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martes, 9 de junio de 2015

GO HOME

"Yo quiero que tu empresa se vaya de mi país"
Suena nostálgico pero tengo unas ganas
Y después rajamos a Mamón
Más civilizados, ponele.
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Podríamos exportar Infobae
Con todo y Hadad
A Miami, total, un gusano más...

viernes, 24 de abril de 2015

NUBE DE CENIZAS SOBRE EL CLIMA DE NEGOCIOS

Sigue la gira de esclarecimiento del friedmaníaco Ricardo Hausmann. Infoburdo, fiel a su naturaleza, lo entrevistó (sin repreguntas, of course) y Ricardito repitió el decálogo neoliberal casi sin matices. Hace un par de días el señor estuvo en el III Seminario del Banco Provincia invitado por Scioli. Con lo que la política económica que Daniel tiene bajo la nueva prótesis va quedando en evidencia hasta para los más ciegos. Allí se mandó una diatriba funambulesca en contra de la política económica del Gobierno Nacional (supongo que Scioli debe haberse sentido ofendido ¿no? ¿No? Ahhh) 
Ahora lo tenemos a toda boca con el consabido mal clima de negocios (que en la traducción original significa: no se puede hacer negocios en donde no te dejan hacer lo que quieras, incluso con los trabajadores). Este cantito es conocido.
Lo más original de su disertación monomaníaca es el diagnóstico que hace acerca de la mala calidad de la telefonía e Internet. En vez de rastrear las causas en el monopolio surgido de una ominosa década de políticas neoliberales el tipo recurre al expediente de atribuirle el muerto a los controles de precios y de importaciones. Fabuloso.
Claro, cómo no lo pensé antes: las empresas de telefonía fija, celular y de internet proveen un servicio de mierda, caro y lento cuando funciona, porque no las dejan cobrar lo que quieren ni importar lo que tienen ganas cuando se les antoje el orto. Gracias Hausmann por sacarme del lago de la ignorancia con tu prédica pseudo-económica. Pero resulta, resumen de una manga de pelotudos, que esas empresas durante mucho más de diez años tuvieron carta blanca para aumentar los precios cada vez que se les quemaba una milanesa e importaban a lo pavote (y evadían a lo pavote y cosas así) ¿y sabes qué saramacoque? El servicio era igual de malo y muchísimo más caro. Porque el problema es que son monopólicas y no tienen intenciones de competir ni de invertir (lo que es absolutamente necesario para mejorar el servicio). La única aspiración que tienen en embolsar decadracmas y mandarlas afuera, sosteniendo apenas la infraestructura necesaria para enviar telegramas con un aparatito digital (que se usa dándole con el dedo índice). 
Y además los costos de estas empresas a las que les interesa el país están sobredimiensionados, inflados, exagerados. Pero no es porque las controlen Ricardo. No no. Si no las controlaran a cambio de un celular tendrías que entregar un riñón. Y en eso estamos.
Asi que Hausmann, perdete el diagnóstico y los consejos en el 4G.
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jueves, 30 de octubre de 2014

TODOS VAMOS A MORIR NUEVAMENTE, MANGA DE CADÁVERES DIFUNTOS

Maledetos.
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¿Cómo no se me ocurrió antes? "regulaciones empresariales y protección de los derechos de propiedad". Al menos podrían ser originales.
Ahhh, faltaba, pero llegó, la "carga tributaria excesiva", otro clásico.
Fíjense que el diario por su cuenta añadió la "regulación del mercado laboral" aún cuando este punto no fue parte del análisis de este año. Las ganas que tienen.

miércoles, 22 de enero de 2014

COMO SERÁ LA LAGUNA

"El empresariado que dirige los hilos del mundo dio su veredicto sobre la Argentina: fue una de las peores calificadas en lo que respecta a clima de negocios y crecimiento de las ganancias. Es decir, entre los ejecutivos hay una falta de confianza en el país a raíz de las regulaciones impulsadas por el Gobierno, los costos operativos y salariales, la ausencia de reglas claras, y la "baja calidad" de las instituciones"
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El comentario explica porqué está en Davos (o por ahí) Macri. Y también indica lo contrario a lo que este diario junto con otros más vetustos pero de similar talante quieren instalar: vamos bien. Si esta "gente" nos critica tan ácremente, no estamos tan errados. Más que nada pensando que en el pasado, Davos aplaudió a los políticos y a las políticas que nos dejaron con el tujes mirando al sur.
He aquí los lamentos de los pobres CEOs.
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"El por qué de que los dirigentes corporativos hayan calificado tan negativamente al país no es nuevo. El 90% de los CEO argentinos considera entre las principales "amenazas" para el crecimiento y éxito de las compañías la sobrerregulación estatal, la respuesta del Gobierno al déficit fiscal y a la carga de la deuda y la volatilidad del tipo de cambio.
Otro de los puntos cuestionados es uno de los pilares del modelo económico del kirchnerismo: el incremento de los costos laborales, que funcionó como ancla del consumo y de la producción doméstica durante los últimos 10 años. Junto a la corrupción, la preocupación alcanzó el 64% de las opiniones relevadas, según difunde hoy La Nación.
El sondeo también pone sobre el tapete cuáles son los planes del capitalismo local. Ante la pregunta "¿Cuál de las siguientes actividades de reestructuración ha iniciado en los últimos doce meses?", el 57% de las compañías contestó que proyectó una iniciativa de reducción de costos. Desde la otra vereda, solo el 5% dijo haber encarado alguna nueva estrategia de negocios, iniciado una alianza o un joint venture.
Por otra parte, los CEO locales señalaron que el 86% dijo haber padecido una suba en los costos operativos a raíz de las políticas de regulación y un 55% tuvo dificultades para encontrar o atraer talentos."

miércoles, 26 de diciembre de 2012

PERO MIRÁ VOS

Claro, de nuevo la dictadura que no favorece la seguridad jurídica.
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Este señor dice "defender a los usuarios".
No parece te voy a decir.

martes, 13 de noviembre de 2012

LA ZANAHORIA DE BULAT Y EL BIFE DEL OPUS DEI

“El modelo económico basado en el consumo interno se agotó. No tiene nada de malo, cumplió un ciclo, ahora hay que promover de nuevo el de la exportación y de la inversión, como fue entre 2003 y 2007. Pero para eso se necesita más zanahoria que látigo, más conocimiento y menos órdenes.”

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Esto leía ayer en un artículo del ¿periodista? Tomás Bulat. Semejantes afirmaciones me recordaron una discusión que tuve allá lejos y hace tiempo con un economista del Opus Dei en el lejano pueblo de Mendoza en donde viví hasta hace algún tiempo.
Resulta que, en el marco de un debate sobre el destino del departamento (el equivalente a partido en territorio bonaerense) que tuvo lugar en un club de esa zona me topé con un economista ultraortodoxo. El señor economista, que era del Opus Dei, tenía el aspecto inequívoco de los miembros de esa prelatura: una especie de sacerdote secular vestido con traje de calle, con el infaltable pin de una prestigiosa universidad privada en la solapa.
El eje central del debate era proponer alternativas para que el departamento despegara de su condición “parasitaria”, entendida ésta como la dependencia fiscal y operativa del lugar de la administración central que financiaba a la municipalidad. No se podía, no se puede todavía, autofinanciarse, dada la escasa recaudación impositiva que se obtiene. Y de paso cañazo, mejorar las condiciones de vida de los habitantes que son los que sufren la mishiadura. Los motivos de ese estado de cosas deben buscarse en las sucesivas crisis agrarias que dejaron al lugar culo pa´rriba, la modificación de la matriz productiva que determino la cuasi desaparición de las pequeñas unidades productivas reemplazadas por modos de producción intensivos que concentraron la tierra y expulsaron trabajadores. Además, y el punto central del problema, la ausencia de un proyecto acerca del rumbo a seguir que junte en un acuerdo mínimo a los partidos políticos, incluso cada uno de ellos carece de ese proyecto y en las campañas políticas sólo tienen un arsenal de promesas vacías (sobre este tema me extenderé en otra ocasión, prometido).
Cuando le toco el turno al opusdeista expuso sus propuestas para sacar del ostracismo al lugar, propuestas que podemos resumir diciendo que había que “hacer atractivo” al departamento para que vinieran inversiones, se asentaran industrias y así comenzara a girar un círculo virtuoso que daría por resultado un departamento pujante y lleno de sonrisas. La zanahoria de Bulat. Las medidas que detalló consistían en una batería de exenciones impositivas, disminución de costos laborales ¡a cargo de la municipalidad!, así como lo escuchan el señor proponía que el municipio se hiciera cargo de parte del salario de los obreros rurales de las grandes firmas vitivinícolas para lograr que vinieran en patota al departamento, facilidades para ayudar a esas empresas a exportar, etc. O sea, y en castellano, proponía que para “hacer atractivo” el departamento se financiaran los costos de las empresas que tuvieran la deferencia de venir al lugar. Abrirse de piernas es una expresión cruda pero notablemente más eficaz. Todo esto dicho con la atildada seguridad de quien enarbola una verdad indiscutible.
Pensando que alguien con un poco de lucidez le iba a retrucar esos argumentos, me quedé en silencio digiriendo el discurso en medio del aplauso que le brindaron los incautos de la concurrencia. Como no hubo preguntas, a continuación, sabiendo que iba a arar en el desierto, me dispuse a refutar esas paparruchadas.
Le pregunté en primer lugar si las propuestas no eran parecidas a la “promoción industrial” que tantas satisfacciones había causado en los bolsillos de políticos y empresarios de San Luis. Promoción industrial que consistió en unas exenciones impositivas negociadas bajo cuerda, fábricas con “rueditas” que producían en sus locaciones originales y facturaban en San Luis y que, luego del período de gracia, huían a toda velocidad dejando inmensas estructuras vacías y un reguero de desocupados para sumar a los existentes de ahí y de otros lugares.
Me dijo que si se establecían reglas claras eso no pasaría porque había que controlar y además, la prosperidad de las empresas se derramaría sobre el lugar como se derramó en San Luis.
A lo que objeté que lo que se derramó obedece muy poco a beneficios genuinos y que San Luis más bien se parecía a un Phillips Whirlpool enorme, cosa que explicaba muy bien la aparición de fastuosas obras como el estadio Ave Fénix y el sostenimiento del equipo de básquet GEPU, y así (cabe acotar que el tiempo me da cada vez más la razón, dado que la supuesta pujanza industrial de San Luis se sigue diluyendo y las obras faraónicas continúan apareciendo milagrosamente).
Contestó que eso era evidencia de mal funcionamiento, que fallaron los controles, pero que la propuesta era buena, porque, a pesar de todo, había generado “empleo”.
Objeté que el empleo en realidad había sido tomado por trabajadores industriales ya formados. Trabajadores que en San Luis no existían al momento de establecerse la promoción industrial. Entonces, las plazas, las escasas plazas que aparecieron, fueron cubiertas por obreros industriales de otras provincias y los puntanos casi quedaron excluidos del asunto. Que la promoción no había desarrollado a la provincia porque, asunto básico, las industrias que habían levantado sus galpones en principio no venían a producir y segundo, no desplegaban ninguna actividad que tuviera relación con la matriz productiva original.
Respondió con astucia que en el caso del departamento, ese problema podía ser evitado dado que las empresas que debían convocarse eran agroindustriales, o sea, relacionadas con la matriz productiva del departamento.
Rebatí diciendo que en ese sentido, el problema no era la actividad, el ramo: el inconveniente mayor era la forma, distinta, que asumía la explotación agraria del departamento y la que llevaban adelante las grandes empresas agroindustriales. La primera arraigaba al obrero a la tierra, le permitía desarrollarse en función de sus saberes y de esa forma desarrollar el territorio y la segunda expulsaba mano de obra aplicando tecnología en forma intensiva y terminaba de remachar el problema que no se solucionaba sino que se agravaba. Más que nada teniendo en cuenta que los métodos de producción intensiva agotan la tierra y los recursos y a cambio, no dejan ninguna compensación impositiva porque se las ha eximido de las mismas.
Entonces contraatacó con la pregunta esperada: ¿qué propone Ud.?
Expuse: en principio comprender cabalmente cuál es la realidad con la que se va a trabajar: cuáles son los saberes de los productores, cuál es el estado de las tierras, régimen de tenencia, el estado de la red de riego, las deudas que pesan sobre los productores, los métodos que se están aplicando en la producción, elaboración y empaquetamiento de los productos, antigüedad de las herramientas de producción, etc. O sea, un diagnóstico exhaustivo. Luego, con esa información (para no laburar sobre arena movediza) formular un proyecto viable que rearticule a los productores con el mercado mediante estrategias que permitan situar la producción sobre ejes que no se vean afectados por las variables habituales que impactan a la producción agrícola: o sea, desarrollar una zona productiva con características diferenciadas, con una producción conformada por productos que no tengan competencia en virtud de sus condiciones particulares, etc., etc.
Luego, consensuar un proyecto o varios proyectos, entre todas las instituciones del departamento y establecerlos, mediante las fuerzas políticas existentes, como políticas de estado que sean acuerdos básicos para orientar el trabajo en la dirección deseada.
Y laburar en función de esos proyectos, tratando de que todas las acciones de cualquier orden se encaminen a concretarlos. Por ejemplo, impulsar la formación de profesionales tales como ingenieros agrónomos, veterinarios, etc., que puedan ayudar a desarrollar la producción agroindustrial, desalentar la venta “a granel” de productos intentando que todo producto cultivado en el departamento sea al mismo tiempo, elaborado, empaquetado y comercializado en el mismo para de esa forma retener el valor agregado y otro montón de cosas así.
Eso que propone es una utopía, me dijo el economista.
A mi no me lo parece, le contesté. Es mucho más utópico apelar a la buena voluntad de una empresa y a su responsabilidad social. Cierto es que mi propuesta requiere mucho más trabajo, mucho más compromiso, y ante todo, una mirada distinta de la economía.
Es lo mismo que le contesto a Bulat. El problema es que el desarrollo no es una consecuencia de la buena voluntad de una empresa, ni de su aprovechamiento de “oportunidades de negocio”. El desarrollo entendido como tal, consiste en desplegar las capacidades productivas del país y proyectarlas hacia adentro y hacia afuera, en un doble movimiento que involucra esfuerzos privados y públicos. Eso que propone Bulat, como lo que proponía el economista del Opus Dei, ya lo probamos: el país fue todo lo “atractivo” que se pudo durante mucho tiempo y terminó vaciado por una razón muy básica: una empresa no viene a desarrollar nada, viene a obtener ganancias lo más rápido posible y con la menor cantidad de controles. No quiere, no está entre sus objetivos promover la industrialización de ningún lugar ni mucho menos mejorar las condiciones de vida de los laburantes. Quiere hacer una diferencia, rápido, si es posible ayer y es más, si esa diferencia está subsidiada mejor (el hecho de que esas ganancias veloces se obtienen en el rubro de servicios me exime de explicar porqué no “invierten” en fábricas o cosas así. Y si desean “invertir” en el rubro industrial, reclamarán flexibilización del obrero industrial, para ser “competitivas”, tal como piden los cretinos locales, que ante todo son capitalistas).
El desarrollo bien entendido necesita mucho laburo, muy complejo, superar obstáculos, articular, consensuar pero además, enfrentarse con quienes impiden por conveniencia o ignorancia, alcanzar los objetivos fijados. No es imposible, pero no es milagroso. No hay milagro, hay mucho sudor y lágrimas.
Un bife atractivo es un buen plato de comida, pero una vez deglutido sólo queda un hueso solitario con la nostalgia de esplendores esquivados.
No hay que dejarse engañar por sofistas como Bulat o como el opusdeista: el camino más rápido, el más simple, es a la vez el más doloroso y al final no hay nada que se parezca a un paraíso.
Nota:
El departamento sigue igual: ni una cosa ni la otra. Exploraron la propuesta veloz del opusdeista (era economista ¿entendés? y hablaba con palabras difíciles y vendía milagros) y se llevaron por delante la renuencia de la administración provincial que consideró que ese camino la llevaba de cabeza a financiar una festichola en la que no participaría y nutriría los bolsillos de algunos vivos, sin lograr otra cosa que un fracaso doble: para el departamento y para el erario provincial (calculo también que no se deslizó el diego correspondiente pero eso lo agrego de mal pensado que soy).
Por supuesto, lo contrario o sea, el proyecto que alentábamos varios y yo, fue supinamente ignorado. Las razones, supongo que son obvias.

sábado, 6 de octubre de 2012

EL CLIMA DE NEGOCIOS ESTÁ IRRESPIRABLE

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"Lamentablemente, muchos de ellos implican mayor carga a las empresas –especialmente a las PyME–, con incremento de los costos laborales y pérdida del poder de dirección."
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No hay caso, si no te dejan tener esclavos, no se puede sostener la competitividad.

jueves, 16 de febrero de 2012

lunes, 23 de enero de 2012

MANOS LIBRES

Dejate de joder chabón, lo que estás pidiendo es tener las manos libres para hacer lo que se te y les antoje. Como en la época de las relaciones carnales. Espero que ningún bobo se crea el cuento dejándose asustar por las presiones que pretende ejercer un tipo que representa a un país que se va a boxes ¿ta claro?
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miércoles, 29 de junio de 2011

BASTA

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Estoy harto de este mundo organizado por una manga de comerciantes de tres al cuarto revestidos de un lenguaje y unos eufemismos con los que quieren disimular su condición de tales. Y estoy más cansado de las tipas y los tipos que dicen "-Es lo que hay" o "-Es así" conformándose de esa forma con una cotidianeidad horrorosa, signada por el darwinismo social legitimado y el afán por obtener cosas que se vuelven obsoletas en media hora para ser reemplazadas por otras cosas que serán obsoletas en quince minutos.
Tengo las bolas llenas de la "rentabilidad" que encubre el proceso mediante el cuál un comerciante de mierda devenido CEO explota a los laburantes munido de excusas tecnocráticas. A cualquier idiota que pronuncie esa palabra tres veces en una conversación lo mandaría a hacer nudismo en el Aconcagua en pleno invierno. Estoy repodrido de la "competitividad" que implica reducir "costos" quitándole derechos al que trabaja y aumentándole el laburo. A los salames que pronuncien la palabra "competitividad" tres veces en una charla los mandaría a nadar con los osos polares en short en el mar que rodea al Polo Sur.
Los "modernos métodos de managment" me merecen el mismo respeto que un disco de Enrique Iglesias. Y todas las pseudo-escuelas psicológicas que justifican los asuntos anteriormente descriptos tienen para mi la misma entidad científica que el Sai Baba: su seriedad es similar a los que adivinan el futuro en la borra del café. Si me indican ser "proactivo" abordo al individuo comunicador de la misma forma en que un pilar de rugby se lanza contra la defensa contraria en busca del try.
Ese galimatías que expelen los economistas ortodoxos, los administradores de empresas, los marketineros varios que recorren el espectro variopinto de la "realidad" me causa alergia: me sale un sarpullido me sale que carcajeate de la varicela.
La cosa, señores del eufemismo, consiste en garpar cómo se debe y lo que corresponde. Dejar de esconder al laburante detrás de una consultora, una tercerizada, un contrato de locación de servicios, etc. Suspender con la explotación que significa aumentar las tareas disminuyendo a los empleados. Cortarla con el encuadre en un sindicato que no corresponde para pagar chaucha y palito. Dejar de considerar a las personas como descartables, fungibles, supérfluas.
Además.
Terminar con la espantosa costumbre de apropiarse de los bienes públicos para transformarlos en productos para mercar. Escupo sobre los carteles que indican que una montaña, un río, un valle, son "propiedad privada". Me cago tres veces encima de una tranquera que cierra un camino de uso público. Si una manga de estúpidos repodridos en guita construyen un barrio privado y se apropian del agua que baja de las vertientes y de esa forma "privan" de la misma a todos los que están más abajo, simplemente dinamitaría el lugar en cuestión y enviaría a sus distinguidos habitantes a cruzar a nado el océano Atlántico. Y a los "emprendedores" del "campo" que rocían con plaguicidas sus cultivos, matando a la gente que vive cerca, les haría tomar mate con glifosato, porque no es tóxico, no hace nada, como indican los "ruralistas" muy sueltos de cuerpo.
(En este punto incorpore Ud. señor lector la situación que considere sea necesario incorporar).
Agradezcan a la divinidad que tengan por excusa señores "empresarios a los que les interesa el país" que yo no tenga poder. Porque si lo tuviera por fin entenderían qué significa "inseguridad jurídica", "ataque a la propiedad privada" y "perturbar el clima de negocio". Tendría con Uds. la misma piedad que esgrimen cada vez que revientan el mundo para vender un par de camisas más.
¿Parece que estoy enojado? Por supuesto. Porque estoy enojado.
Y me voy a enojar mucho más todavía.

miércoles, 3 de noviembre de 2010