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martes, 16 de febrero de 2016

LA PALABRA ES RESISTENCIA

Hace algunos días apareció en Clarín esta carta de lectores:
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Como verán en ella se cuestiona la palabra "resistencia" equiparando resistencia a fascismo (con lo que los partisanos de la resistencia francesa vendrían siendo fascistas, este razonamiento tiene trampa). Dice el benemérito señor Oscar que resistir a un gobierno constitucionalmente elegido es un acto de fascismo. O sea, confirma que durante doce años actuaron como una recua de fascistas.
Pero no. No es así ni de un lado ni de otro.
Resistencia no es fascismo. Fascismo es otra cosa bien distinta. Resistencia es oponer el derecho de la minoría (o de la mayoría si bien se mira) a los designios de un gobierno que está dispuesto a llevarnos al desastre de los noventa. Y no porque yo lo diga o haya abusado de 6,7,8,. Lo dicen los hechos, o sea actos de gobierno, llevados adelante por la administración Macri en 60 días. Con eso alcanza para saber para donde van y cuál es el resultado final. Insisto, no lo dice Horangel, lo dice la historia argentina dado que estas medidas ya fueron aplicadas y nos mandaron al tacho.
Hasta ahora nadie ha propuesto una sedición (aunque el sonido del helicóptero resuene como un eco en nuestras cabezas), sino frenar la andanada neoliberal en el congreso (cosa que creo no va a ser posible dada la venalidad de muchos legisladores). Y como uno sabe por experiencia, el freno a un gobierno de corte nétamente autoritario es el congreso o la calle. El congreso probablemente lo hayamos perdido, nos quedan las calles.
El verdadero acto de fascismo es obligarnos a estar de acuerdo. No dejar que expresemos nuestra disidencia actuando en consecuencia. O sea, ponele que a los caceroleros de todos los cacerolazos se les hubiera prohibido expresarse en la calle, en los medios de la cadena nacional de TN, en donde se les cantara el culo, éso hubiera sido un acto de fascismo. Se estaban resistiendo contra un gobierno que consideraban impropio. Y pudieron hacerlo sin que nadie los jodiera.
Ahora nosotros hacemos lo mismo pero lo nuestro es fascismo. Mirá vos.
Fascismo por ejemplo es silenciar todas las voces que piensan distinto.
(Oscarcito es un escorpión y como tal en algún lugar de este discurso tan republicano se le escapa el aguijón, como en el último párrafo de la carta en donde no se priva de amenazar republicanamtente eso sí).
Ahora bien ¿es necesario resistirnos? Digamos ¿tenemos en frente a un enemigo cargado de odio, venganza y con ganas de tomarse revancha? ¿Hay un tipo tan ciego contra el que uno tiene que necesariamente resistirse, expresar una disidencia activa, militante?
Dejemos que los hechos, una vez más, hablen por nosotros.
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La resistencia no es fascismo
La resistencia es justa y necesaria
Vamos a resistir

miércoles, 28 de octubre de 2015

CRÓNICA DE UN LUNES GRIS

A esto llamo yo una crónica. Escueta, telegráfica, certera. Dolorosa. Porque el país no solo está conformado por los que piden comprar dólares a troche y moche, o los que ya reservaron en Punta del Este, o los que putean porque no pueden encontrar repuestos para su Audi.
El país también es de los que viajan en el Roca. Y su tristeza también es la tristeza del país. Mientras un grupo festeja la suerte que les deparó un voto encandilado otros se aprestan a recibir los latigazos en el lomo.
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viernes, 14 de junio de 2013

YO SOLO TE PUEDO HABLAR DEL ROCA

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Impactado, de nuevo, por una tragedia en el Sarmiento se me ocurrió que yo puedo hablar del Roca. Por si las moscas ¿vio? Antes de que pase algo, porque no tiene que pasar nada para que alguien reaccione.
Digo de entrada que viajo hace cinco años en el Roca. He usado tres de sus líneas: la que va a Ezeiza, la que va a Bosques y Gutierrez vía Temperley y la que va a Alejandro Korn y Glew. Dos eléctricas y una eléctrica y con formaciones diesel (las chanchas).
Durante ese nada despreciable lapso de tiempo el Roca ha logrado una hazaña pocas veces vista: nunca pasó a horario, salió a horario o llegó a horario. Mirá que tuvo oportunidades durante cinco años, pero no las aprovechó ni una sola vez. Si alguien pudo asistir al extraño espectáculo del Roca cumpliendo un horario me avisa.
Pero sigamos adelante: husmeando un poco acerca de las razones de esas tardanzas, aún cuando todo estaba preparado y sin problemas para salir de Constitución a tiempo, descubrí por boca de ciertos vendedores de los que suben en la cabecera (los que usan chaquetillas) que algunas veces el retraso obedece a un acuerdo entre algunos funcionarios de la empresa y el dueño de la concesión, a los efectos de que se puedan vender algunos panchos, gaseosas o helados más. Así como te lo cuento lo escuché asistiendo involuntariamente a la charla de dos de los vendedores. Otras veces, con el semáforo en verde que indica vía libre, el tren no sale porque los guardas están conversando animadamente en el andén y no se dan por enterados hasta que los chiflidos de los pasajeros les cortan la charla. Y otras veces no se sabe porqué. Simplemente se demoran, por regla general.
Y aquí aparece un subterfugio que suelen usar para no alimentar la ira de los pasajeros: cuando la demora del tren que llega y volverá a salir es demasiada, en vez de anunciar que el tren de tal hora "ha sido cancelado" simplemente anuncian la salida del tren del horario posterior por tal andén, con lo que de hecho cancelan el tren pero no lo dicen.
Aquí también detecté una variación de esa cosa exótica llamada: "horario". Algunas veces, si el tren que sale, sale atrasado, el que le sigue se atrasa la misma cantidad de minutos. O sea, la frecuencia toma como punto de partida la hora en que salió el tren anterior. Delicioso. Esto lo consulté con algún guarda descuidado que me indico que hacen ésto aún cuando no está permitido.
A veces, cuando la suspensión del servicio o acortamiento del recorrido obedece a un corte de vías por manifestantes o "accidente" (palabra que engloba casi cualquier cosa usada en este contexto) el locutor de la estación lo repite cada veinte segundos, más que nada para los pasajeros no se enojen con ellos. Pero cuando la causa de las demoras es desconocida o no se puede decir entonces es el acabose: los que controlan los boletos en los andenes desaparecen, se cierran las puertas de las oficinas, el locutor guarda silencio, los carteles que anuncian la salida de los trenes quedan clavados en información inservible, etc. Un acuerdo previo hace que uno no pueda encontrar a nadie con el logo LGR en diez km. a la redonda, excepto los vendedores de pasajes que se tienen que quedar ahí, aún cuando muchas veces también cierran las ventanillas y andá cantale a Pavarotti.
Sin nadie a quien preguntar, desorientados como el mítico árabe que detectó un hijo con nariz más bien breve, los pasajeros deambulan de un andén a otro, amontonándose, empujándose, buscando alguna precisión porque, ¡ay que manga de pretenciosos! quieren volver a su casa después del laburo.
Cuando un tren de cualquier tipo aparece en el desierto de las vías vacías, los viajadores se lanzan sobre él con furia mítica, aplastando todo a su paso (literalmente). Nadie puede asegurar que, luego de ese, habrá otro. La incertidumbre es el denominador común en estos casos y en todos. De hecho el Roca es el reino de la incertidumbre.
Ponele: durante las vacaciones de verano, con la notoria disminución de pasajeros, los trenes salen con menos atraso, no se rompen tanto y no llegan demasiado tarde. Pero, apenas vuelve el ritmo normal, o sea, cuando terminan las vacaciones y retornan los laburantes a sus ocupaciones diarias, el Roca colapsa. Vuelven las cancelaciones seriales, se profundizan las demoras y los trenes hacen agua. O sea, el Roca no está preparado para operar en demanda normal. No puede responder al volumen de pasajeros diarios que tendrá la mayor parte del año. Lindísimo. Las consecuencias de tal situación son evidentes.
Pero además, cualquier circunstancia desequilibra aún más lo desequilibrado:  si hace mucho calor hay demoras, si hace mucho frío, si es viernes, si es lunes, si está lloviendo, si corre viento. Un titiritero perverso maneja los hilos del tren, cuando más falta hace llegar a casa o al laburo, las demoras son más largas. ¿Motivo?, menos pregunta Tutatis y perdona. 
Sobre el estado general de los trenes podría escribir un tratado, pero alcanzará con decir que es deplorable: no solo por la mugre que la gente que viaja arroja en los vagones, en las vías y en los asientos. Las ventanillas y las puertas no funcionan, por lo que en verano el calor es sofocante y en invierno el frío entra por todas partes.  Si llueve estás frito porque no hay con qué atajar el agua. Si es de noche llevá una linterna porque la mayoría de las luces tampoco funcionan. Algunos valientes ventiladores siguen rotando, pero son los menos. ¿Aire acondicionado? Si, lo trae el Viejito Pascuero.
Como el espacio para viajar con bicicletas es menos que escaso los pasajeros suben en cualquier vagón con su vehículo. El tren ya está repleto, añadile una bicicleta y tendrás lo que tenemos: caos. Para subir, bajar o simplemente, estar parado. En las "chanchas" (los servicios diesel) el "furgón" es tierra de nadie. Ningún pasajero que verdaderamente necesite viajar con su bicicleta se metería ahí, porque bajaría drogado por el humo de los porros y probablemente sin parte de sus pertenencias.
El personal "de control" es peor, quizás, que los que tienen que controlar. Comparten la actitud general del personal de la línea: prepotencia, mutismo inquebrantable, desidia, indiferencia y otras virtudes más. La única cosa que controlan es la charla que mantienen animadamente desde que suben al tren hasta que bajan. Suben sucesivamente a todos los vagones con la excusa de "controlar" y al subir empujan a niños, mujeres y hombres sin contemplaciones. Se aposentan en las puertas, complicando aún más el ascenso y descenso de los pasajeros, estorban en una palabra, mientras los que tendrían que estar controlando descontrolan a gusto y piacere, no sea cosa. Hasta ahora no he visto que hayan hecho alguna cosa que beneficie al pasajero. Esto también es otro record.
Hago una mención especial para el personal de un par de estaciones que, en rara oposición a lo relatado, son amables y solidarios y de verdad se preocupan por saber qué onda con el tren que no pasa. Son la excepción, eso si, no la regla.
Contar cómo está la estación de Constitución y lo que pasa en ella agotaría varios tomos. No me da el cuero para eso. Resumo algunas impresiones: el olor a orín en los andenes, la basura amontonada en tachos que nadie vacía, la basura que arrojan los pasajeros en cualquier lugar, la gente que fuma en donde le agarra el ansia, aunque al lado haya una mujer con dos bebés, el descontrol de la venta ambulante, el hedor de los carritos de comida rápida que no conocen de los rigores de una libreta sanitaria, el olor a cloaca que emana de respiraderos mal tapados, etc.
Podría añadir muchas otras cosas más.
Pero creo que basta lo antedicho para dejar en claro a qué me refiero.
Si hasta ahora, con todas estas invitaciones al desastre, todavía no ha pasado nada demasiado grave, tendré que pensar que los milagros existen.
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Nota 1:
Añado, ahora que me acuerdo, una práctica que llevan a cabo los tripulantes de formaciones "rápidas"o "semirápidas": esos trenes no frenan en ninguna estación entre Temperley y Constitucíón o no frenan en algunas de las estaciones intermedias. Pero ahí nomás aparecen las excepciones: si sos ferroviario y amigo del motorman entonces éste último detiene el tren para que bajes en las estaciones en donde no debería parar. Por supuesto, esta detención no prevista debe entrañar, además de la molestia para los vapuleados pasajeros, peligros que no alcanzo a comprender. Pero parece que los motorman son tipos a los que les agradan los deportes de riesgo.
Nota 2:
Los pasajeros, la gran mayoría, contribuye al desastre descripto con sus actitudes y hábitos. Aunque el tren funcione como el tujes al menos podría estar un poco más limpio con el simple expediente de que las personas no tiren papeles en el andén, dentro de los vagones, que no arrojen botellas de plástico vacías por la ventanilla, papeles con restos de panchos en los asientos, no meen en el pasillo que comunica a dos vagones ni fumen dentro del tren. La estación podría mejorar simplemente arrojando la basura en los tachos correspondientes y no en cualquier parte, evitando mear los andenes, etc.
También, aunque la frecuencia entre un tren y otro sea más bien un problema del orden de las probabilidad, se podría mitigar la incomodidad con un poco más de orden y cortesía por parte de los pasajeros: respetar al que baja, dejándolo ¡bajar!, respetar al que sube dejándolo ¡subir!, evitar la práctica de trabar las puertas para viajar fumando en el estribo del tren, dejar de jugar al personaje apurado yendo desde el último hasta el primer vagón atravesando toda la formación, caminando encima de los pasajeros que ya están amonotonados, intentar no subir a vender atravesando el vagón si no hay espacio para hacerlo, dejar de comercializar discos usando música a todo volumen para "mostrarla", etc.
Yo pido demasiado ¿no?

miércoles, 13 de junio de 2012

UNA IDEA REVOLUCIONARIA

Hoy me levanté revolucionario, innovador, con un espíritu que bien podría colocarme entre la selecta lista de adelantados a mi tiempo. Se me ha ocurrido una idea tan buena, genial diría yo, que he logrado sorprenderme a mi mismo.
Paso a contarles:
Dado el problema que uno tiene al abordar las formaciones del ramal ferroviario intitulado “El Roca”, teniendo en cuenta los amontonamientos que se forman en los andenes conformados por cientos de humanidades que aguardan ansiosas el abordaje de dicho medio de transporte, podríamos interponer un recurso al orden en el aleatorio transcurrir de los trenes de la línea mencionada.
A tal efecto propongo (he aquí mi contribución que como Uds. podrán comprobar no es poca ni moco de pavo):
Delimitar el tiempo de funcionamiento de los trenes. Por poner un ejemplo, que el servicio funcione desde las 4:00 AM hasta las 2:00 AM del día siguiente. Luego, subdividir ese período en porciones de tiempo más pequeñas. Supongamos, establezcamos un hito cada veinte minutos, y así tendremos: 4:00, 4:20, 4:40 y así. A continuación hagamos que los trenes partan en cada uno de esos hitos marcados cada veinte minutos.
Lo demás viene como tirado por un hilo lógico. Tomemos en cuenta el tiempo que necesita el tren para recorrer la distancia hasta su punto de llegada, y lo que requiere para alcanzar cada una de las estaciones intermedias, teniendo en cuenta lo que demora cada vez que se estaciona en un andén y anotémoslo con la minuciosidad del caso.
Con todos estos datos reunidos en un manojo, estampémoslos en un papel que habremos de conseguir previamente. Llamémosle “Horario” ya que usa un parámetro de esa naturaleza para demarcar su decurso.
Apelando a los recursos técnicos modernos, reproduzcamos una y otra vez ese apunte y hagámoslo llegar al público pasajero que espera trenes. También, ¡oh precaución! Indiquemos a los motorman, guardas y demás agentes involucrados en el asunto que deberán apegarse a lo indicado en el diagrama. Porque de lo contrario ¿qué gracia tiene?
Y ya está: mágicamente las multitudes, aunque siempre numerosas, al menos estarán organizadas y podrán prever qué tren tomar en una u otra dirección, incluso en las estaciones intermedias. Ya no hará falta aguardar largas horas la llegada de los convoyes y una sonrisa de felicidad se pintará en las caras que ahora habrán ganado en previsibilidad.
¿Decime si no estuve brillante?
De más está decir: si tiene otras ideas, aunque no sean tan preclaras como la presentada, serán escuchados. Más bien, leídos.

miércoles, 30 de mayo de 2012

DR. HEKYLL AND MR. JYDE

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Esta mañana me dirigía a mis labores cotidianas en el nunca bien ponderado Roca. A mi lado, en el cómodo pasillo, dos hombres de mediana edad hablaban sobre el estado del tren. Uno de ellos, el más vehemente, lanzaba imprecaciones y anatemas en contra de la suciedad que habita los vagones: "-¡Están todos mugrientos, con olor a méo, envases vacíos, servilletas, puchos, una mierda!".
A continuación el señor sacó de un bolsillo de su saco un paquete de pastillas refrescantes, ésas que te dejan la boca picante, extrajo un caramelo del paquete, lo desenvolvió, arrugó el papelito que antes cubría la golosina y con un movimiento displicente lo arrojó sin más al piso del vagón.
"Dr. Hekyll and Mr.Jyde" pensé yo. Y lo sigo pensando.
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(foto afanada de acá)

sábado, 12 de mayo de 2012

THANK YOU FOR NOT SMOKING

¿Se acuerdan de ésta escena?
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Algunas veces, sobre todo cuando viajo en El Roca (y viajo en ese infierno sobre rieles de lunes a viernes) me encantaría transformarme en Robocop para recordarle a varios, a la manera del citado, que no se puede fumar arriba del tren. Es más, que si uno está parado en la puerta del tren con un pie afuera y otro en el anden, y está fumando, todo el humo ingresa como Francisco por su casa al interior del tren. Que si estás parado en la puerta abierta del vagón mientras el mismo cabalga los rieles (con el riesgo que eso implica) y estás fumando, todos los pasajeros inhalan ese humo. Que si apenas te bajas del tren (en el anden, en medio de la multitud) y prendés un cigarrillo, un montón de personas que no fuman se fuman el pucho que llevás en la boca.
Porque, señor fumador, no se puede fumar dentro del tren, ni en la estación de tren, ni en lugares públicos cerrados, etc. Y los carteles están ahí para recordarles lo que no parecen entender. PROHIBIDO FUMAR es una frase bastante clara al respecto ¿no es así?
Y no parece interesarles a esos señores fumadores, que haya cerca niños, embarazadas, no fumadores, etc. Les importa un pito. Están con el dedo encima del encendedor esperando la primera oportunidad que tengan de prender un cigarrillo, dando bocanadas al aire que apestan a todo el que tenga la desgracia de venir atrás de ellos tratando de escapar del humo, cosa que no es simple cuando uno viene apretujado en medio de una marabunta de pasajeros que buscan la salida.
¡Cómo me gustaría ser Robocop en esos momentos! ¡La de agujeros en las paredes que dejaría!

miércoles, 21 de marzo de 2012

LA SOLUCIÓN PARA LOS ACCIDENTES FERROVIARIOS

Transporte fluvial. ¿Cómo no se nos ocurrió antes? Reemplazar las vías por canales y los trenes por embarcaciones. Una simpática iniciativa que tiene muchas ventajas: disminuir los accidentes ferroviarios, crear nuevos puestos de trabajo e incrementar exponencialmente la venta de galochas.
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La foto corresponde a la Estación Turdera de la línea Roca, ramal Ezeiza-Constitución.

miércoles, 29 de febrero de 2012

EPPUR SI MUOVE

Mientras siguen las discusiones paso a enumerar lo que la cotidiana realidad me pone ante los propios ojos de viajero incansable del Roca y aledaños:
1.-El tren en que viajé ayer a la mañana tenía las puertas rotas. Puertas automáticas que no cerraban.
2.-Tampoco estaban ahí los elementos de emergencia y la salida de idem brillaba por su ausencia.
3.-Por lo menos la mitad de las ventanillas del vagón en que viajaba estaban rotas: o no subían o no bajaban, o no tenían vidrio o filtraban agua por las juntas de goma semidesaparecidas.
4.-El tren en el que volví anoche tenía más de la mitad de los vagones sin luz alguna. Por lo que viajamos en plena oscuridad.
5.-El techo del vagón en donde viajaba tenía unas goteras que aspiraban a cataratas.
6.-Tampoco funcionaban la mayoría de las ventanillas.
Y hoy:
1.-El tren tenía las puertas no automáticas ¡trabadas en posición de abertura!
2.-Idem las ventanillas.
3.-Idem los elementos de emergencia.
"Eppur si muove" me dije a mi mismo, jodete por laburante y me puse a esperar con meliflua cortesía, la hoguera que acabaría con todas mis herejías.

martes, 28 de febrero de 2012

ENTONCES

Si las medidas se van a tomar (si se toman, porque deduzco que, si la justicia establece que TBA no tiene culpa alguna entonces no habría que hacer nada) una vez que concluyan las pericias ¿eso quiere decir que antes del accidente todo estaba joya y no hay nada que cambiar?
Incluso sin el accidente de por medio, el estado de los trenes es lamentable, el Roca, el Sarmiento, el San Martín. El Mitre, como corresponde a un tren que va a lugares tan ubícuos como Vicente López, más o menos se salva. Constitución es un asco de abajo hasta arriba. Ni qué decir de Once. Otra vez, la estación Retiro está un poco mejor (no quiero decir que esto se debe a esa gente paqueta que se toma el tren para Tigre).
Entonces, con este estado de cosas ¿no hay que hacer nada? ¿Si las pericias no culpan a TBA entonces no hay que tomar ninguna medida, ni con el Sarmiento ni con ninguna otra línea?
Ayayay.

jueves, 23 de febrero de 2012

FERROPOTISMO

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Si andan por este blog más o menos seguido sabrán que viajo en el Roca. El benemérito Roca que ya peina canas de todos los colores del óxido. Usualmente utilizo un servicio que va de Bosques a Constitución, vía Temperley. La famosa "chancha"(el diesel) o "el rápido". Se lo conoce por este último apodo dado que viene parando en todas las estaciones hasta Temperley y a partir de ahí hace un viaje directo hasta Constitución. Pero como toda regla tiene su excepción, el "rápido" no podía ser menos.
Dado que, como comenté, es un servicio "rápido" no debería parar en ninguna estación a partir de Temperley. Pero ¡oh sorpresa!. Uno viene desprevenido, tratando de juntar fuerzas para encarar el día y hete aquí que "el rápido" se detiene en la estación Remedios de Escalada (la cosa sería así: Temperley, Lomas de Zamora, Banfield, Remedios de Escalada, Lanús, Gerli, Avellaneda, Irigoyen y por fin, Consti) ¿Pero cómo? ¿No era un servicio "rápido"? Uno, que vive lleno de esperanzas, mira al guarda que pone cara de boludo, a la "seguridad" del tren que desvía redondamente la mirada y no encuentra respuestas. Entonces, con los reflejos propios de quien indaga el universo, advierte mirando hacia el lado izquierdo del vagón, que de la máquina, de la locomotora, acaba de bajar un señor. ¿Acaso es el maquinista? No parece porque el tren vuelve a tomar velocidad y sigue su camino, o sea, el maquinista sigue ahí o el tren tiene piloto automático. Tratamos de dilucidar quién cuernos es ese que se bajó, y lo que alcanzamos a ver es que tiene ropa con el logo de LGR, "Línea General Roca", o sea, es empleado del ferrocarril. ¿Acaso el maquinista paró todo un tren cargado de pasajeros para que bajara un empleado o funcionario (quién sabe) del Roca en una estación en la que no debería parar?
Y lo peor del asunto es que la ceremonia se repite todos los días, religiosamente. Aunque a veces cambia la estación en donde "el rápido" se detiene. Casi siempre es Remedios de Escalada, pero también Lanús o Gerli. Y a veces las detenciones también se registran cuando el tren va de Constitución a Bosques. Si me preguntan, no parece una parada programada ni nada que tenga que ver con el servicio. Y sospecho que están fuertemente relacionadas con la amistad del maquinista con algunas personas o con la influencia de otras que logran que un tren enorme, cargado hasta los tuétanos, se detenga en un lugar en donde no debería hacerlo para que baje una sola persona que para colmo, utiliza el uniforme de la línea.
Lo dicho, ahí está la excepción que confirma la regla. Si un buen día este asunto deriva en un accidente, cosa bastante probable dado que esa repentina detención podría tener consecuencias inesperadas, no digan que no les avisé.

jueves, 21 de octubre de 2010

EL ROCA Y LA CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

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Viajo a diario en el Roca. Dos veces al día, mañana y tarde. Como muchos otros, como tantos otros.
Debido a esa experiencia cotidiana uno puede percibir el pulso de la línea. Con solo llegar al andén el pasajero habitual se da cuenta si el tren anda normalmente, si tiene retraso, si el problema es más complicado que una simple demora, si los laburantes del tren están de mal humor, si los vendedores ambulantes que recorren los vagones han pispeado algo y comentan las novedades con sus pares en pequeños grupos en las estaciones o con un santo y seña cuando pasan al lado de un colega. En fin, la respiración secreta del tren que el pasajero comprende dado que es parte de su vida cotidiana.
Debido a esa percepción, desde el corte de vías ocurrido hace algún tiempo, el clima en el Roca estaba enrarecido. El día anterior y posterior al corte que tuvo lugar el 21 de julio en Avellaneda, pesados de la Fraternidad  y la UTA recorrían las formaciones, pensando que lo hacían disimulando su condición de tales. En grupos de dos o tres, tipos de una envergadura apreciable que claramente estaban semblanteando el pasaje. Al llegar a algunas estaciones intercambiaban saludos con ferroviarios a los que claramente conocían. 
Al llegar a Constitución los personajes descriptos se perdían en la maraña de oficinas que tienen su asiento en la terminal.
¿Cómo es que estoy tan seguro sobre mis apreciaciones preguntará Ud.? Amigo, acá tendrá que confiar en el instinto de uno como yo que tiene encima varias décadas de calle, manifestaciones, protestas varias, actos, congresos, reuniones multitudinarias y marchas. Un veterano del asunto que puede reconocer a un pesado de algun sindicato o formación cuando lo ve, a un servicio o un cobani de civil metido entre medio de los manifestantes. En la calle se aprenden esas cosas.
Luego, en los vagones del Roca, aparecieron unos carteles impresos que decían lo siguiente:
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"Sres. Usuarios del Ferrocarril Roca:
LOS TRABAJADORES FERROVIARIOS NO CORTAMOS LAS VIAS
Por lo tanto no somos culpables de los inconvenientes que estas actitudes de gente ajena al ferrocarril le ocasionan a los pasajeros, tampoco están en conflicto los trabajadores de las empresas que prestan servicios complementarios.
Los cortes son realizados por militantes políticos que no sabemos qué objetivos busca, lo que sí sabemos es que esta es la única forma que encuentran para impedir el funcionamiento de los trenes y causar inconvenientes a los pasajeros y con eso conseguir presencia en los medios de comunicación y tambien nos perjudican a nosotros que somos usuarios del servicio y la cara visible de la empresa todos los días del año.
¡NO SE ENOJE CON NOSOTROS, ENOJESE CON ELLOS, CON LOS JUECES, CON LA POLICIA!
Los verdaderos ferroviarios del Roca"
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Pensando en la condición de los tercerizados de muchas empresas, me pareció que semejante panfleto mostraba una falta de solidaridad espantosa con los laburantes. No soy quién para decidir qué trabajador es ferroviario o no. Pero este mensaje era básicamente cretino, casi una traición a la clase obrera.
Motivado por el cartel, busqué alguna información más y me econtré con ésta nota. Es una entrevista a Juan Carlos Fernández, del gremio ferroviario, de donde extraigo los siguientes párrafos:
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"No, este último conflicto vino desde afuera del ferrocarril, no veo cual es el origen y quien lo impulso, pero hay que mirar mas allá, y se ven las banderas que flameaban cuando el corte de vía, y se notaba que no eran ferroviarios, incluso no había ferroviario de las empresas tercerizadas, esto salió de un plenario que se hizo en el congreso nacional, del grupo de -proyecto sur-, que resolvieron que había que venir al Roca, por que decían, que había trabajadores en negro…y es una mentira, en realidad, en el ferrocarril Roca no pasa esto que ellos afirman, las empresas tercerizadas están controladas, tienen para hacer trabajo que no hacemos nosotros los ferroviarios, incluso, la Unión Ferroviaria le discute el salario, no tienen problema de salario mas  bajo como se dice, ni tampoco lo despiden por que si…es todo una patraña…"
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Ayer a la mañana, cuando tomé el tren, pude advertir a los personajes de la vez anterior. No los mismos, pero sí de similar traza. De nuevo el clima estaba enrarecido. Vi también que había más policías de lo normal y cierta agitación, cierto clima extraño que rondaba las estaciones, los vagones, en fin, algo malo se respiraba en el aire.
Luego, a la tarde, asesinaron a Mariano Ferreyra e hirieron a varias personas más. Cuando me enteré estaba en el trabajo. 
Nunca tuve vocación de Horangel, pero a ésto lo vi venir. Se veía venir.
Luego el amigo Unfor me proporcionó alguna pista acerca de los motivos de éste asunto, cuando me pasó éste link.
La nota da cuenta del acercamiento entre Duhalde y algunos "gordos" de la CGT, entre ellos José Pedraza de la Unión Ferroviaria. Yo no puedo saber a ciencia cierta quién es el responsable político de este asesinato, pero algunas sospechas tengo, si vos me preguntás. Y a esta altuna de mi vida ya no creo en las coincidencias.
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"En nuestro grupo no hubo ninguna arma de fuego. No tenemos patotas, ni barra bravas. Somos todos trabajadores", respondió esta tarde Díaz, de la Unión Ferroviaria, ante las acusaciones por la muerte de un militante del Polo Obrero durante un enfrentamiento gremial.Es más, Díaz indicó que quienes sí estaban armados eran los trabajadores tercerizados que intentaban cortar las vías. Por lo que escuchamos quienes estaban adelante, los que dispararon con armas de fuego fueron ellos", argumentó. El gremialista admitió que trabajadores de la Unión Ferroviaria participaron de un enfrentamiento en la zona de Barracas y advirtió, desafiante: "Mientras estemos nosotros, no vamos a permitir ningún corte en la vía".
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Los diarios insisten con el enfrentamiento entre sindicatos. Pero poco a poco comienza a aparecer la teoría de una emboscada. En cualquier caso los hechos no fueron casuales. Por la forma en que se desarrollaron y además por aquello del clima enrarecido del que hablé al principio. 
Había un mal augurio esta mañana y se confirmó.
Sin duda hay responsables políticos de esta matanza. 
El olor a operación política y zona liberada que se desprende de todo ésto es nauseabundo.
Repito, yo tengo mis sospechas. Calculo que Uds. también tienen las suyas.
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(la foto de Mariano Ferreyra fue tomada de éste sitio)