido formación profesional para ejercerla? La docencia, la educación formal y sistemática no es una actividad simple, que se pueda acometer sin más pertrecho que una sólida formación intelectual. Esta última es un requisito fundamental, pero por sí sola no alcanza. Cualquier sujeto que desee enseñar debe aprender cómo se enseña, dado que la docencia requiere una formación particular que contempla el desarrollo de habilidades específicas que son fundamentales para más o menos acertar el vizcachazo.
No es soplar y hacer botellas. Pararse delante de un pizarrón y desarrollar un tema es apenas una parte del asunto. Hay mucho más en danza. Y quien esté dispuesto a dedicarse a la docencia, incluso parcialmente, debe saber cuál es el alcance de sus aciertos y errores.
También el docente es un profesional. Y la docencia como disciplina implica el despliegue de una serie de herramientas y recursos que el educador tiene que manejar para llevar adelante su trabajo. Y hay que aprenderlas y aprender a enseñar.
2.-El docente, le guste o no le guste, está en la posición de un intelectual. Su tarea es intelectual. Entonces, además de saber cómo enseñar (técnicas, herramientas, recursos, etc.) debe poseer una sólida formación intelectual. Formación que es, como se dijo anteriormente, un requisito fundamental pero que no le alcanza dado que deberá seguir capacitándose y formándose en el ámbito intelectual siempre, al menos mientras sea docente, dado que el mundo cambia, los alumnos cambian, los paradigmas cambian y la forma de enseñar y lo que se enseña necesariamente tiene que acompañar estos cambios (y quizás hasta anticiparlos).
El docente, cualquier docente, de cualquier área o materia, no puede darse el lujo de dormir sobre sus primeros conocimientos. De la misma forma un docente está obligado a prescindir del sentido común, de la pseudo-ciencia, tiene que tener un criterio analítico entrenado, capacidad crítica, una mirada que vaya más allá de lo evidente, que pueda reelaborar la cultura de masas que transita por los medios adudiovisuales. Porque como intelectual tiene que enseñar a los alumnos a indagar el mundo, aprehenderlo, renunciando a los lugares comunes y frases hechas. Tiene que poseer, entre otras cosas, un sentido estético desarrollado, ejercitado en la apreciación de objetos artísticos de cualquier soporte: pintura, música, cine, escultura, literatura. El docente tiene la obligación de estar más allá, de ser más profundo,  más incisivo, más analítico que el resto de los sujetos, porque nadie puede guiar a alguien si está aquejado de ceguera.
Si alguien puede perpetrar un afiche que dice "Día Internacional del Ejército Argentino" (caso absolutamente real) y ponerlo en la entrada misma de un colegio a modo de cartelera diré que estamos mal y que vamos peor.
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Epílogo:
La educación está en crisis. Eso no es malo. Significa que se mueve. El problema es cómo se resuelven estas crisis. Ahí está, si me permiten, el meollo del asunto.

martes, 11 de septiembre de 2012

TROESMAS

A long time ago, Guillermo Jaim Etcheverry escribió (suponemos) y publicó un libro llamado “La Tragedia Educativa”. En ése texto Etcheverry señala la discrepancia entre los valores que declama la sociedad y los valores que realmente pone en acto (o sea, los valores: dado que somos existencialistas pensamos que algo es cuando es) y sostiene que la preocupación por la educación es un discurso que no se objetiva en la práctica. Entre los elementos que Etcheverry destaca como responsables del asunto es que la sociedad en su conjunto no valora realmente la sociedad del conocimiento y ensalza como ejemplos modelos de conducta diametralmente opuestos.
Pero no solamente dice estas cosas Etcheverry. En el medio de la argumentación desliza que el origen de los docentes es un problema. ¿Cuál es ese origen que tanto preocupa a Etcheverry? A Etcheverry le parece un inconveniente mayor que los docentes provengan de clases no acomodadas porque transforman la docencia es una salida laboral. Hay mucha retórica que podar en ese libro, pero en el fondo lo que tenemos es una crítica elitista de la educación. Elitista y que atrasa varios años porque también incurre en la táctica de cuestionar el constructivismo pedagógico asimilándolo a facilismo, haciendo pensar al que lee que decidirse por la vertiente constructivista es elegir el camino más simple, cuando es precisamente todo lo contrario.
¿A qué se debe esa larga cita anterior? Sirve, me sirve, para establecer algunas cosas que me parecen relevantes, más que nada hoy en que se recuerda la moridad de Sarmiento.
En primer lugar, sostengo que Etcheverry se equivoca en el diagnóstico de lado a lado. Es cierto que la sociedad en su conjunto proclama valores que no practica y que persigue modos de vida que se chocan de frente con la pretendida taxonomía que dice tener como guía. Pero no creo que la educación esté en “crisis” debido a tal asunto. De ninguna forma. Afirmar lo anterior es dejar escapar al culpable, impune e invisible.
Para responder a la pregunta sobre la “crisis” de la educación lo primero que tenemos que hacer, como buenos suspicaces que somos, es girar la pregunta, cambiar el sentido del cuestionamiento. ¿Y si en vez de preguntarnos por la “crisis” de la educación nos preguntáramos si la educación está realmente en “crisis”?
A la marosca, qué sorpresa ¿no? El sentido común, enemigo acérrimo del conocimiento dice que no tengo razón. Que es obvio que la educación está en “crisis”. Es más, que esta pretendida crisis peina largas canas y que se prolonga y dura. Que la escuela no sirve para prepararte para el “mundo laboral”, que los contenidos están “desactualizados”, que los docentes no son profesionales idóneos (por ahí algunos dicen que se postulan como trabajadores y no como la segunda madre o los sacerdotes del aula que eran antes, y defienden que el respeto a los docentes disminuyó por esto), etc.
La pregunta por los motivos de la “crisis” de la educación ha causado ríos interminables de tinta y cientos de miles de congresos, encuentros, simposios en donde especialistas muy sesudos se emplean a fondo intentando responder el intríngulis. El resultado de estos esfuerzos ha sido escaso, estéril, más bien mezquino. Al final uno siempre escucha las sanatas de siempre (shanatas, ya que anda por ahí el Shankar que aborrece a la escuela pública).
Entonces, con la astucia que nos caracteriza preguntamos, de nuevo preguntamos ¿y si la educación no está en “crisis”? ¡Cómo que no! Grita la señora del crucifijo que en el mismo acto señala que la culpa es la visión tuerta de la historia y que los autores consultados son todos zurditos como Horkheimer, Benjamin, Galeano o esa lesbiana de María Elena Walsh. ¡Cómo que no! aúlla en el extremo opuesto un señor que esgrime un puntero de madera enorme y una regla de cálculo en el bolsillo trasero del pantalón.
Y no, contestamos nosotros tan tranquilos. La educación no está en “crisis”. Ah claro, dicen otros en el centro del salón, la que está en crisis es la sociedad, entonces la educación que está metida en medio refleja esa crisis. No, volvemos a contestar. La sociedad no está en crisis sino que está organizada bajo un sistema económico determinado. Ahora, que la educación en algo refleja ese orden, afirmativo.
Y todos a coro ¿La educación no está en “crisis”? ¿Entonces? Dicen haciendo montoncito con los dedos instándonos a responder con la mayor premura.
La educación es funcional a la sociedad. No hay crisis alguna que la afecte. Es lo que la sociedad reclama que sea.
¡Ahhhh no!¡eso no! dicen los objetores.
Sí, eso sí, decimos nosotros y argumentamos para no quedar esgrimiendo peticiones de principio.
La educación produce el tipo de sujeto que la sociedad requiere. Ni más ni menos. Ahí podemos pensar en la “inserción laboral” futura y podremos comprobar que para vender hamburguesas de Mal Donald o atender un teléfono o vender por teléfono, limpiar oficinas, fungir como ejecutivo de cuenta de una multinacional, atender a personas en una oficina de informes tras de un mostrador, en fin, en el mundo de los servicios, no hace falta ningún intelectual formado sólidamente en su ciencia que lleve en sí el germen de la búsqueda del conocimiento. Para todo lo anterior, el sujeto que produce la educación tal como está, alcanza y sobra.
¿Ven cómo cambia la perspectiva?
De lo anterior pueden derivar las consecuencias que quieran.
En segundo lugar, y enlazando con el primer cuestionamiento, los docentes también son lo que la sociedad requiere para formar a los sujetos que la misma sociedad demanda. El docente no es considerado por la sociedad como un intelectual sino como un prestador de servicios y, como tal, se lo juzga y mide. Por la “calidad” del servicio. La última novedad es que se lo quiere evaluar según esa calidad con lo que tendríamos el helado caliente. Se lo calificará por la forma en que atiende a sus alumnos (en el sentido de brindar satisfacción al cliente) y luego ese resultado pasará como un indicador de su idoneidad intelectual, relacionando dos aspectos que tienen poco que ver.
Como verán todo el discursito acerca de la eficacia y la excelencia tiene trampa. Hay que saber desmontarla nada más.
También suponen los optimistas que, aumentando el presupuesto educativo, mejorando las condiciones de las escuelas, incrementando el sueldo docente y ampliando la formación de los mismos será santo remedio. Lamento desilusionarlos. Eso será un esfuerzo baldío si no se inscribe en un proyecto de país en donde se modifique, aunque sea un poco, el horizonte de la sociedad. Sin un cambio en los objetivos generales del país, que se refleje en una política educativa distinta, habrá más de lo mismo, o sea, esta educación que es funcional punto a punto con el tipo de sociedad en la que los sujetos deben insertarse.
Hay un ejemplo al menos de este desfasaje entre la sociedad que demanda empleados puntuales y un sistema educativo que produce intelectuales: Bulgaria. Allí una enorme cantidad de profesionales de la programación, arquitectos de sistema, ingenieros de computación, etc., fueron formados por un excelente y continuado programa de educación universitaria, pero quedaron a la intemperie porque su sociedad no los pudo “absorber”. Ahora que ya estamos advertidos, sabemos que en realidad no le hacían falta esos profesionales a un país que era considerado en la aldea global como un consumidor de tecnología y no un productor de conocimiento. El síntoma del desencanto de toda esa generación es que los virus informáticos más sofisticados, todas las nuevas tecnologías destinadas a evitar que los virus, troyanos y sus hermanos putativos fueran detectados, las formas más sofisticadas de programación de software rogue se producen en Bulgaria de la mano de los desencantados profesionales que no tenían en dónde poner sus huesos sobreentrenados.
En conclusión, quizás debamos cambiar la perspectiva a la hora de pensar la educación. Porque la que hemos usado hasta ahora no dio resultado. En una de esas porque estábamos tratando de responder preguntas equivocadas.
Y también sería hora de cuestionar en serio cuál es el tipo de sociedad que andamos persiguiendo y luego, discutir en ese marco, qué educación nos hace falta. Si lo que queremos es este mundo del consumo, del servicio, que mueve sus ruedas al ritmo del último celular, la educación que tenemos es más que suficiente. Si en cambio aspiramos a otro tipo de sociedad, bueno, hablamos.
Como para empezar, digo, ya que estamos.
Felicitudes a todos los maestros. Más que nada a aquellos que, proyectándose por encima de todo lo descripto hacen del aula un laboratorio del conocimiento, tratando de lograr lo que la sociedad no considera necesario: alumnos que aprendan a pensar.
Saluditos.
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Nota:
Siempre hay algo que agregar, serádedió. Como que hubieran léido este humilde post, los muchachos de Infoburdo aportaron su grano de arena al sentido común. Así no vamos a ningún lado, sapelo.

miércoles, 29 de agosto de 2012

"NO SE PUEDE TOMAR LA ESCUELA PARA HACER POLÍTICA"

Eso es lo que dijo Rodríguez Larreta, conocido en este blog como Rodríguez Berreta. Tiene razón el dolape. Por eso ésto y ésto (programas que se desarrollan en escuelas públicas de CABA) no son política. No. Para nada. Son explicitaciones de la leyes naturales del mercado del que nos hablaba con tanta precisión Adam Smith, retomado luego por Milton Friedman. Ya se sabe que el neoliberalismo no es una ideología. Y mucho menos política. Faltaba más.

viernes, 24 de agosto de 2012

jueves, 9 de agosto de 2012

LA MARCA DE LA BESTIA

De a poco va mostrando la hilacha Danielito. Cuando le toca hacer como que gobierna, inmediatamente le sale el animal neoliberal que lleva adentro y que, a la primera de cambio, le indica que debe hacer ajustes, comenzando, como no podía ser de otra manera, en Educación.
Tal cosa ya generó la reacción de la directora de Educación y Cultura bonaerense, Silvina Gvirtz, que se fue dando un portazo y diciendo, entre otras cosas "una Dirección General de Educación no puede tener como tarea sacar a docentes suplentes de su cargo". Declaración que muestra lo que se cocina en el restaurante de Daniel.
Lindo lo del Manco del Espanto. Una imaginación para la cosa pública abrumadora: lo primero que hace cuando las papas queman es recortar en educación. Y desde ya arriesgo un pálpito: el próximo ajuste tendrá lugar en Salud.
Eso de reducir la publicidad en medios masivos de comunicación, suspender con la campaña proselitista encubierta que debe costar sus buenas rupias seguro no se tuvo en cuenta.
Poner a un personaje como Eduardo Camaño en la Secretaría General de la gobernación es también un recurso a la más pura ortodoxia, económica y política. Ya se sabe que la Juan Domingo le anda sosteniendo la prótesis al benemérito gobernador.
En fin, acá ya lo sabíamos, espero que muchos eviten fingirse sorprendidos.

martes, 17 de julio de 2012

ESTO CON EL GENERALÍSIMO...

Habrase visto tamaño atrevimiento. Muerto de hambre. En vez de agradecer que no lo echen a la calle como un can, se queja y se queja, cuestionando la autoridad infalibe que hace todo por el crecimiento y el bien de todos los ciudadanos de la mayoría silenciosa. Lástima que ya no está de moda el paredón de fusilamiento presidido por acólitos del Opus Dei. De lo contrario le daríamos a ese maestrito de tres al cuarto una lección definitiva.
Fuerejoda: estos son los tipos que luego vienen a Sudamérica, con la anuencia de algunos proto-estaditas locales, a darnos lecciones de democracia, tolerancia y "consenso".
Las mismas indicaciones que los escuderos de la nada que revistan en los medios serios intentan propagar basados en la añoranza por tiempos idos.
Pobre Bonelli, no le llevan el apunte.

sábado, 14 de abril de 2012

LA RÉPLICA INTELIGENTE

Primero lo tengo que decir: lo banco a Cavenaghi en este asunto. Poner un poco de huevos, decir lo que se piensa, ponerle el cuerpo, es algo que uno debe aplaudir.
Y segundo: ¡qué agudeza la disputeada Monzón che! ¡qué inteligencia! ¡qué profundidá de anális! Sunejemplo.
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lunes, 12 de marzo de 2012

APOSTANDO POR LA EDUCACIÓN O APOSTANDO LA EDUCACIÓN

Si ésto no es ponerse la camiseta de la educación...privada, no sé lo que es. Sigue el huracán Macri y sus votadores haciendo pestaña lo que pueda hacerse pestaña. Y encima esos docentes quilomberos, reclamando por la calidad pedagógica. No quieren laburar, cuchame.

martes, 1 de noviembre de 2011

SI CLARO

Justo eso estaba pensando. Que si se enseña religión en la escuela la cosa no atentaría contra la laicicidad de la escuela pública, siempre y cuando se enseñara Historia de las Religiones, de todas y cada una. Aunque creo que Ratzi no quiere eso, sino que enseñen catolicismo. Vivo como el hambre el viejito.
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jueves, 20 de octubre de 2011

SI, ME HABÍA DADO CUENTA

Claro, si hay algo que el gobierno de El Mauro ha hecho es priorizar la educación ¿no? Pero por supuesto, no le quepa le menor duda señora.
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domingo, 16 de octubre de 2011

HIJOS DEL RIGOR

No hay caso, La Nueva Provincia se supera día a día. Sus editoriales logran ser cada vez más violentos y reaccionarios. Y eso, no te quepa duda, es mucho decir para un diario que defiende genocidas.
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viernes, 14 de octubre de 2011

EXITO ASEGURADO

Por otro lado: marchando a misa si quieren ser felices, manga de agnósticos.
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martes, 11 de octubre de 2011

¿Y QUÉ TIENE DE MALO?

Aprender con "tizas, pizarrón, manuales y láminas" no tiene nada de malo. Es cierto que hay que incorporar formación en tecnología, estética, análisis del mensaje publicitario, análisis de medios escritos y audiovisuales, cine, etc., pero eso no desplazaría a las "tizas, pizarrón, manuales y láminas". Porque no todo se puede enseñar mediante una computadora. Digo, de pronto, me parece.
Otra cosa es aprender sólo con "tizas, pizarrón, manuales y láminas". Ese es otro cantar.
Ya lo hemos dicho aquí: una PC no hace milagros y no vamos a cambiar un fetiche por otro.
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domingo, 2 de octubre de 2011

REDUCTIO AD ABSURDUM

Se nota que la educación está en decadencia.
Ponele, a éstos periodistas les haría falta un buen curso de lógica.
Eso de los silogismos es tan complejo che.
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jueves, 25 de agosto de 2011

OBRA MAESTRA

La manipulación de la noticia del asesinato de Nahún Alexander Guerra Guerrero ejecutada por el diario La Tribuna de Honduras es casi una obra maestra. Obsérvese a quién le atribuye la culpabilidad del asesinato ese noble pasquín mediante una patética operación discursiva.
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Quizás la noticia del asesinato tendría más sentido si se relacionara con artículos como éste o éste, o quizás éste. Pero bueno, quién va a andar jutando los pedazos del jarrón para pegarlos con minuciosa precisión ¿no?

sábado, 19 de marzo de 2011

DE ESO LE QUERÍA HABLAR MONSEÑOR

Hablando de Roma.
Los purpurados son un ejemplo en este tema.
Ellos nunca educaron a nadie contra las creencias de los padres.
Por supuesto.
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