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jueves, 22 de diciembre de 2016

JORGE HANÉ NO ES CIENCIA

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En estos infelices días un aluvión de ignorantes disfuncionales opinan sobre "ciencia" y sus aledaños, o sea, "investigación", "desarrollo científico", etc. 
Opinan y según los griegos, lo que dicen es parte de la doxa. ¿Qué es la doxa? con esa palabra nos referimos a aquel tipo de conocimiento que no nos ofrece certeza absoluta, y que no podría ser, pues, más que una creencia razonable, un conocimiento "aparente" de la realidad.
Sin embargo la ciencia pertenece al campo de la episteme. ¿Qué es episteme? Es un término griego, cuya raíz viene a significar "saber" o "conocimiento", que se suele traducir por "ciencia", y con el que los filósofos griegos se referían al verdadero conocimiento, por contraposición al conocimiento aparente, a la creencia razonable. (o sea, la doxa)
La ciencia y los científicos operan en el campo de la episteme, y producen conocimiento científico, un tipo especial de conocimiento que tiene la particularidad de que puede dar cuenta de sí mismo, mediante comprobación o comprensión empírica. O sea, la ciencia no es chusmerío de vecina, ni leyendas difundidas por internet, ni un videito de youtube, ni un montón de cosas. Es ciencia, que se hace en forma sistemática y rigurosa.
El científico, que se dedica a la producción de conocimiento científico, está formado y entrenado para investigar y explorar el mundo y busca generar nuevos conocimientos con ese carácter, o sea, científico. Y no cualquier profesional es un científico, un investigador. Porque además de los conocimientos expertos en un campo del saber el científico pone en juego el pensamiento crítico que cuestiona lo establecido, lo que está ahí y aparece como dado, natural, sin respuesta. Y en ese ejercicio de disolución estriba el secreto de la ciencia: no se puede avanzar solo afirmando que lo que existe, existe. Es imprescindible desmenuzarlo, darlo vuelta del revés, ponerlo patas arriba, para avanzar, para descubrir, para encontrar. A eso suele llamárselo "creatividad".
No cualquier cosa es ciencia ni cualquiera es científico.
Por otro lado, tampoco la ciencia es tecnología: la tecnología es la aplicación práctica de cierta porción del conocimiento científico, pero la tecnología no abarca por completo a la ciencia. La ciencia explora el mundo y no tiene por objetivo crear un celular que le quepa al usuario en el lóbulo de la oreja. Esa es una consecuencia del avance científico pero no es el objetivo de la ciencia. El objetivo de la ciencia es el conocimiento científico que es la masa crítica de donde proviene el abordaje novedoso de los enigmas y problemas del mundo (dicho así para simplificar las cosas, perdón Feyerabend).
Pretender aplicar criterios de eficiencia en términos financieros al campo científico no solo es un error sino una enorme burrada. La ciencia no está conminada a producir resultados, busca respuestas pero no está obligada a responder. Intenta sistemáticamente responder que es distinto. Y en ese movimiento el conocimiento avanza, la ciencia avanza y la sociedad en donde el proceso ocurre avanza. Tampoco la ciencia se mide por cuántos "papers" o artículos en revistas internacionales publican los científicos. Mucho menos en términos de resultados por inversión dado que el campo científico es un campo complejo en donde muchos vectores se encuentran a la misma vez y necesitan encontrarse en un ámbito particular que es el de la ciencia.
Cuando el campo de la ciencia cuenta con la necesaria complejidad aparece una masa crítica que pone en mmovimiento procesos de conocimiento que desencadenan otros procesos y de ahí al infinito y más allá. Cuando esa dinámica está en marcha lo que tenemos es la soberanía intelectual que proporciona la propia mirada experta de los problemas de nuestra sociedad en particular.
Jorge Hané no es sinónimo de ciencia, ni sus productos provienen de esta particular forma de exploración del universo. 
Quienes cuestionan a los científicos desde la doxa, creen que sí.

lunes, 1 de julio de 2013

PALABRA SANTA

Para qué vamos a gastar tiempo buscando una cura para el Mal de Chagas. Mejor hagamos ésto. Satisfacción garantizada.
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Como científicos son excelentes curanderos.
Deben laburar acá, te aseguro.
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Nota: la clave para la lectura de este post es la diferencia entre relación causa-efecto y correlato. Por ejemplo, "el calor dilata los metales y el frío los contrae": esta es una relación causa-efecto verificable, comprobable, en donde una causa bien identificada genera un efecto también identificado y que necesariamente se deriva de la causa indagada. ¿Tengo que agregar que este es el terreno de la ciencia?
Por el contrario si digo: "Cada vez que lavo el auto, llueve" lo que hago es establecer un correlato, por algún tipo de coincidencia estadística, en varias ocasiones luego de lavar el vehículo llovió. Lo que describe el correlato es un supuesto factor común que no es tal. Como sospechan Uds. este correlato es vecino de cierto pensamiento mágico que infiere consecuencias de hechos aislados que no tienen relación entre sí, más que como sucesiones sin continuidad. Bien puede que cada vez que lave el auto llueva o bien puede que no, en todo caso la relación no es un "de lo que se sigue" sino un "a veces". Extraer la conclusión de que cuando lave el auto lloverá es, necesariamente, pensamiento precientífico.
Si Ud. recorren las supuestas 13 claves brindadas por "estudios científicos" podrán comprobar que en todo momento están hablando de correlato y no de relaciones causa-efecto. Pongo algunos ejemplos. Indican en uno de los puntos que las personas que viajan 20 minutos para llegar al trabajo son más felices que otras que viajan tres horas: más allá de la verdad de perogrullo (uno no se morfa tres horas de lucha libre si está a veinte minutos del lugar de laburo) podemos suponer que esta corta distancia se debe a que el sujeto vive en un lugar mejor, un suburbio de la ciudad, con mejores vías de comunicación, o que su situación económica le permite tener un medio de movilidad con el que accede a una autopista o tantas otras cosas que completan el cuadro y que hacen que el tipo no sume bronca y tensión a su día. Que esté a veinte minutos del trabajo es una circunstancia entre tantas otras. Por tanto, no se describe una relación causa-efecto sino un correlato.
Lo mismo vale para el punto sobre los sujetos que asisten a la iglesia y que por eso son más felices que las que no concurren o que uno simule la felicidad hasta conseguirla, o, la frutilla del postre: "La receta definitiva para la felicidad" es el nombre del estudio del profesor Deepak Chopra, donde expone el por qué la neutralidad es una de las maneras de mantenerse feliz"
Si hay algo que estos consejos comparten, por cierto, es su carácter no científico.

martes, 11 de junio de 2013

LO SAGRADO ES UNA CATEGORÍA MATERIAL

Leyendo estas declaraciones, fatuas por otra parte, de Carlos Fayt me acordé de una parte del Manifiesto Nadaista escrito, creo, por Gonzalo Arango: "No quedará una fe intacta ni un ídolo en su sitio, todo será minuciosamente revisado".
Fayt dijo que los hechos son sagrados. Para un investigador no hay nada más falso que esa afirmación: los hechos deben ser analizados, desmenuzados, sopesados, comparados, comprendidos, contextualizados, no adorados como figuras religiosas. Los hechos que ante todo son contingentes y relativos constituyen, vaya novedad, el objeto de estudio de las ciencias. Ciencias que no se conforman con la apariencia de los hechos ni creen por un segundo que sean sagrados, esto es, con sentido absoluto en referencia a un parámetro fijado desde siempre.
Como dije en el título, lo sagrado, para un investigador social, es una categoría material  que debe ser analizada, que no es evidente por si misma, que aún es doxa en tanto no puede dar cuenta de sí misma.
Fayt lo sabe, pero juega la carta de un empirismo ramplón que conecta con el "sentido común" para el cual las cosas son lo que parecen (es buen momento para decir que el sentido común está sobrevalorado)
Nada más ni nada menos.

martes, 16 de abril de 2013

SUPERCHERÍAS

Después de leer, hace un tiempo, las opiniones de Horacio González acerca de Bergoglio (alias Francisco), en donde aparece la palabra "superchería" (aumentada hasta el paroxismo por algunos medios) me acordé de un acontecido que ocurrió allá lejos cuando transitaba el campo de la investigación.
Debido a un par de aciertos teóricos me habían otorgado el dudoso honor de integrar una comisión que evaluaba, en un congreso de investigadores de todos los pelajes, los trabajos concluídos o en curso que presentaban los aspirantes a chusmas profesionales.
Rejuntados en una escuela, en cada aula tenían lugar las ponencias de acuerdo al clásico cronograma. La función de la comisión era mensurar la investigación expuesta teniendo en cuenta aspectos metodológicos, instrumentales, etc. Y luego emitir una conclusión (veredicto queda feo).
En eso estaba, digamos, tratando de asimilar semejante responsabilidad cuando se presentó un equipo de trabajo de una universidad privada, católica para más datos. Dos hombres y dos mujeres munidos con abundante material de todo orden: textos, diapositvas, películas, laptop, etc.
Se tomaron su tiempo para acomodar toda la parafernalia. Al frente, en la tarima en donde estaba el escritorio del profesor, colocaron un trípode de madera en donde montaron uno de esos blocks de hojas enormes que se dan vuelta para atrás. En la primera página, se podía advertir una foto de una capilla.
Ahora una aclaración: hace tiempo (no sé si ahora) se había puesto de moda ir a "investigar" un paraje llamado Lagunas del Rosario, en Mendoza, más precisamente en el desierto de Lavalle. El lugar cuenta con un par de hitos cuasi turísticos como la Capilla del Rosario y los Altos Limpios (una alucinante sucesión de dunas que aparecen de improviso ante la vista del visitante) y una población aferrada a los viejos métodos de supervivencia. Calculo que el exotismo que nos habita causaba aquella avalancha pseudo-intelectual aunque hay que señalar que el sitio, su configuración y costumbres merecen todavía un abordaje científico que, con honrosas excepciones, no se ha hecho presente.
Volvamos al asunto: la foto mentada no era otra que la de la Capilla del Rosario. Esto informaba aún antes de comenzar la exposición que el equipo allí adelante había visitado Lagunas del Rosario, haciendo uso y abuso de la cámara fotográfica tal como mostraba la acumulación de imágenes que nos amenazaba desde todos los soportes que tenían a su alcance.
Se apagaron las luces y ante mi sorpresa comenzó a escucharse una canción "instrumental" emparentada con la estética de Vangelis. Una mano escénica disminuyó el volumen de la música y entonces, con voz impostada al estilo locutora de FM, una señorita que enarbolaba un voluminoso apunte tomó la palabra cual si fuera una maestra de ceremonias. Lo que dijo a continuación se grabó para toda mi vida en las neuronas:
"La Capilla del Rosario se alza como una rosa en el desierto en el paraje que lleva por nombre Lagunas del Rosario, en el agreste desierto lavallino.."
Luego de tal presentación me pasé los cuarenta minutos que duró la muestra de fotos y artesanías (que habían encontrado los "investigadores") tratando de descifrar cuál era la relevancia científica de aquella exposición sentimental-turística plagada de lugares comunes tales como "la lucha del hombre por la supervivencia", "la sencillez de aquella gente que resiste las adversidades con buen ánimo", "la digna pobreza que envuelve a los habitantes que encuentran en la fe un refugio", etc.
Cuando terminó el espectáculo, ahito de tanta miel con dulce de leche y luego del silencio que siguió al aplauso (si, aplauso) de los compañeros que secundaban a los expositores me arrojé sobre el líder de aquella comisión de actos escolares con una pregunta inevitable: "-¿Cuál es el objeto de estudio de esta investigación?". "-Las Lagunas del Rosario" me contestó con suficiencia el interpelado. "-Pero las Lagunas del Rosario son un territorio bastante amplio en donde tienen lugar fenómenos sociales diversos en condiciones también diversas y complejas. ¿Qué fenómeno eligieron para estudiar?" Silencio.
"-Lo pregunto de otra manera porque quizás estén usando un paradigma epistemológico distinto ¿qué pregunta de invetigación querían responder?" Silencio.
Volví al ataque: "-Hago esta consulta básica porque quiero saber cuál es el interrogante que los movió a visitar Lagunas del Rosario, pregunta de donde se desprendería la delimitación del objeto de estudio y la elección o construcción de los instrumentos de investigación". Silencio esta vez acompañado por una mirada como de quien escucha hablar en chino mandarín.
Uno de los consultados entonces atinó a responder: "-Queríamos describir las características del lugar y su gente".
"-Para lo cual deberían disponer no de una sola visita sino de varias a lo largo de un período de tiempo no inferior a años y además, contar con recursos amplios y refinados, porque, describir un lugar y su gente es una tarea titánica". Silencio.
Mis compañeros de la comisión evaluadora tampoco decían esta boca es mía. Quizás porque preferían que me inmolara solo.
"-Debo suponer entonces que la visita ha sido exploratoria y que, a partir de la misma, uds. construirán el objeto de estudio, el marco teórico que lo sustente, los instrumentos de investigación necesarios ajustados al objeto y luego los pondran a prueba en un primer momento para evaluar su funcionamiento y luego de las modificaciones, volverán al lugar una vez más para concretar la inmersión en la empiria." Silencio.
"-Si esta fue una muestra general acerca de las condiciones de arranque de una investigación debo decir que sobran fotos y peticiones de principio. Aún antes de poder dar cuenta de sus afirmaciones han juzgado la intencionalidad de las actitudes de los habitantes del lugar sin tener ningún elemento de jucio concreto que pueda respaldar sus impresiones. Las fotos, por cierto muy lindas, no responden a ningún intento sistemático de construcción del objeto de estudio. El criterio que parece haber guiado su mirada es turístico y por tanto lo que han captado es de algún modo la superficie visible que el sentido común no permite perforar mediante la actividad investigativa. Si esto fue un comienzo debo sugerir que vuelvan a empezar guiados por estatutos científicos, normativos o instrumentales, dejando de lado consideraciones pertenecientes al universo de la ética y moral católica". Silencio.
El rostro de los interpelados mostraba a la vez sorpresa, desprecio y cierta soberbia que no alcanzaba a explicarme, teniendo en cuenta la crítica que había lanzado al ruedo.
Los otros evaluadores declinaron emitir algún tipo de opinión. El grupo recogió sus petates y salió del salón portando el mismo silencio que los había envuelto desde la primera pregunta. No quedaba otro grupo para evaluar y la reunión final tendría lugar una hora después por lo que también salimos a estirar las patas.
Necesitado de cafeina me dirigí presuroso al consabido buffet y me senté en una mesa solito mi alma, a devorar un libro que me tenía loco "Le carrefour du Labyrinthe" volumen 1, de Cornelius Castoriadis.
En eso estaba cuando un atildado individuo, envuelto en un traje que costaba un año de mis ingresos me pidió permiso para sentarse en mi mesa. "-Adelante" dije yo. No pude dejar de advertir que en su solapa tenía ensartado uno de esos elegantes pines que entregan o venden las universidades privadas.
Apenas estuvo ubicado me preguntó si yo era el que había estado en la presentación de la comisión que habló sobre Lagunas del Rosario. "-Exacto" contesté.
"-Me parece que lo suyo fue demasiado riguroso" me dijo. "-Apenas están comenzando a investigar, quizás habría que tener más contemplación, destacar la actitud más que la pertinencia, para que no se desanimen".
"-No tienen porqué desanimarse, todavía no han comenzado a investigar. Apenas arranquen seguro se podrá tener alguna contemplación con ellos" contesté, entre curioso y molesto por el lobby al que estaba siendo sometido.
"-Ud. no puede pedirles que abandonen su fe, su moral y ética para investigar" dijo lanzándome una mirada como de familiar de la inquisición.
"-No les he pedido que abandonen su fe, les solicité que investiguen desde estatutos científicos sin lanzar apreciaciones que no pueden sustentar con hechos." respondí más molesto que antes.
"-Su planteo está repleto de prejuicios" me dijo "-Como Ud. no es creyente pretende que todos los demás no lo sean. Se puede investigar sin dejar de creer, guiados por la ética cristiana".
"-Claro que se puede investigar sin dejar de creer, pero el investigador no se guía por lo que su fe indica sino por lo que la razón sistemática le permite ver y comprobar". repliqué.
"-Ud. no puede desafiar a dios de esa forma", espetó y acto seguido se levantó yéndose ofuscado del buffet.
Uno de los evaluadores silenciosos que me había acompañado en la mesa de idems, luego de observar la escena vino a sentarse (y a interrumpir nuevamente mi lectura)
"-¿Sabés quién es ése?"
"-Qué se yo".
"-Es el padre de la minita que expuso"
"-¿Y?"
"-Es el rector de la universidad XXXX..."
"-¿Y?"
"-Está enojado porque criticaste a la hija"
"-¿Y?"
"-Tiene llegada al obispado..."
"-¿Y?"
"-Te va a dejar a la miseria en todas partes"
"-No hay problema, yo ya me gané el infierno hace mucho" dije y me levanté para ir al baño.
Mientras me ocupaba en esos menesteres me puse a pensar en el famoso "contexto de descubrimiento", contexto que había saltado a mi cara en un apacible congreso de investigadores.
Pensé en la palabra "supercherías" y creo que ese día por fin la entendí.

martes, 27 de noviembre de 2012

martes, 28 de febrero de 2012

FANÁTICOS

Toda mi vida escapé de los fanatismos. Básicamente porque con un fanático no hay discusión posible. Mi temperamento en este sentido no siempre me ayudó. A veces, y pese a saber cómo terminan éstas cosas, me embarqué en una disputa con un fanático y terminé de la forma en que terminan estas cosas: yo enojado (al pedo) y el fanático, ensoberbecido mostrando su descollante y avasallador estilo por todas partes.
Nunca aprendo.
Al final (el famoso Buho de Minerva) uno termina concluyendo lo que ya concluyó en otras ocasiones. Y se mira al espejo criticándose ser tan pero tan salame.
Sirve (a mi me sirve) desenrrollar las reflexiones que aparecen cuando pienso en el fanatismo:
1.-El fanático está tan cerca del reaccionario que apenas se nota la diferencia entre uno y otro.
2.-Los fanatismos ponen en acción al fundamentalismo
3.-El fundamentalismo no aprueba la existencia de otras opciones más allá de las propias
4.-Todos los argumentos que se le puedan presentar al fanático serán tergiversados dado que es...un fanático y ya tiene respuestas previas que funcionan como dogmas, axiomas mediante los que el mundo aparece según él mismo lo formula.
5.-La disputa con un fanático no es en realidad una discusión o un debate porque no existe comunicación en el sentido estricto de esa palabra.
6.-El fanatico y el fanatismo excluyen, incluso en el supuesto caso de que uno se doblegue y se pliegue a sus opiniones, porque ambos esperan obediencia y aceptación ciega, una adhesión sin límites carente de cuestionamientos.
7.-El mundo del fanático está dividido en dos. Es maniqueo hasta la desesperación, con todo lo que tiene de complicado el maniqueismo.
Estas cosas me las digo a mi mismo muchas veces, cuando tengo la tentación de abandonar la complicada comprensión de los procesos sociales, que son espiralados, azarosos, imprevisibles y para los cuáles no existe una sola respuesta, es más, a veces no tienen ninguna.
Cuando empiezo a levantar el dedo y bajar línea pienso en los fanatismos y en los fanáticos. En ese momento intento bajar la cabeza y  tratar de ser más humilde. Al menos porque son más las cosas que no entiendo que las que puedo dilucidar.
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Nota:
Este post tendrá los comentarios cerrados. Sepan disculpar esta inusitada postura. Mañana retornaremos a la normalidad.

jueves, 29 de diciembre de 2011

PRUEBAS

El "me lo contó el amigo de un amigo de un amigo que tiene un primo que está novio con la amiga de una amiga de tal" no es una evidencia empírica digna de ser tenida en cuenta. Y como chisme es bastante endeble te voy a decir.

domingo, 19 de septiembre de 2010

viernes, 25 de junio de 2010

OBVIOLOGÍA

Cunde en los gabinetes de investigación una nueva ciencia: la Obviología.
He aqui un claro ejemplo de los alcances de este nuevo campo de estudio.


viernes, 5 de febrero de 2010

LA CIENCIA NUNCA SE DETIENE

Sabiendo que de ella depende el destino de la humanidad, la Ciencia sigue dando respuestas cruciales al ser humano que deambula por el planeta cuajado de interrogantes.
Se ve que los científicos son unos señores muy ocupados.



martes, 15 de diciembre de 2009

CIENTIFICOS INDUSTRIA ARGENTINA: Hoy Rolando Hanglin

Quien haya frecuentado, aunque más no sea como alumno, los vericuetos de la investigación científica, sabe que los casos particulares no permiten formular una ley general. Mirando la ciencia desde otro punto de vista, los casos particulares no permiten comprender en su totalidad una serie de fenómenos similares. Porque un caso particular es relativo y contingente.
Por otra parte, los que se dedican a la investigación advierten al que recién comienza a quemarse las pestañas investigando que el "sentido común" no es una herramienta de la ciencia. A lo sumo podría configurar un objeto de estudio de alguna ciencia o de varias. Es más, agregan, el sentido común es enemigo de la ciencia, dado que el conocimiento científico debe dar cuenta de sí. El sentido común no lo hace. No tendría por qué hacerlo. Es sentido común.
Por tanto, tratar de probar un hecho cientifico desde el sentido común, es un error. Un gran error.
El inefable Rolando Hanglin, en su columna del diario La Nación, pone en duda el Calentamiento
Global.
No es el primero. Para nada.
Muchos científicos están sumergidos en ese debate y constantemente aportan pruebas y contrapruebas en favor o en contra del Calentamiento Global.
Hay una discusión científica enorme sobre el tema (que incluye intereses económicos, políticos, ideológicos, etc. Recordemos que la ciencia está lejos de ser aséptica y neutral).
Este texto no se dedicará a discutir si el Calentamiento Global es una realidad o simplemente un conjunto de variables mal interpretadas. Repito, ese debate está teniendo lugar en este mismo momento. Basta revisar algunas páginas de Internet para verificar el alcance del mismo.
La cosa es con Rolando Hanglin.
Hanglin desconfía de que exista el calentamiento global.
Su desconfianza, sentido común, está basada en hechos que ocurrieron en su infancia y en dichos de otros conocidos. A lo que suma la circunstancia actual de que hace frío en diciembre. Casos particulares. Casos particulares que Hanglin intenta extender a los demás, indicando que "muchos sin duda compartirán esos recuerdos". Estableciendo entonces una falsa generalización.

Pero así como el frío de estos días puede ser un signo de que no hay calentamiento global, también puede ser una prueba de lo contrario. O una circunstancia particular en una estación normalmente calurosa. Puede servir para probar cualquier cosa dado que es un hecho particular desconectado de estudios rigurosos: científicos.

Los casos particulares, además, dependen de la percepción del sujeto que los narra. Eso lo saben bien aquellos investigadores que trabajan con el instrumento llamado "historias de vida". Usando esa herramienta uno sabe que tiene que tener mucha precaución con el análisis, dado que la subjetividad del entrevistado está entrelazada en todo el material.
Este factor es determinante en las ciencias naturales. En este caso, cuando de clima se trata, no basta con tener la sensación de que antes hacía más calor. Haría falta analizar las temperaturas medias de ese momento y compararlas con las temperaturas medias actuales. Claro que en un marco de sistematicidad en donde se puedan poner en claro las variables que influyen en esas temperaturas. Un proceso complejo. Que Hanglin pasa por alto alegremente.
Y nos indica, fundamentando su aserto en los recuerdos, que no cree que el Calentamiento Global sea real.

Puede serlo o no. Pero no es Hanglin quien está capacitado para decidirlo. O sí. Pero debería dedicarse a investigar.

En la primera frase de su artículo indica "podría jurarlo pero no lo podría probar". Aunque luego intente demostrar con su sentido común un hecho que debe indagar la ciencia.
De sentidocomunólogos, tal como se ve, estamos hasta las pelotas.