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domingo, 7 de junio de 2015

PERIODISTAS

Pienso en periodistas y pienso en:
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Cuando pienso en periodistas no pienso en éstos:
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A los periodistas, ¡feliz día!
A los otros, ni el oprobio
Ser lo que son es suficiente castigo

jueves, 14 de mayo de 2015

LAS BELLAS ALMAS

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"Que esa clase esté temperamentalmente inclinada al asesinato, es una connotación importante que deberá tenerse en cuenta cada vez que se encare la lucha contra ella. No para duplicar sus hazañas, sino para no dejarse conmover por las sagradas ideas, los sagrados principios y, en general, las bellas almas de los verdugos." ("Retrato de la oligarquía dominante", epílogo a Operación Masacre, como no podía ser de otra manera, Rodolfo Walsh).
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Resulta que un día me cansé de las bellas almas. Me pudrí ¿vistes? Se me llenaron los intersticios testiculares y no tengo ganas de que se vayan de nuevo a sus tés con scones sin que alguien les diga cuánto es dos más dos (que tiene una respuesta unívoca al menos en el universo de los números naturales, cosa que cambia si nos metemos con los números finitos).
Bellas almas, como dice Walsh con la certeza que lo caracteriza.
Bellas almas que desbordan de odio y sed de venganza.
Bellas almas que se postulan como ejemplos morales que todo el resto del mundo debería seguir, que canonizan campeones morales que el resto de los simples mortales deberíamos admirar.
Bellas almas que recubren su ferocidad sin límites detrás de un cuidadoso montaje de buenos modales y elegancia impostada.
Bellas almas que piden castigos ejemplares en nombre de dios, de un dios que se parece a ellos mismos.
Bellas almas que retozan en la impunidad que otorga el pertenecer (de hecho o por deseo) a una clase social que ha vivido a expensas del resto de la sociedad.
Bellas almas que poseen una sensibilidad fingida, unas lágrimas que apenas sirven para que la retina no se seque.
Bellas almas que no dudan en pedir muerte y exterminio en nombre de la república.
Bellas almas que marchan por las calles para mostrarnos la superioridad ética en la que pretenden vivir.
Bellas almas que piensan "negro de mierda" y lo traducen en una mirada llena de asco y pinzas y guantes de goma para tocar la realidad.
Bellas almas que invocan a Mirtha Legrand y el insulto "¿se viene el zurdaje?" con un rictus de cosa perdida.
Bellas almas que se refugian en sus cómodas casas de Barrio Parque, Belgrano R, Recoleta, o esos anacrónicos barrios cerrados de la zona norte con nombres pretendidamente tradicionales para conspirar contra todos esos vagos de mierda que viven de su esfuerzo (del esfuerzo de vivir de los demás que tan admirablemente han desplegado las Bellas almas a lo largo de la historia)
Bellas almas que deploran la abolición de la esclavitud, que se conmueven por un tipo de 97 años que ya no puede embocar la meada en el inodoro pero les chupa un huevo la muerte de dos pibes en el incendio de un taller clandestino (talleres de los que se han alimentado las Bellas almas, que son vagas por vocacíón y le llaman "trabajar" a negrear personas, especular con títulos, guardar la cosecha que levantan los peones, etc.)
Bellas almas que braman contra la corrupción pero ponen el grito en el cielo cada vez que tienen que dar cuenta de sus movimientos, Bellas almas a las que la factura electrónica les parece una condena a muerte porque los obliga a confesar sus iniquidades económicas.
Bellas almas que añoran a los militares y ya que no están esos mierdas, acudamos a los tribunales o a cada guarida en donde aniden los monstruos que hacen felices a la gente decente.
Bellas almas que proponen la muerte como método, el castigo como práctica, la segregación como el orden social más efectivo.
Bellas almas que bien podrían usar capuchas y túnicas blancas y estamparse en el pecho las letras que tanto odian agrupadas en un emblema: KKK.
Bellas almas que vieron morir, mandaron a matar, mandarían a ejecutar, mirarían morir a muchos de nosotros si estuviera a su alcance y aplauden a todo aquel que pida justicia sumaria para nosotros que no tenemos la virtud de compartir sus opiniones.
Bellas almas que gritan que no hay libertad de expresión, ni de empresa, ni de nada, pidiendo que al otro le cierren la boca, no tenga derechos laborales, ni pueda ensuciar sus veredas caminando por ellas.
Bellas almas de mierda, metáfora en donde la mierda sale mal parada.
Bellas almas que no respeto un ápice.
Bellas almas a las que no les creo ni el aire que respiran, que no me conmueven con su aureola de perfume importado y trajes cortados a medida.
Bellas almas que expresan el verdadero resentimiento social, la molestia interminable de una sociedad que dejó de ser sólo de ellos, de leyes que dejaron de ser solo para ellos, de derechos que dejaron de ser solo para ellos.
Bellas almas que en la soledad de su miseria no parecen tan malas, pero son el huevo de la serpiente que late y espera.
Bellas almas con las que no me quiero juntar a comer un asado o tomar un mate.
Bellas almas que se han llevado la vida de más de uno de nosotros.
Bellas almas de las que, como dice Walsh, hay que cuidarse como de mearse en la cama.
Porque algún ingénuo, boludo diría yo, puede dejarse conmover por tanto savoir faire y pensar que la civilización está entre ellos.
Que no se engañe, las Bellas almas pedirán al verdugo que nos mate.
Por interpósita persona, porque, como ya hemos dicho, las Bellas almas son vagas por definición y mucho mejor que lo haga otro así luego digo que yo no fui, que no estaba, que me había ido a veranear a Saint Moritz y luego puedo volver y decir que soy una Bella alma.
Y como Bella alma que soy volveré a pedir venganza, porque la justicia nunca me interesó un corno.
Claro que hay una grieta. ¿O alguien de aquí quiere tomar el té con una Bella alma?

sábado, 10 de noviembre de 2012

I HATE THEM ALL

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Basta recorrer los comentarios (y los artículos, aunque ahí disimulan un poco) de los medios serios y amordazados del país para verificar, como en un experimento científico, que ahí nomás, apenas rascas la capa retórica sobre la defensa de la república y las instituciones del 8N, está el odio. Ni te cuento los blogs en donde una marea humana tan intensa como la que marchó el 8N salió a la cancha con un grito de guerra que hace pensar, a los que no compartimos el planteo de la protesta, que nos aguarda un destino de horca y guillotina por ser "lacayos" del gobierno, situación ésta que significa no pensar como los caceroleros.
Vi con mucho agrado carteles en la marcha que decían "Pensar distinto está bien". Pero claro que si. pensar distinto es la esencia de una democracia. Sin esa diversidad no es posible optar por un proyecto político o por otro, por una idea o por otra, por ésto o por aquello. Lo llamativo es que ese "Pensar Distinto" se considera en el bando de la virtud si uno comparte la consigna de los caceroleros. Si no lo hace, no está bien, por lo tanto, el cartel miente: debería decir "Pensar como yo está bien".
¿Por qué digo lo anterior? Un poco por el tema del respeto que intenté analizar hace algunos días en este post. Otro poco porque en algunos comentarios que han dejado también en este humilde pasquín de obviedades han manifestado claramente que el ánimo es de revancha. Se me ha señalado en repetidas oportunidades que me, nos mueve el resentimiento. Eso lo podemos discutir. Pero lo que es obvio, evidente en sí mismo es que a muchos de los que protestaban el 8N también los animaba un sentimiento semejante. No son blancas palomitas republicanas que, con la mayor inocencia, salen a reclamar por su alpiste. De ningunísima manera.
Sobre las frases que prometen venganza lanzadas por los simpatizantes del 8N no hace falta extenderme. Cualquiera puede comprobar el tenor de las mismas. Un detalle: yo me asusto mucho cuando alguien repite tantas veces la palabra libertad y justicia. No sé porqué.
"Si el nombre es arquetipo de la cosa..." indicaba Borges en el poema aquel. El símbolo más acabado de esta marcha, del 8N no son las miles de personas que marcharon, los globos, las banderas argentinas, los cantitos o cosas por el estilo. El arquetipo de la cosa fue la destrucción de la placa en homenaje a Rodolfo Walsh y la vandalización del mural que recuerda al escritor y periodista desaparecido. Ese nombre, ese hecho, resume, de una vez, la naturaleza de la protesta. Podrían haber agregado una frase como "fuera zurdos", pero no querían ahuyentar a los confundidos que estaban ahí, marchando más o menos al lado de sus opresores.
Se me dirá que lo mio es reduccionismo burdo, análisis epidérmico, etc. No lo es. Pero no porque lo digo yo, lo dijeron las personas que fueron entrevistadas durante la marcha. En todas ellas primó un dispositivo de ocultamiento discursivo: recubrían sus intenciones, comenzaban hablando de instituciones, república, independencia de los poderes, libertad y luego, de a poco, comenzaban a revelar eso que traían adentro como un entripado y que sus buenos modales no dejaba salir frente a las cámaras.
La reacción del salame que le pegó al periodista fue mucho más sincera que todas las declaraciones anteriores en donde los entrevistados pretendían defender un supuesto orden institucional pero lo que querían era algo muy distinto, inconfesable, aún en un ámbito amigable para sus ideas.
Hablando de Walsh, recordé una frase del escritor mientras miraba en los distintos canales el desarrollo del 8N y pensaba en la placa destruida con saña y, bueno es repetirlo, odio: "La oligarquía, dominante frente a los argentinos y dominada frente al extranjero. Que esa clase esté temperamentalmente inclinada al asesinato, es una connotación importante que deberá tenerse en cuenta cada vez que se encare la lucha contra ella. No para duplicar sus hazañas, sino para no dejarse conmover por las sagradas ideas, los sagrados principios y, en general, las bellas almas de los verdugos”
Calculo que viene como anillo al metatarso. 
Nota:
Préstese atención a la retótica de los participantes del cacerolazo. Como dice Walsh, no se dejen engañar.

viernes, 5 de octubre de 2012

EL VIOLENTO OFICIO DE ESCRIBIR

A veces me pregunto ¿para qué? ¿Qué gana uno despeñando palabra tras palabra en este abismo blanco que se tiñe lentamente con las huellas de las propias urgencias? ¿Cuál es el beneficio que obtiene el escribidor al rastrear las dimensiones de la tragedia, el filo oculto de ciertos adagios, la desmesura que se aposenta en cada olvido? ¿Qué saco yo con todo ésto?
¿Qué cuernos obtengo a cambio de buscar obstinadamente el desatino?
Esta pregunta me acecha desde siempre.
¿Acaso Alperovich es menos hijo de puta dado que lo he perseguido hasta el cansancio? ¿Urtubey es menos cretino? ¿Gioja es menos inescrupuloso? ¿Scioli es menos sorete? ¿La Bonaerense es menos corrupta? ¿Macri es menos ominoso?
¿Han dejado de morir de hambre los pibes que se mueren de hambre porque acá se haya dicho sin pelos en la lengua que el hambre es un crimen y que los culpables de esa epidemia tienen nombre y apellido y gozan de la estima pública? ¿Dejaron de reprimir en Río Negro? ¿Encontraron a los asesinos de Luciano Arruga? ¿Apareció Jorge Julio López? ¿Los responsables de la muerte de los niños por fumigación están presos? ¿Dejaron de quitarle la tierra a los pueblos originarios? ¿Se frenó la expulsión de pequeños y medianos productores por parte de pools de siembra y sus cómplices para plantar soja y regar el mundo con glifosato?
¿Israel dejó de matar palestinos? ¿EE.UU. abandonó su costumbre de promover golpes de estado en américa? ¿España cesó de reprimir protestas? ¿Se derrumbaron los muros que construyeron entre México y EE.UU.?
¿Dejaron algunos argentinos de odiar a otros argentinos? ¿Abandonó la clase media su paranoia y entendió que la libertad se suma y no se resta? ¿Comprendimos que nadie se puede salvar solo? ¿Entendimos que la acumulación de objetos no da por resultado la felicidad?
Me anticipo a la respuesta: ninguna de las situaciones descriptas y mentadas en este blog se han modificado un ápice. Todo está como era entonces dice el poema. El pesimismo de la inteligencia se hace un picnic todos los días en un mundo que no deja de avanzar en dirección a su propia deshumanización.
El optimismo de la voluntad, requiere mucha voluntad (valga la redondancia) para mantener su tono.
En función de lo repasado, sin duda este esfuerzo de estampar el escándalo y no dejarlo escapar de la memoria ha sido baldío. Porque, incluso con memoria, seguimos persistiendo en el oprobio. El sábado próximo pasado, por ejemplo, alguien que se postulaba o se había postulado como "progresista" me decía que las cosas se están haciendo bien, pero que "la inseguridad, ¿viste?". Y desgranó el siguiente razonamiento: "-Pasa que viene un pibe, uno que no conocés y te rompe en un segundo todo lo que hiciste. Yo no sé si tienen recuperación...", dejando abierta la puerta para la solución final. Y así. Mientras para mi coleto pensaba ¿tendremos nosotros recuperación? ¿Alguna esperanza? No lo sé. Por suerte no juego al profeta y dejo de joder a propios y ajenos con predicciones estilo Sri Sri Ravi Shankar o Andrés Oppenheimer. Soy demasiado respetuoso de la complejidad de la vida como para abordar a la ligera un tema tan espinoso.
Pero hoy, como el Rodolfo Walsh de los sucesivos prólogos de Operación Masacre tengo la sensación de estar ladrándole a la luna o empujando paredes con el culo. Sin pretender comparar mi pobre prosa con la del citado, comparto la angustia y el dolor que sentía Walsh cuando constataba que, a pesar de sus esfuerzos y denuncias, los culpables de los fusilamientos de José León Suarez seguían gozando de una libertad que no merecían y además, eran reconocidos con ascensos y premios varios.
Desazón se llama.
Y hay algo más: ahora que se puso de moda ignorar la existencia del otro, en estos momentos en que el egoismo más ultramontano se ha enseñoreado en la sociedad de la mano de un capitalismo ramplón, tosco, elemental, inhumano, que pretende camuflarse detrás de la jerga inextricable de sus defensores teóricos, justo hoy pienso a qué mundo tendrá que enfrentarse mi hijo.
Pienso que mientras escribo estas líneas los hijos de Pescarmona se entrenan para explotarlo, las universidades producen profesionales de la excusa que justificarán su cosificación y la deshumanización creciente a la que intentarán someterlo, la industria cultural formatea productos que limiten su capacidad de interrogarse sobre el pasado, presente y futuro, etc.
¿Qué mundo tendrá que enfrentar?
Uno no muy bueno me respondo.
En el prólogo a su "Historia del Siglo XX" Eric Hobsbawm se plantea cosas parecidas, claro que con mayor precisión y estilo. Yo no cuento con las herramientas ni la inteligencia de Hobsbawm, o sea que mi angustia existencial (en sentido estricto) no se puede aplacar intelectualmente y me tendré que bancar el entripado abordándolo desde donde pueda.
En fin.
Querría responderme a mi mismo que sí, que vale la pena. Que arrojar palabras al vacío es algo más que un acto de secreta vanidad. Querría. Desearía al menos modificar un poco, una pizca, una millonésima parte de un gramo ese aquellarre que nos está rodeando por todos lados. Querría.
Que mi recompensa será la humanización de la humanidad, la verdadera evolución, el progreso en sentido amplio que no es amontonar confort ni viajar a la luna en dos segundos, sino la posibilidad cierta de desplegarse por el mundo.
Querría.
No por mi, que ya soy un caso perdido, sino por los hijos. Y por los hijos de nuestros hijos. Carece de sustento esa frase soberbia: "el mundo que heredarán nuestros hijos". ¿Heredar? ¿Qué nos hemos pensado que somos? ¿Nos postulamos como dice la biblia "los reyes de la creación"? Si el planeta es nuestro reino somos unos reyes deplorables. Al pensar en los hijos intento creer que estamos tratando de alumbrar unas condiciones de existencia que no los conviertan en muertos en vida, en cajas parlantes, en "recursos humanos". Donde puedan aspirar a la felicidad.
Si no lo estamos haciendo, habría que poner manos a la obra.
Claramente, lo poco que ha intentado hacer este escriba, ni siquiera ha rascado la pintura.

viernes, 8 de junio de 2012

EL RELATO

Pensando en sonsonetes adoptados como catecismo por la mentada "opinión pública" aparece la palabra "relato". Dicen los que cuentan (que también "relatan") que el relato es distinto de la realidad. O sea, lo que se dice no es contingente punto a punto con las condiciones concretas de existencia. Y lo dicen con un aire de triunfo tal que uno piensa: "-Éstos tipos han dicho algo muy profundo".
Tengo noticias para los tipos y para los que asienten moviendo las cabezas: lo dicho es otra verdad de perogrullo. Pero como con todo lugar común (incluso éste) es necesario desmontar el sofisma.
Resulta ser que nuestra vida es un relato. ¿Cómo? ¿No vivimos entonces? En absoluto. Significa que somos seres simbólicos, esto es, reconstruimos nuestra existencia a través del lenguaje. No es sólo que vivamos, además nos representamos nuestra vida a través de símbolos. ¿Qué es eso alumno Empaminondas? Un "relato" señorita. O sea, todo lo que aparece como nuestra vida, biografía sincrónica (o sea lo que ocurre en paralelo a nuestra existencia singular) y diacrónica (lo que nos ocurre sucesivamente, a nosotros y a la sociedad en la que vivimos) es un relato. De esa forma los otros, los "demás" pueden comprender por ejemplo, cuando uno cuenta que al mediodía comió milanesas con papas fritas (afirmación ésta que parece trivial pero contiene una tal cantidad de encrucijadas que agarrate Catalina).
Volvamos al relato. El relato entonces es nuestra forma de comprender el mundo. O al menos de intentar comprenderlo. No puede no haber "relato". Y por ende, si hay relato, la contingencia punto a punto con las condiciones concretas de existencia (nótese que no uso la palabra "realidad" porque ahí se armaría la gorda) contiene la impronta del sujeto o sujetos que relatan. ¿Acaso les cagué eso de la objetividad? Bueno, era hora de que se desengañaran. Nadie puede "relatar" sino desde su propia mirada, que incluye su construcción como sujeto. Nobody.
¿Entonces? ¿Cómo accedemos al conocimiento con una carga tal de subjetividad? (carga que por otra parte no puede evitarse). En en campo de la ciencia el conocimiento asume una forma especial, es conocimiento científico que tiene como característica central poder dar cuenta de sí mismo. Y ésa condición lo diferencia de la "doxa", de la opinión. La opinión por definición no está sometida a la vigilancia rigurosa ejercida sobre el conocimiento científico (desde cualquiera de las perspectivas epistemológicas a la que uno adhiera).
¿Entonces? ¿Cómo sabemos cuánto se aproxima el relato de la opinión a las condiciones concretas de existencia? Porque podremos inferir que habrá tantos relatos como relatantes.
En el campo del periodismo, terreno de lucha en estos días y en otros también, es en donde estas preguntas son críticas.
La primera condición que otorga consistencia al relato periodístico es la investigación que le precede. Si esta investigación es sólida se habrá cumplido uno de los parámetros requeridos para que el relato periodístico tenga un sólido cimiento. Acá habría que poner el chequeo de las fuentes, la búsqueda de fuentes primarias, la triangulación de los datos, la certeza de las cifras que se exponen, el relevamiento de los escenarios investigados, etc.
Pero, aún con todas esas precauciones, el relato será un relato. O sea, seguirá presente el inevitable componente subjetivo del que relata, del periodista en este caso. Que toma los datos, los interpreta y los comunica.
¿Cómo hacer entonces para regular ese relato?
La forma, al menos la más honesta inelectualmente hablando, es que el relator de cuenta del tenor de su mirada. Que blanquee cuál es el lugar desde donde relata, desde qué biografía relata y cuáles son los presupuestos ideológicos desde los que relata (uy, dije "ideológicos" o sea "ideologia", otra mala palabra por estos días). Y ya que estamos, quién hace posible su relato, o sea, dar cuenta del contexto de producción del relato. ¿Para qué? Para que el que escucha ese relato sepa qué otra cosa aparte de la investigación influye en el análisis que se efectúa.
¿Acaso eso le quita méritos al periodista y a la investigación? En aboluto. Ejercer tal vigilancia (que en ciencia sería vigilancia epistemológica y remite más o menos a lo mismo) refuerza el carácter riguroso y serio de un informe periodístico.
Y para terminar, y ya que hoy es el día en que se recuerdan los fusilamientos de José León Suárez en 1956, hechos "relatados" con magistral pluma por Rodolfo Walsh en "Operación Masacre", tomemos dos ejemplos del escritor y periodista para que se pueda apreciar de qué estoy hablando:
1.-Al comienzo de Operación Masacre Walsh se describe a sí mismo en el momento en que se interesa por la investigación de los fusilamientos. Dice quién es y cuál es su postura. ¿Alguien piensa que "Operación Masacre" pierde rigor periodístico por esto?
2.-En el prólogo de la Carta Abierta que escribió y publicó un día antes de ser asesinado y luego desaparecido, el 24 de marzo de 1977, Walsh también indica claramente cuáles son los motivos que lo llevan a escribir tal carta. ¿Pierde certeza el análisis realizado por esta toma de posición?
De ésto es más o menos de lo que hablo.
Justo hoy, 9 de junio, un día como tantos otros pero tan distinto.
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Nota:
Ya que estamos, Louis Althusser indica que la ideología interpela diréctamente al sujeto. Por tanto es la manera en que el sujeto se representa que vive. O sea, develar qué elementos juegan en esa representación sería indispensable. Y se me aparece otros franchutes, Barthes y Bourdieu, alertando sobre el análisis de los medios técnidos de producción del discurso audiovisual. Que sería también otra forma de vigilancia básica para comprender quién cuernos habla y desde donde. Y mi cabeza loca se viene andando para estas pampas y me acuerdo de un ensayo de Christian Ferrer "Mal de Ojo" en donde el señor postula que los medios audiovisuales formatean la mirada. Y mejor paro acá o no paro más.

sábado, 12 de junio de 2010

MANGAZO: Necesitamos libros de Rodolfo Walsh

Tal como indica el título de este post, esto es un MANGAZO.
Les cuento cómo viene la mano.
Resulta que Nilda, nuestra amiga Nilda, autora del Blog No soy lo que debería, además de eximia bloguera es Directora del CENS 453 de Lanús. Este año a esa escuela le van a colocar el nombre de Rodolfo Walsh.
¿Cuál es el mangazo?
Nilda, o sea la directora del CENS, quiere regalarle a sus alumnos, a cada uno de sus alumnos, un libro de Rodolfo Walsh. Chicos que tiene de 16 años en adelante. Y por supuesto necesita ayuda, dado que  juntar tantos libros no es nada simple, por la obvia cuestión del vil metal. Veamos lo que dice Nilda de su escuela y del asunto de la imposición del nombre:
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"El CENS 453 de Lanus tiene 16 secciones. Y pibes desde 16 años egresados de primarias de adultos y si no son de escuelas de adultos, entran a los 18. Todos los años entran unos 500 y terminan la mitad. Mucha desercion en escuelas de adultos. Yo quiero que la "imposicion del nombre" (es un acto muy formal) sea para cuando haga calor asi hacemos choriceada en el patio. Mi hija me consiguio que venga Patricia Walsh. (mi hija es del proyecto sur, tiene 25 años, yo estoy contenta que sea militante a esa edad). Bueno, pueden venir cuando quieran a visitarme Ituzaingo 1762- Lanus Oeste (cerca de la estacion) de 19 a 22. Muchas gracias. y mi mail es nildalap@gmail.com."
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Por eso lo que quería mangarle a todos los que pasan por este humilde espacio uno o más libros de Rodolfo Walsh para el CENS 453 que pronto llevará el nombre de, precisamente, Rodolfo Walsh. Ahí queda el mail y la dirección del CENS para poder enviar el libro correspondiente, o llevarlo por mano propia, chasqui, paloma mensajera, delivery y/o cualquier medio que sirviere a tal efecto.
Si quieren unirse a la campaña que por falta de imaginación he denominado AYUDAMEMORIA, bienvenidos sean.
Chas gracias.


Nota:
Este asunto se inició en el Blog del amigo Unfor, precisamente en este post. Así somos los blogueros.