Es curioso el significado del concepto "sacrificio y contribución al desarrollo" que esgrime la mayoría de los empresarios argentinos. Para estos abnegados patriotas quienes están obligados a "comprender la coyuntura" y "contribuir" al sostenimiento de la actividad son los laburantes. Por tanto, cualquier tipo de ajuste o "retoque" caerá sobre la cabeza de los empleados: disminución de salarios, aumento de horas de trabajo, "reorganizaciones", etc.
Los que tienen que poner el culo para que salga sangre son los trabajadores.
Y por añadidura se entiende que, si la empresa funciona "mal" o no es "rentable" todo es culpa de la voracidad de los antes citados que tienen la absurda pretensión de comer todos los días, tener obra social, vestirse, darle de morfar a su familia, mandar a los hijos a la escuela y de vez en cuando comerse un pancho. Si estos insaciables no fueran tan pretenciosos el "margen de rentabilidad" sería sin duda más alto.
Así escucharán Uds. (muy seguido por otra parte) a los preclaros hombres de negocios indicando que no son "competitivos" porque el "costo laboral" es muy alto y ni qué hablar de la "presión impositiva" que pretende que ellos paguen lo que corresponde, ¡habrase visto semejante cosa!
Lo único que estos señores no discuten (y parece que nadie quiere discutir) es la "rentabilidad". Justo el punto sobre el que es absolutamente necesario debatir. Porque, en principio, la rentabilidad es apropiación de plusvalía, y plusvalía es sobretrabajo y el sobretrabajo proviene del conjunto de los laburantes. El señor empresario se apropia de ese sobretrabajo y no quiere escuchar una sola palabra acerca de la distribución de ese margen del que se apropia.
Lo que hace es volcar sus "costos" sobre el trabajador. Y también ese será el eje mediante el cual pretende fundar su "competitividad". O sea, mientras menos guita le salga el laburo que genera valor, más "rentabilidad" obtendrá.
Por supuesto, cada vez que tímidamente se le sugiere que no debe desangrar a sus empleados el tipo amenaza con catástrofes y hecatombes que harían palidecer al diluvio universal pictures. Dice "no se puede competir". O cosa aún más perversas: "en el resto del mundo se usa tal o cuál cosa" con lo que pretende graficar que en otros países se explota más a los trabajadores y nadie dice ni pío y que si lo aprietan se lleva el laburo a esos territorios de manos libres.
Una delicia.
Tenemos empresarios que reducen costos por el lado del trabajador como única estrategia de negocios posible. Una imaginación que voltea tienen, abrumadora. Unos emprendedores bárbaros. Y como tienen la papota cada vez que presionan al gobierno, el gobierno responde a su favor dándoles éste o aquel beneficio, retando a los laburantes para que no se quejen tanto, retrasando el tratamiento de leyes que favorecerían al trabajo. Y aquí sí quedamos con el culo al aire a la espera de la jeringa que nos vacune.
Pregunto ¿qué otro camino tiene el trabajador que no sea presionar en busca de mejores condiciones laborales mediante las armas que posee? Recordemos que, como vivimos en una sociedad capitalista, lo que el obrero vende es su fuerza de laburo y con lo que puede negociar es con éso.
¿De qué otra forma podría señalar su desacuerdo?
Yo creo que habría que poner el foco en otra parte. No es poco el sacrificio que han hecho los laburantes para el desarrollo del país. Nadie ha escatimado lomo y sudor. Se debería solicitar a los empresarios sacrificios al menos equivalentes con la misma vehemencia con la que se le solicita al obrero que se deje de joder.