jueves, 9 de agosto de 2012

LA MARCA DE LA BESTIA

De a poco va mostrando la hilacha Danielito. Cuando le toca hacer como que gobierna, inmediatamente le sale el animal neoliberal que lleva adentro y que, a la primera de cambio, le indica que debe hacer ajustes, comenzando, como no podía ser de otra manera, en Educación.
Tal cosa ya generó la reacción de la directora de Educación y Cultura bonaerense, Silvina Gvirtz, que se fue dando un portazo y diciendo, entre otras cosas "una Dirección General de Educación no puede tener como tarea sacar a docentes suplentes de su cargo". Declaración que muestra lo que se cocina en el restaurante de Daniel.
Lindo lo del Manco del Espanto. Una imaginación para la cosa pública abrumadora: lo primero que hace cuando las papas queman es recortar en educación. Y desde ya arriesgo un pálpito: el próximo ajuste tendrá lugar en Salud.
Eso de reducir la publicidad en medios masivos de comunicación, suspender con la campaña proselitista encubierta que debe costar sus buenas rupias seguro no se tuvo en cuenta.
Poner a un personaje como Eduardo Camaño en la Secretaría General de la gobernación es también un recurso a la más pura ortodoxia, económica y política. Ya se sabe que la Juan Domingo le anda sosteniendo la prótesis al benemérito gobernador.
En fin, acá ya lo sabíamos, espero que muchos eviten fingirse sorprendidos.

2 comentarios:

iris dijo...

Lo triste es que sigue siendo la posibilidad más viable de sucesión para Cristina en el 2015: tiene los votos...

Dormidano dijo...

Iris:
Ese es el problema.
Imagínese el escenario en donde Scioli, permeable, neoliberal encubierto, amigo de la parte más reaccionaria de la Iglesia Católica, de la ortodoxia peronista y de otros personajes que no se pueden ni nombrar por el riesgo que entraña su sola mención, teniendo que enfrentar las presiones de EE.UU. y la UE, él que con las piernas abiertas de par en par felicitó a Obama por lo de Bin Laden.
No hace falta demasiada imaginación para saber qué camino tomaría.
Desde acá, haremos todo lo posible para que este impresentable no sea otra cosa que lo que es, a lo sumo.