Escena 1
Esta mañana me contaron lo que sigue: alguien que acostumbra subir post en Facebook apoyando al gobierno nacional recibió el siguiente comentario de una conocida:
"-Dejá de subir esas cosas porque te van a linchar".
"-.¿Qué?", "¿-.Quién me va a linchar?", contestó la aludida.
"-.Yo te lo digo para preservarte porque la cosa está muy densa" volvió a insistir la cuestionadora, que debe ser una amante de la pax romana.
Escena 2:
Servicio diesel del Roca, 10:15 de la mañana. Un hombre entrajado conversaba con otro hombre vestido de elegante sport. El tren estaba repleto. Justo antes de llegar a Temperley, los dos señores que hablaban animadamente miraron con desprecio a una familia compuesta por padre, madre y tres niños que se aproximó a la puerta para bajar. Uno de ellos le dijo al otro: "-Ya se les va a acabar la fiesta a estos negros de mierda", frase que escucharon casi todos los pasajeros del vagón, y por supuesto, la familia en cuestión. Luego de lo expresado a viva voz, los dos lanzaron una sonora carcajada, perversa por supuesto.
Escena 3:
Camino por la vereda en dirección a la estación de trenes. En una esquina hay dos mujeres hablando: una de ellas es joven y la otra anciana. La mayor le contaba a la joven acerca de su participación en el cacerolazo de anoche. "-Si, estuvimos en Plaza de Mayo. Todo muy ordenado, nada de choripán y coca, ni caras tapadas ni palos. Menos mal que no aparecieron esos salvajes de La Cámpora para provocar a la gente que estaba ahí. Esos caraduras, violentos, alguna vez les va a tocar a ellos, ya vas a ver..."
Epílogo:
Los que estaban cacerola en mano rodilla en tierra la noche de anoche dicen que están cansados de la confrontación y que buscan el consenso, una cultura del encuentro en palabras de su asesor espiritual Jorgito Bergoglio. Extraña búsqueda de la paz social la que podemos deducir de las palabras citadas. Una curiosa forma de no confrontación que implica eliminar una parte nada despreciable de la sociedad, lo que implica apagar una de tantas campanas. Y así, claro, cualquier consenso es el equivalente a la paz de los cementerios.