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miércoles, 4 de mayo de 2016

MARCHA FÚNEBRE PARA UNA ORQUESTA

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En una entrevista el maestro Artur Rubinstein (sin "h") declaró que nunca había errado una nota en sus grabaciones. Y mirá que grabó como loco. Parecía un alarde. Por eso algunos se tomaron  el placer de escuchar toda su obra grabada -tanto en estudio como en vivo- y comprobaron que Rubinstein decía estrictamente la verdad: en todas sus grabaciones no había pifiado una sola nota. Hazaña portentosa porque al mejor cazador de vez en cuando se le escapa una liebre. Pero a Rubinstein no.
¿Qué tiene que ver esta anécdota con este pequeño texto? Bastante, te vua´decir. El virtuosismo casi sobrenatural de Rubinstein fue una de las puertas por las que accedí a la música clásica. Cuando escuché un nocturno de Chopin interpretado por Rubinstein me di cuenta de qué iba eso de tocar el piano como si el piano no estuviese ahí y la música le saliera al pianista de los dedos. Claro, yo no sabía que era Rubinstein, tocando a Chopin y que la pieza era un nocturno. A mi solo me gustó con  orejas sorprendidas que un piano pudiera sonar así y que era un solo señor con dos manos, dos pieses y diez dedos el que hacía todo éso.
Luego de ahí a Shostakovich hay un paso nomás, hablando de pianistas. Y cuando empezás a tirar del hilito aparece Prokofiev y la banda de sonido de la película de Eisenstein "Alexander Nevsky", Los Cinco (Mili Balákirev, César Cuí, Modest Músorgski, Nikolái Rimski-Kórsakov y Aleksandr Borodín) y pasás a los saltos a los insignes alemanes y los austríacos y franceses hasta llegar a la música dodecafónica de Schönberg. Un largo camino en donde ocurren dos cosas: la curiosidad aumenta y a medida que el oído escucha, crece. Crece porque se incrementa el volumen de lo escuchado, porque existe la posibilidad de que el oído escuche esa variedad del mundo y, un dato no menor, crece porque el sentido estético (que todos tenemos, y cuando digo todos digo todos) se complejiza al educarse en la escucha. Si a esa educación por el sonido le añadís un poco de apreciación musical, esto es, poder discernir las cuestiones formales de la música (el ritmo, la melodía, la armonía y los matices) identificando la pertinencia o no de ciertos arreglos y resoluciones, de la afinación, de la potencia y proyección de la voz, de los arreglos corales atinados o no, etc. tendrás un sujeto con un aguzado aparato de percepción estética. Y esa complejidad no solo alcanza a la musica sino que refleja una sofisticación del pensamiento (si, dije sofisticado) que permite abarcar el mundo más allá de la mirada, más allá del sentido común. Solo una mirada trascendente puede conjeturar un mundo distinto al cotidiano. La trascendencia del arte es la objetivación de esa superación. 
Sí y solo sí existe esa mirada trascendente es posible pensar en la transformación del mundo, de lo dado en algo distinto a su aparente consistencia de cemento.
Esa es la tarea del arte, de la música, la pintura, el cine, etc.
Por eso el desmantelamiento del programa Orquestas y Coros para el Bicentenario es dóblemente doloroso: primero porque destroza la posibilidad de educar la sensibilidad estética (que es además potenciar la mirada trascendente) de los que participan en las orquestas y coros y segundo porque cercena el despliegue de las capacidades creativas que el arte promueve que es lo mismo que amputar la mirada trascendente del arte que es la mirada más allá del cotidiano plano y lineal para proyectarse por encima de lo aparente, pensando una existencia que disuelve las fronteras de lo posible. Desatar la mirada del sentido común, que es la manera en que el sujeto puede mirarse a sí mismo como una potencialidad en acto. Cuando eso no pasa somos menos libres porque la libertad trasciende el sentido común.
Una última apostilla: el asunto del acceso al arte contiene dos fases que van juntitas y pegadas. Sin duda una de las condiciones de acceso es que exista el material al que uno quiere acceder, o sea, que haya opciones reales y concretas (conciertos, exposiciones, etc.). Pero si a su vez no están las herramientas de apreciación artística, la educación de la vista y el oído en realidad el acceso democrático al arte es un engañapichanga porque le falta una pata. Sin esa complejización paulatina que brinda la educación formal e informal del sentido estético el arte seguirá siendo coto de caza de las elites. Elites que en realidad usan el arte como un símbolo de distinción. El arte, cualquiera sea su forma, se convierte en manos de estos sectores dominantes, en arte decorativo.
El arte como trascendencia es otra cosa. Por eso lo matan.
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lunes, 10 de junio de 2013

HUBO UN TIEMPO QUE FUE HERMOSO

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Alguna vez, cuando era adolescente y el mundo amenazaba detrás de las puertas, pensé que mi tarea, que mi "misión" por decirlo de forma heróica era cambiar o, por lo menos, ayudar a cambiar eso que está afuera  y es una máquina de triturar almas. Con toda la arrogancia de mis escasos años, conjeturé que ese destino enlazaba todas las inquietudes que me traspasaban, para las que apenas tenía palabras, para las que sigo buscando palabras en un vano intento por conjurar el espanto y nombrar la belleza (nombrarla es apuntar un dedo para que otro u otros puedan verla, aunque la mayoría de las veces, como en el proverbio chino "cuando el dedo señala la luna, el imbécil mira el dedo").
Si había que señalar la belleza, indicar su existencia, insistir en su existencia, era porque había fealdad, porque como contrapartida el mundo alumbraba espanto por todas partes. Y transformaba ese espanto, el horror, en sentido común. Definir al horror como inevitable y forzar al sujeto humano a perseguir la adaptación, desalentando cualquier esperanza de transformación colectiva porque ¿para qué?, es un aspecto central del sistema en el que estamos metidos, del que somos, y aquí la palabra viene como anillo al anular, "prosumidores". 
Desmontar esa mascarada, refutar el discurso de las cosas inevitables, mostrar las huellas del engaño. Seguir la trama de ese asesinato silencioso que consume existencias y condena al silencio.
Para todo eso hace falta la desconfianza, la sospecha. Conjeturar la belleza a partir del horror, sostenerla aún cuando sea solo pura posibilidad, puro sueño, puro empecinamiento. Sostener contra viento y marea que la apariencia de las cosas oculta una trama que propicia el horror para muchos y el privilegio para otros. Un dispositivo a veces tan evidente que pasa inadvertido y uno no sabe cómo.
No es que todo eso se me ocurriera de una sola vez: de a poco los años me han colmado de argumentos a favor y en contra. Que la vida, que ya sos grande, que alguna vez hay que sentar cabeza, que no podés ser un nómade toda tu vida, que las utopías juveniles, que si a los 30 todavía sos de izquierda sos un pelotudo y tantas otras razones que lanzaron sobre mi como los mìticos Angry Birds. Que a nadie le preocupa que Cortázar escribiera "Salvo el Crepúsculo" justo en el crepúsculo de su vida y a Cortázar lo conozco por la propaganda del Megane y qué pedazo de auto che ¿leiste el cuento? no, vi la pelìcula (decía Claudio Alonso gerente de publicidad de Renault en los tiempos de aquel comercial: "Cuando escribió La autopista del sur, tal vez sin saberlo, Cortázar estaba formulando una idea clave para la publicidad de autos: uno lleva el nombre del auto que maneja. Eso está en el cuento, lo que hizo la agencia fue recrearlo", que lindo ¿no? acá tenemos al imbécil mirando al dedo del que hablaba más atrás) y mucho menos saber que el que toca la batería con Path Metheny y Dave Holland en "Question and Answer" es Roy Haynes y no Dennis Chambers que sí grabó con Greg Howe y Victor Wooten "Extraction" o cosas asì. Ni que "Nosferatu" pertenece al expresionismo alemán que no es el mismo movimiento de "El Acorazado Potemkin" de Eisenstein y que "La Diligencia" de John Ford es una obra maestra. Cosas así, tan supérfluas para el contador que amontona expedientes o el corredor de bolsa que suma úlceras. Trastocado el mundo, confundidos sus habitantes, pensar que todo lo nombrado es un snobismo o un simple pasatiempo indica el horror en el que estamos metidos y que seguimos abonando con nuestra ética del sufra hoy-gane mañana.
Contra todo eso prometí luchar allá lejos y hace tiempo.
Hoy sigo pensando que esa pelea es necesaria. Y que tengo la derrota casi asegurada.
Retomo a Cortázar: en uno de los poemas de "Salvo el Crepúculo" dice que sus amigos "no tienen donde caerse vivos".
Creo que ese verso magistral resume mis intuiciones.
Al menos hoy, día en el que me levanté pensando en "Canción para mi muerte" que fue confundida con una balada romántica durante mucho tiempo por contadores que, como buenos psicóticos, no entendían metáforas.
Yo por mi parte seguiré señalando la luna, aún cuando yo sea, cada tanto, el imbécil que mira el dedo.
Bienvenidos a la semana.
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PD:
La imagen que ilustra este tanteo se explica aquí, hablando de Cortázar. El protagonista de ese cuento, Johnny, dice en algún momento: "esto lo estoy tocado mañana" y "No tiene ningún mérito pasar al otro lado porque él te abra la puerta. Desfondarla a patadas, eso sí. Romperla a puñetazos, eyacular contra la puerta, mear un día entero contra la puerta." Algo asì.
Un día de estos tendré que hablar del concepto de "gratuidad", lo anoto ahora para no olvidarme.

martes, 9 de abril de 2013

FANFARE FOR THE COMMON MAN

Hoy, como todos los días hábiles y los inútiles también, me subí al tren munido con todas las tormentas que nos han deparado estas jornadas. Zamarreado el ánimo, con la brújula descontrolada por tanto zoquete que reparte puñetazos cuando tiene que distribuir solidaridad, podrido de los salames que juegan al patotero de la cuadra cuando tendrían que estar agachando el lomo y cerrando la boca porque la tragedia es grande y no es de ahora, harto de los desplantes y abandonos de los que tienen que estar presentes y no están, ni estuvieron ni estarán, con todo eso que no es poco en el morral me ubiqué en un costado del vagón.
Conecté los auriculares al aparatito prodigioso y seleccioné, entre el cambalache que es la música que me guardo para el viaje, el tremendo, prodigioso y sublime disco "Emerson, Lake & Palmer, Live at the Royal Albert Hall" grabado en vivo, como su nombre lo indica, en octubre de 1992.
Al escuchar los primeros acordes del tema que abre el disco, "Karn Evil 9: 1st Impression, Pt. 2", el mundo allí afuera recobró algo de su perdido brillo. Y la impresión de estar asistiendo, de nuevo asistiendo a pesar del nada despreciable tramo de tiempo que media entre 1992 y este 2013, a un momento estéticamente bello, delicadamente complejo, cargado de sutilezas pero con una potencia arrolladora, me reconcilió con el atribulado sujeto humano que nos habita como denominador común de alegrías y tristezas.
Mientras abría las orejas de par en par, pensaba en eso que estaba escuchando.
Creo que he dicho más de una vez (soy una pesadilla, ya lo sé) que hay dos aspectos en el análisis músical que, a mi corto juicio, son escenciales. Uno de ellos es el formal que incluye, entre otras cosas, los componentes técnico-compositivos de la obra, el contexto de producción de la misma, etc. Lo formal en tanto atañe a elementos mensurables y objetivos puede ser evaluado y, en ese sentido, podemos hablar de mayor y menor complejidad de una obra, de errores o aciertos técnicos, etc. El aspecto formal de un hecho musical nos permite decir por ejemplo que es mucho más compleja y técnicamente superior la canción "Black Moon" tema del disco citado anteriormente que "Ella tiene swing" de Tan Biónica.
El otro elemento es el subjetivo. Ése sobre el que se miente que no hay nada escrito (sobre el gusto hay mucho escrito más que nada porque la conformación del gusto, en este caso el estético, es un asunto que no está del todo claro pese a los esfuerzos denodados de Bourdieu). Esto es, a algunos les "gusta" ELP y a otros Tan biónica. Este gusto no invalida ni legitima el juicio formal sobre una obra musical. O sea, te puede gustar Tan Biónica o Miranda! pero eso no significa que esa inclinación convierta a los dos grupos citados en buenos o malos desde el punto de vista formal. Cierta debilidad del pensamiento confunde el juicio formal con el subjetivo y destroza el primero en función del segundo. No ha lugar. La objeción formal pertenece al campo de la episteme y el gusto al de la doxa.
Traducido al castellano: te puede gustar Ricardo Arjona pero esa preferencia no convierte a Arjona en un compositor y cantante solvente desde el punto de vista formal. Las deficiencias en lo formal pueden muy bien permanecer para siempre y el artista seguir siendo elegido por los que lo escuchan.
Este mismo argumento sirve para otras artes como la literatura, por poner un ejemplo que tenemos a mano.
Pero hay una trampa. El gusto estético es una sensibilidad que se educa. Si senió. Un adecuado entrenamiento hace que la apreciación estética se vuelva más rica y adquiera las herramientas necesarias para acceder al disfrute de hechos artísticos más complejos. 
¿Eso significa que no te va a gustar más Arjona, Tan Biónica o Miranda!? No te asustes, de ninguna manera. Pero el aprendizaje hará que incluso obras de arte que parecían menores, adquieran un sentido que antes no podías advertir. Intentar describir cómo se produce ese enlace entre el gusto y su entrenamiento es algo que supera el espacio de este post. Lo importante del asunto es dejar constancia de ese crecimiento conjunto.
Volvamos entonces a mi redención vía Emerson, Lake & Palmer luego de esta larga perorata.
Como el disco avanzaba ya tenía en el tímpano "Creole Dance", preludio compuesto por el argentino Alberto Ginastera como parte de sus "12 Preludios Americanos", ejecutado magistralmente por Keith Emerson. Escuchaba a lo lejos a la multitud que abarrotaba el Royal Albert Hall aplaudiendo y celebrando esa ceremonia musical. Esos sujetos que aplaudían en 1992 y yo teníamos algo en común: Emerson, Lake & Palmer. Nuestro gusto, nuestra preferencia por el grupo y sus canciones. Lo que también indicaba que ellos allá y yo acá apreciábamos, además del concepto progresivo del asunto, la complejidad de la propuesta. Porque ELP no se entrega de buenas a primeras. Para la oreja más o menos virgen la cosa puede sonar apabullante. Then: aquellas orejas y la mía misma habían recorrido un largo trecho antes de estar presentes, por las vías descriptas, en el enorme recital de ELP en el Royal Albert Hall.
En ese instante entonces agredecí a quien corresponda la posibilidad que el continuo entrenamiento me había puesto en los oídos. Y ya que estamos conjeturé, y con esto termino el testamento, que la posibilidad de elegir, la diversidad, está fundada en dos pilares: por un lado la libertad de poder elegir, o sea, no estar constreñido e imposibilitado por una fuerza mayor que impide optar, y por otro en la existencia de alternativas de elección. Puedo tener toda la libertad de elección que quiera y sin embargo no tener opciones reales para ejercer esa opción. En el arte, apreciar la diversidad de opciones consiste no solo en la existencia de alternativas sino en la educación del gusto, que en la práctica es el que opta, para que en serio haya posibilidad de elegir. Una forma de invisibilizar opciones es mutilar el gusto estético, no desarrollarlo, acotar la validez de opciones interponiendo el argumento de la demasiada complejidad de un hecho artístico cuando lo que hay en realidad es empobrecimiento del gusto estético.
La mutilación del sentido estético no solo comporta el cercenamiento del horizonte artístico sino también mina la sensibilidad limitándola a hechos artísticos que el sentido comùn, o sea la circulación del discurso dominante, considera legítimos. De lo que se sigue un dispositivo que se replica en otras áreas de la existencia que se naturaliza peligrosamente.
Y ya no pude pensar más, porque en ese momento comenzó "Finale", el último tema del disco y ¿en esas condiciones querés que te haga una conclusión coherente?
Escuchalo y me vas a entender.
Saludos a todos los que me conocen.

miércoles, 17 de octubre de 2012

ERRORES Y OMISIONES

Discúlpemne estas dos situaciones farandulescas, pero no me puedo resistir:
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1.-Hace algunos días en el suplemento Rouge de Perfil apareció un artículo hablando del dibujo animado Plim Plim. En él se informa que comenzará a ser emitido en EE.UU. Lo que no se dice en la nota, y que me parece una omisión un tanto sospechosa tanto por parte del entrevistador así como de los entrevistados, es que la citada animación se basa en las enseñanzas de Sri Sri Ravi Shankar. Es más, en el encuentro de meditandos del otro día pasaban episodios de Plim Plim en pantalla gigante. Y otro dato curioso: en Wikipedia en español no se informa que Plim Plim está basado en las enseñanzas de Sri Sri Ravi Shankar, pero en Wikipedia en inglés sí se informa el dato. Yo no quiero pensar mal pero...
2.-La revista Guitar World llevó adelante ¡una encuesta para determinar quién es el mejor guitarrista del mundo! En todo caso, la encuesta debería haber consultado qué guitarrista le gustaba más a los votantes, porque la condición de mejor o peor obedece a motivos formales que están fuera del alcance de la opinión. Digamos, me puede gustar o no Paco de Lucía, pero no hay duda que el nombrado posee cualidades técnicas y estéticas suficientes como para figurar en un ranking de guitarristas. Pero bueno, qué cuernos puedo hacer yo contra tanta parafernalia. Nada che.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

LA CAJITA ANTIPÁNICO

A lo largo de una semana, días más, segundos menos, escuché por lo menos cuatro veces el razonamiento que sigue: "Pero eso no es A. A es tal cosa y éso no es A". Coloque el televidente en lugar de "A" la palabra que le pluguiere. En mi caso debo completarlo con "tango", "chamamé", "rock" y "pizza".
Teniendo yo mismo una batería de definiciones que me permiten no sobresaltarme con la variedad de lo real, que tales argumentos me hayan molestado es bastante significativo. La alarma se encendió con la primera palabra: "tango".
Uno de los dialogantes sostenía que el tango podía ser tango aunque utilizara instrumentos electricos y se ocupara temáticamente de problemas contemporáneos y el otro, por supuesto, postulaba que eso era cualquier cosa menos tango porque el tango era tango como el de antes y listo.
Mi primera y silenciosa reacción (no me voy a andar metiendo en conversaciones ajenas, claro está) fue solidarizarme con el primero de los hablantes. Porque la música no es un sistema cerrado sino un proceso en movimiento. Pero luego lo pensé mejor. O seguí pensando, qué se yo. Puede ser cierto que lo que hace Tanghetto o Narcotango no sea tango. ¿Cuál es el problema? Puede tener el nombre que quieran. Alfredo el Tape Rubín y Las Guitarras de Puente Alsina pueden no estar haciendo tango. ¿Cuál es el problema? Si la música que hacen se inspira en el tango y avanza hacia otros territorios mediante el recurso de la fusión instrumental y temática ¿cuál es el problema de que no sea tango? Girando el argumento (que algo que se inspire en el tango y no sea tango puede parecer una descalificación pero no lo es) yo diría que si una mixtura supera el concepto de un estilo musical lo que tenemos es algo nuevo, con una riqueza mayor ya que concentra varias influencias. Y está muy bien que no se llame como el estilo original dado que lo ha superado. La discusión acerca de si algo es o no tango, rock o folklore calculo que es baladí. Puede serlo en parte o no serlo para nada. Pero sin duda es una superación de lo anterior, al menos por el intento de abordar lenguajes conocidos mediante enfoques originales (me acordé del grupo Dora Brown que combina reaggae y tango y decime si no es una mescolanza original o el Pablo Ziegler Jazz Tango Trío que apuesta a otra combinación audaz). Lo que salga de esa exploración puede gustar o no, pero de alguna forma se trata de lanzarse al vacío para buscar nuevas formas de expresión.
Los nombres, las categorías, las cajitas, nos sirven para quedarnos panchos y tranquilos. Esto es ésto y aquello es aquello. Y listo. Asunto subsanado. Pero cuando el arte pega un brinco y nos descoloca ahí empiezan los problemas y las academias, que ya son demasiadas, ponen el grito en el cielo y reclaman su derecho de pernada sobre lo que protegen hasta asfixiar.
Creo que podríamos extender el razonamiento anterior a otros ámbitos que no son el arte. Como la pizza, o las empanadas o el deporte o tantas cosas. Con ciertas precauciones claro está, dado que, como ya hemos dicho en algún lugar, lo real es tan diverso que nos deja tujes pa´rriba tratando de meter lo que discurre en un montón de compartimentos que nos salven de la entropía.
La creación, sospecho, requiere la disposición del creador a ejecutar brincos a la nada misma, a un territorio desconocido que no ofrece garantías. Se puede no saltar. Refugiarse en el mullido sillón del canon, sin ningún problema ni sobresalto. Ejercitar hasta el paroxismo la idoneidad en ese espacio previsible que, como todo arte, requiere un adiestramiento cada vez más complejo hasta alcanzar al menos algo parecido a la perfección. Pero en algún momento, en esa persecución (¿se acuerdan de "El Perseguidor" de Cortázar? hablaba de este tema) el artista estará frente al abismo. 
Algunos deciden saltar y otros no.
Y Marat en su bañadera (gracias de nuevo Don Julio) 

jueves, 5 de abril de 2012

UN OLVIDO LAMENTABLE

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Había seleccionado este recorte hace bastante y me lo olvidé por ahí.
Asi que hoy, y ya que estamos, lo pongo en el tapete.
Le dieron pa´que tenga al Joan Collins ¿eh?
También, hacer canciones para Disney.
Eso te emparenta con Ricardo Montaner.
Imperdonable.

miércoles, 8 de febrero de 2012

BARRO TAL VEZ

Si no canto lo que siento
me voy a morir por dentro.
He de gritarle a los vientos hasta reventar
aunque solo quede tiempo en mi lugar.
...
Si quiero me toco el alma
pues mi carne ya no es nada.
He de fusionar mi resto con el despertar
aunque se pudra mi boca por callar.
...
Ya lo estoy queriendo
ya me estoy volviendo canción
barro tal vez....
Y es que esta es mi corteza
donde el hacha golpeará
donde el río secará para callar.
...
Ya me apuran los momentos
ya mi sien es un lamento.
Mi cerebro escupe ya el final del historial
del comienzo que tal vez reemprenderá.
...
Si quiero me toco el alma
pues mi carne ya no es nada.
He de fusionar mi resto con el despertar
aunque se pudra mi boca por callar.
...
Ya lo estoy queriendo
ya me estoy volviendo canción
barro tal vez...
Y es que esta es mi corteza
donde el hacha golpeará
donde el río secará para callar
...

sábado, 28 de enero de 2012

MOCION DE ORDEN

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Pido la palabra su señoría, mantantiru liru la. Solicito a la amable Cámara de los Comunes se haga eco de mi petición, dado el precario estado auditivo en el que me encuentro: en vista a la proliferación de individuos que nos hacen escuchar la música que uno no quiere escuchar en trenes, colectivos, subtes, góndolas, transbordadores y/o cualquier medio de transporte que a uno se le pluguiere, solicito sean retirados del mercado todos los celulares con parlantes externos. A los portadores que ya posean uno de esos chirimbolos del demonio, ruego al señor estado que les proporcione sin costo alguno, auriculares.
De esta forma usía, evitará la honorable cámara que yo, ciudadano de a pata y viajador de transportes públicos de pasajeros varios, me convierta en asesino serial.
Será justicia.
Doy fe.
Publíquese.

viernes, 27 de enero de 2012

LA DIFERENCIA

"Muchas veces se confunden los conceptos de lo popular y lo masivo, por lo general para hacer pasar por uno lo que apenas es lo otro. Mientras que lo masivo no es más que un valor estadístico que indica un determinado nivel de consumo (uno muy alto, claro), lo popular es aquello que los pueblos hacen propio por cultura, tradición o afecto. Ninguna de estas categorías incluye de facto a la otra, y tanto pueden cumplirse de manera independiente como simultánea." (Juan Pablo Cinelli, afanado de acá)

martes, 24 de enero de 2012

GRAFFICAOS

Antes las paredes hablaban, tenían algo que decir, eran el mural que gritaba cuando no se podía susurrar. Decían lo que estaba atragantado en la garganta y salía por los dedos que empuñaban un pincel o un aerosol.
Ahora las paredes están sumergidas en la confusión, ahogadas con textos superpuestos, cegadas de trazos que, en la mayoría de los casos, sólo buscan su propia autogratificación.
Las paredes, debido a esta sobreabundancia de mensajes, ya no hablan: están mudas.

lunes, 16 de enero de 2012

BRUTO NEPOTISMO

Resulta ser que ni yo puedo escapar al tráfico de influencias. Que cosa.
Pasa que tengo un hermano con talento de denserio que está en un grupo que se llama Musiqueros y como es mi hermano, le hago un poco de bombo, que no es autobombo pero se le parece.
Si se meten en éste blog podrán descargar cuatro temas del primer disco que terminaron de grabar hace algunos días. Y si les gusta, lo pueden difundir. Así como se los digo.
¿Vistes? Nepotismo puro.

viernes, 23 de diciembre de 2011

ROTURAS

Para quebrar las reglas del arte, para hacer estallar lo establecido a nivel estético, es necesario como condición indispensable, conocer las reglas que se quieren violentar. Charlie Parker pudo dar una vuelta de página al jazz porque conocía y podía tocar como pocos bajo los cánones conocidos hasta el momento. Limitado como estaba por el swing, Parker dió al traste con lo legitimado y abrió las puertas al nacimiento del bebop. Algo parecido a lo que más adelante harían tipos como Miles Davis u Ornette Coleman.¨
Por ahí va la cosa. El truco de "no me entienden" es eso: un truco. Los artistas que buscan nuevas formas de expresión no se molestan en perseguir la compresión de los demás. Están preocupados, eso sí, por encontrarse a ellos mismos en lo que hacen, cosa que no es poco.

jueves, 22 de diciembre de 2011

HACELA CORTA

Alargar innecesariamente una canción con coros e introitos insostenibles (excluyamos el jazz que por su propia naturaleza de eso se ocupa) debería figurar entre los delitos que propician una mayor Inseguridad Cultural.

sábado, 13 de noviembre de 2010

CUANDO EL ARTE ATAQUE

Atenta la neurona. Lean con atención esta entrevista a Donald Kuspit.
Calculo que puede generar polémica.
Cosa que no sería mala en absoluto.
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Tanto atacó que hasta sus ataques se volvieron mercado

jueves, 28 de enero de 2010

CUANDO EL ARTE ATAQUE

Muchas veces me puse a pensar (sin ningún resultado) ¿qué es el arte? Semejante pregunta me cacheteaba la mejilla cada vez que concurría (como corresponde a un snob en ciernes) a ciertas exposiciones en donde mis pobres sentidos eran sometidos a una lluvia de nuevos lenguajes audiovisuales: instalaciones, intervenciones, esculturas participativas, etc.
Con la espina clavada en el dedo gordo de la pata, me iba rumiando argumentos que intentaran poner palabras a algunas cosas que había visto un momento antes. Y no es que haga falta traducir lo que uno disfruta (o no) a una serie de juicios de cualquier orden.
Pero siempre, como una termita jodida morfando madera en el más absoluto de los secretos, aparecía la pregunta: ¿es arte?
Los críticos dicen que si. Yo a veces dudaba.
El domingo 17 de enero encontré una nota  en La Nación Revista: "Cómo ver el arte contemporáneo". Interesado en buscar respuestas para las preguntas que me corroen (¿qué es el arte?¿es arte?) me puse a leerla como alumno obediente y aplicado.
Y en el medio del artículo estaba la reseña de una obra de Felix Gonzalez Torres. Pese a las eruditas consideraciones del autor de la nota, Giorgio Guglielmino, no pude evitar pensar que a veces, cualquier cosa es arte. ¿No es eso lo que dice la Antropología?
Que se yo. En una de esas, perhaps, los prejuicios que cargo desde mi más tierna infancia no me permiten apreciar esta escultura. Andá a saber.