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lunes, 7 de noviembre de 2016

¿TE DISTE CUENTA? ¿YA ENTENDISTE QUE NO ESTÁS INVITADO A LA FIESTA?

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A este blog llegan muchas personas que comparten nuestros puntos de vista. Pero también varios, muchos, que no están de acuerdo. Algunos en ese batallón hacen oficialismo rentado (los famosos trolles, que este que suscribe bloquea en la medida de lo posible), otros son oficialistas ad honorem. Digo esto al principio para señalar que no le hablo a una entelequia. Dicho lo cuál, pasemos al asunto en sí mesmo.
¿Te diste cuenta? ¿Ya entendiste que no estás invitado a la fiesta?
Si sos de los que responde a cada objeción de esta forma:
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Si ésta es tu respuesta nada de lo que diga va a traspasar la cáscara de la irracionalidad que aisla la aprensión racional de la existencia. En este caso sugeriría que suspendieras la lectura en este punto. Hasta luego, cariños Carlitos.
Ahora, si estás leyendo esta oración infiero dos cosas:
1.-Lees para alimentar aún más el odio e insultarme con mayor prolijidad
2.-De alguna forma la introducción alumbró una fisura en el pensamiento único que recubre los criterios propios, asumiendo la máscara de "sentido común".
Si es así entonces, repito la pregunta:
¿Te diste cuenta? ¿Ya entendiste que no estás invitado a la fiesta?
Macri llegó a la presidencia aupado en el odjo militante anclado en los prejuicios de clase alta que recorren el tejido social impregnando a los sujetos, sean del estamento social que fueren. Pobres defendiendo a ricos, para resumirlo de alguna forma, que conjeturan que sus intereses son los intereses de los sectores acomodados.
También Macri se coronó presidente de la mano de promesas que muchos creyeron aunque sonaran inverosímiles (me cuesta bastante pensar que alguien creyó la sarta de vacuidades que lanzó desde el púlpito Mauricio Macri, pero que las hay, las hay).
Una porción, bastante pequeña, votó racionalmente. Sabían que Macri defendería sus intereses de clase. O sea, los que tienen el chupetín por el palito votaron a Macri entendiendo que era lo que más les convenía. 
De esa segmentación primitiva operada por el apuro hay al menos dos porciones que recibirán poco o nada de los beneficios de una administración que toma decisiones a favor del último segmento. Es ahí en donde recaen los beneficios. Y como de algún culo tiene que salir la sangre que alimenta a los vampiros ¿adiviná de dónde emerge?
Para mantener abierta la vía por la que los orejones del tarro se desangran en favor de los piolas de siempre, hay un formidable aparato comunicacional que la vende cambiada todos los segundos, minutos y horas desde mucho antes del 10 de diciembre de 2015. El objetivo de este aparato ideológico de estado es convencerte de que esto es lo más razonable, que la culpa la tiene cualquier otro menos la propia administración, que la culpa es de la pesada herencia, que la culpa es tuya por querer vivir y no sobrevivir.
Tengo malas noticias, por si no te habías dado cuenta: no estás invitado a esta fiesta. Están haciendo que pagues la joda, pero vos no participás, no vas a participar. Y ya no es una conjetura o "campaña del miedo".
Tu propia existencia cotidiana y pedestre es una demostración de que no estás invitado a la fiesta. Lo único que ocurre desde el 10 de diciembre es que no parás de caer y caer. Y no hablamos de lujos, hablamos de sobrevivir. Aunque no lo quieras, estás viendo a lo que llamabas "tu vida" desmoronándose a tu alrededor.
Frente a este desbarranco permanente tenés a un tipo que dice que no te pasa lo que te pasa. 
La pregunta es: ¿te diste cuenta?
Tuviste el tiempo necesario para experimentar en nalga propia la administración Cambiemos. Hemos tenido paciencia con vos, pero ya es hora de responder.
No quiero que admitás un error, ni que camines hasta Luján marcha atrás y en alpargatas. Quiero que respondas esta pregunta: ¿te diste cuenta de que sos un invitado de piedra, un orejón del tarro al que le están quitando el pasado, el presente y el futuro?
Y ni siquiera necesito que me respondas ahora, ni que respondas en voz alta, ni que escribas una respuesta. Me conformo con que lo pienses, con que la duda se instale en los insterticios del caparazón que aisla tu existencia de la representación de tu existencia.
Con eso solito me conformo. Con ese poquito.

jueves, 31 de diciembre de 2015

MALA PUNTERÍA Y FALSA CONCIENCIA

Uno de los mayores problemas que debe enfrentar un boxeador es que le cierren un ojo. Con un ojo hinchado no puede ver de dónde le llegan los sopapos y no los puede esquivar. Ergo, lo hacen sopaipilla.
Algo así puede verificarse en este muchacho que expele estas cosas:
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Uno pensaría que el citado (tapo el nombre dado que algo de pudor todavía tenemos) es un capo de una multinacional, un yuppie de zona norte, ejecutivo de una entidad financiera off-shore, qué se yo, alguien que va a ganar mucha guita con la censura que él mismo auspicia y promueve.
Veamos:
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Si si. Cajero en Carrefour. O sea, un orejón del tarro. Me animaría a decir, un orejón del tarro más orejón que varios orejones del tarro. Con un salario fijo. O sea, el blanco predilecto de las políticas que lleva adelante el candidato que sin duda votó. Al que le va a hacer falta una voz que lo defienda y no la va a tener es él mismo. Quien necesitará una voz que rompa el apagón informativo es él. Y festeja, uno no sabe porqué, que esas voces sean censuradas. Y además, agrego, aplaude de antemano cualquier represión. Supongo que cuando le pongan la vía para desangrarlo aguantará calladito y sin chistar. Porque no hay "Ks". 
Otra cosa que hace con su hermoso comentario es confesar los motivos del voto PRO. Al menos éso.
Lo que te decía, un boxeador con los dos ojos fuera de servicio. O como decía el barbudo, falsa conciencia de clase (¡uy, dije clase!). En el barrio diríamos que es un pelotudo bárbaro, pero yo no puedo decir esas cosas.

jueves, 30 de octubre de 2014

LUEGO DEL ANALFABETO POLÍTICO LLEGA EL ANALFABESTIA POLÍTICO

Uno a veces cree que nada puede empeorar. Que el Analfabeto Político resume en su figura toda la degradación racional y moral que proviene del usufructo de lugares comunes que se conectan al arsenal de prejuicios del sujeto y que aparecen cuando algo o alguien aprieta el botón de play.
Pero no. El asombro puede asombrarse. Porque hay algo peor que un Analfabeto Político: el Analfabestia Político.
El Analfabestia Político, además de la pereza intelectual del Analfabeto Político, tiene la pretensión de analizar la situación en términos pseudo-sociológicos con los que intenta encubrir la supina confusión que inunda su mirada y -más que nada- los prejuicios que transforma en conceptos erróneos plagados de peticiones de principio.
Va un ejemplo de lo que el Analfabestia Político desparrama por ahí:
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Pasemos por alto -piedad, por favor, piedad que es Analfabestia- el error de confundir "estatus" con "clases" como si fueran la misma cosa y pertenecieran a paradigmas similares.
Concentrémonos en la caracterización de los nuevos "estatus". Más que nada en el "estatus" número 1. La parquedad del análisis en ese punto es revelador. Sobre la "clase alta" no hay nada que decir. El que escribe un mamotreto como el mostrado no considera que ahí haya algún problema. Que esa "clase alta" tenga algo que ver con la situación de las dos que siguen. Que merezca algo más que una mención. Gracias Barthes, lo que no se dice dice mucho.
Los dos puntos que siguen expresan una agenda que es en parte los prejuicios del que piensa así y un poco la postura de los medios concentrados que abonan esos preconceptos. No me resisto a indicar que "los que no trabajan" son en realidad desocupados, y anónimo los sindica como "vagos". La "nueva clase media" mantenida por el "gobierno". Le faltó poner "negros de mierda", pero le pareció demasiado.
El punto tres es desopilante. Primero porque se considera a sí mismo (porque habla en tercera y penosa persona pero podría hacerlo en primera persona y confesarse) el único que trabaja, gente decente bah. Y además porque está convencido de que a él no lo "mantiene el gobierno". Lo del "tumbe" es delicioso ¿no me digan?. Quizás apenas salió de pobre o quizás lo es, pero su identificación con los intereses de la clase dominante le hace creer que sus problemas son los problemas de esa escueta "clase alta" que mima y añora, y además defiende, con su silencio y omisión.
No vamos a decir nada nuevo: el asunto es la vieja falsa conciencia de clase que mentó el barbudo Marx hace ya mucho tiempo y que, como podemos comprobar, sigue vivita y derrapando.
Añadamos que esta porquería circula por Fachobuk, como para comprender el contexto.
Señores, con Uds. el Analfabestia Político.