Hace algunos días apareció en Clarín esta carta de lectores:
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Como verán en ella se cuestiona la palabra "resistencia" equiparando resistencia a fascismo (con lo que los partisanos de la resistencia francesa vendrían siendo fascistas, este razonamiento tiene trampa). Dice el benemérito señor Oscar que resistir a un gobierno constitucionalmente elegido es un acto de fascismo. O sea, confirma que durante doce años actuaron como una recua de fascistas.
Pero no. No es así ni de un lado ni de otro.
Resistencia no es fascismo. Fascismo es otra cosa bien distinta. Resistencia es oponer el derecho de la minoría (o de la mayoría si bien se mira) a los designios de un gobierno que está dispuesto a llevarnos al desastre de los noventa. Y no porque yo lo diga o haya abusado de 6,7,8,. Lo dicen los hechos, o sea actos de gobierno, llevados adelante por la administración Macri en 60 días. Con eso alcanza para saber para donde van y cuál es el resultado final. Insisto, no lo dice Horangel, lo dice la historia argentina dado que estas medidas ya fueron aplicadas y nos mandaron al tacho.
Hasta ahora nadie ha propuesto una sedición (aunque el sonido del helicóptero resuene como un eco en nuestras cabezas), sino frenar la andanada neoliberal en el congreso (cosa que creo no va a ser posible dada la venalidad de muchos legisladores). Y como uno sabe por experiencia, el freno a un gobierno de corte nétamente autoritario es el congreso o la calle. El congreso probablemente lo hayamos perdido, nos quedan las calles.
El verdadero acto de fascismo es obligarnos a estar de acuerdo. No dejar que expresemos nuestra disidencia actuando en consecuencia. O sea, ponele que a los caceroleros de todos los cacerolazos se les hubiera prohibido expresarse en la calle, en los medios de la cadena nacional de TN, en donde se les cantara el culo, éso hubiera sido un acto de fascismo. Se estaban resistiendo contra un gobierno que consideraban impropio. Y pudieron hacerlo sin que nadie los jodiera.
Ahora nosotros hacemos lo mismo pero lo nuestro es fascismo. Mirá vos.
Fascismo por ejemplo es silenciar todas las voces que piensan distinto.
(Oscarcito es un escorpión y como tal en algún lugar de este discurso tan republicano se le escapa el aguijón, como en el último párrafo de la carta en donde no se priva de amenazar republicanamtente eso sí).
Ahora bien ¿es necesario resistirnos? Digamos ¿tenemos en frente a un enemigo cargado de odio, venganza y con ganas de tomarse revancha? ¿Hay un tipo tan ciego contra el que uno tiene que necesariamente resistirse, expresar una disidencia activa, militante?
Dejemos que los hechos, una vez más, hablen por nosotros.
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La resistencia no es fascismo
La resistencia es justa y necesaria
Vamos a resistir


