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miércoles, 8 de junio de 2016

CAGONES

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Nos están pasando por arriba con un bulldozer: nos echaron del laburo (estatal o privado), nos quitaron los medios de comunicación para que no se escuchara nuestra voz, nos entregaron atados de manos y patas a los fondos buitres, se están endeudando a tasas chinas embargándonos el futuro por décadas, están a punto de volver a privatizar las jubilaciones para que los amigos testaferros hagan un negocio fenomenal, están reventando los trenes que habíamos vuelto a poner en marcha, están a punto de vender Aerolíneas Argentinas, dictaron un protocolo que los habilita a matarnos a bastonazos, quisieron nombrar dos miembros de la corte suprema por decreto (y casi lo lograron), destruyeron la Ley de Medios que costó años y años de discusiones y fallos y cautelares, entregaron el Fútbol para Todos al grupo Clarín (aunque lo seguimos garpando todos con nuestros impuestos pero las ganancias se privatizan), desmantelaron Tecnópolis destruyendo un símbolo como Zamba, cerraron el CCK (pero lo abren para recibir a los colonizadores), entregaron el rosqueta a EE.UU. y en breve tendremos bases militares de ese país en Argentina, a Malcorra como secretaria de la ONU (es lo que buscan para contrabalancear la influencia del Papa) y para que la señora ésa tenga chances dejaron de lado el reclamo por Malvinas, están bombardeando el Mercosur para alinearse con el nuevo ALCA, reconocieron al gobierno golpista de Brasil sin que se les moviera la enagua, aumentaron salvajemente los impuestos (agua, electricidad, gas, etc.), desarmaron todos los programas de prevención primaria de la salud en medio de la epidemia de dengue y de gripe A N1H1, se ríen en nuestra cara todos los días diciéndonos que somos unos negros de mierda, pobres, que no nos merecíamos vivir como personas, tienen miles de millones de dólares en paraísos fiscales y se inventan una ley para blanquear lo que se afanaron y crean un artículo (el 85) que castiga a todo aquel que revele datos de esos fondos robados, el presidente cada vez que presenta una DDJJ desmiente y contradice a la anterior y pasó de no saber nada de una offshore de la que es director a confesar que tiene guita en Bahamas, la corte suprema dictaminó que las únicas que pueden convocar una huelga son las CGT que son por casualidad, aliadas del gobierno, los políticos que votamos para que nos defendieran se pasaron sin rubor a las filas del PRO (Picheto, Bossio y siguen las firmas), la justicia nos escupe todos los días con fallos que nos condenan a jodernos, dejan morir a los pibes de frío, los condenan al hambre, les roban el futuro, etc. Un largo etc. que es la memoria espantosa de estos últimos seis meses.
¿Y nosotros? 
Algunos salimos un par de veces. Una marcha, dos marchas, una plaza, una convocatoria. Los grupos de facebuk en donde nos indignamos a dos manos, etc., las charlas informales en donde no nos da vergüenza decir que no estamos de acuerdo con toda la mierda descripta (¿quién en su sano juicio podría estarlo? Y hay gente que está de acuerdo, conchisumá).
Pero ¿y nosotros?
Nos hemos cansado de criticar a los cacerolos. Por todo lo que ya hemos detallado cientos de veces. Pero hoy no los quiero criticar, hoy quiero rescatar algo de la conducta cacerola: los tipos salieron a la calle y se hicieron sentir (acá me van a venir con la objeción de los medios y de la convocatoria y la exposición en cadena nacional no oficial, pero no ha lugar, una movilización masiva de verdad no se oculta con tanta facilidad). Agarraron o hicieron agarrar la cacerola y salieron a la calle. Nosotros hemos considerado que los motivos por los que salieron son egoistas, incorrectos, mezquinos, etc. Pero el punto es que salieron.
Nosotros no.
Nosotros seguimos sentados en una pasividad espantosa. Más espantosa que la indignación cacerola. Ya sabemos que no podemos contar con los políticos que votamos porque nos traicionaron (el cuentito de la relación de fuerzas, del "así es la política", el PJ sabe lo que hace, etc. no sirve para una mierda, como tampoco sirven para una mierda tipos como Samid o el Chino Navarro que ahora de repente se dan cuenta de que ellos no eran lo que decían), hemos comprobado que la justicia tampoco nos va a defender porque está entongada con Cambiemos (dije Justicia a propósito, porque creo que es la Justicia la que está podrida incluyendo al Poder Judicial). Apenas un puñado de periodistas, artistas y uno que otro político ha levantado la voz diciendo "Che, nos están haciendo mierda". Pero eso no alcanza para nada. 
Por experiencia sabemos también que este asunto se resuelve en la calle dado que estamos desamparados. No hay otro lugar que la calle. De a muchos, de a todos.
Pero nosotros seguimos sentados en una pasividad espantosa.
Los cacerolos salieron a la calle incluso en contra de su costumbre de tirar la piedra y esconder la mano, con el asco que les da mezclarse con el pavimento, contra el pudor de clase mierda que los guarda en casa a llorar por los rincones.
Nosotros seguimos sentados en una pasividad espantosa.
¿Entonces?
La conclusión es bastante obvia: somos una manga de cagones.
Asi nos va.

martes, 16 de febrero de 2016

LA PALABRA ES RESISTENCIA

Hace algunos días apareció en Clarín esta carta de lectores:
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Como verán en ella se cuestiona la palabra "resistencia" equiparando resistencia a fascismo (con lo que los partisanos de la resistencia francesa vendrían siendo fascistas, este razonamiento tiene trampa). Dice el benemérito señor Oscar que resistir a un gobierno constitucionalmente elegido es un acto de fascismo. O sea, confirma que durante doce años actuaron como una recua de fascistas.
Pero no. No es así ni de un lado ni de otro.
Resistencia no es fascismo. Fascismo es otra cosa bien distinta. Resistencia es oponer el derecho de la minoría (o de la mayoría si bien se mira) a los designios de un gobierno que está dispuesto a llevarnos al desastre de los noventa. Y no porque yo lo diga o haya abusado de 6,7,8,. Lo dicen los hechos, o sea actos de gobierno, llevados adelante por la administración Macri en 60 días. Con eso alcanza para saber para donde van y cuál es el resultado final. Insisto, no lo dice Horangel, lo dice la historia argentina dado que estas medidas ya fueron aplicadas y nos mandaron al tacho.
Hasta ahora nadie ha propuesto una sedición (aunque el sonido del helicóptero resuene como un eco en nuestras cabezas), sino frenar la andanada neoliberal en el congreso (cosa que creo no va a ser posible dada la venalidad de muchos legisladores). Y como uno sabe por experiencia, el freno a un gobierno de corte nétamente autoritario es el congreso o la calle. El congreso probablemente lo hayamos perdido, nos quedan las calles.
El verdadero acto de fascismo es obligarnos a estar de acuerdo. No dejar que expresemos nuestra disidencia actuando en consecuencia. O sea, ponele que a los caceroleros de todos los cacerolazos se les hubiera prohibido expresarse en la calle, en los medios de la cadena nacional de TN, en donde se les cantara el culo, éso hubiera sido un acto de fascismo. Se estaban resistiendo contra un gobierno que consideraban impropio. Y pudieron hacerlo sin que nadie los jodiera.
Ahora nosotros hacemos lo mismo pero lo nuestro es fascismo. Mirá vos.
Fascismo por ejemplo es silenciar todas las voces que piensan distinto.
(Oscarcito es un escorpión y como tal en algún lugar de este discurso tan republicano se le escapa el aguijón, como en el último párrafo de la carta en donde no se priva de amenazar republicanamtente eso sí).
Ahora bien ¿es necesario resistirnos? Digamos ¿tenemos en frente a un enemigo cargado de odio, venganza y con ganas de tomarse revancha? ¿Hay un tipo tan ciego contra el que uno tiene que necesariamente resistirse, expresar una disidencia activa, militante?
Dejemos que los hechos, una vez más, hablen por nosotros.
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La resistencia no es fascismo
La resistencia es justa y necesaria
Vamos a resistir