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Todos los datos. Incluso aquellos que uno le da al ANSES solo porque lo piden y no hay forma de evitarlo. Al menos yo, no comparto información a menos que esté obligado a hacerlo. Con nadie, niño, mujer, hombre, institución o iglesia. Con nadie. Pero parece que Marcos Peña y ANSES han decidido que cada uno de nosotros sea público. ¿Para qué? No hay mucho que pensar. Marcos Peña (al que vienen adobando para que sea el sucesor de Mau) fue
el que lideró la campaña digital de Mauricio Awada el año pasado y es el que maneja el Call Center PRO en donde se mandan todas las operaciones en las redes sociales. ¿Os quedó claro o necesitáis un planito?
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Por supuesto, y como corresponde a un sociópata hecho y derecho, Marcos Peña
salió como una trompa a negar el asunto: "
De ninguna manera con este convenio que hemos firmado y que es parte
de la política de datos personales se prevé usar información personal o
que de alguna manera vulnere la intimidad de los ciudadanos"
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Si, me imagino. Aunque los objetivos (incluso los declarados) son ya una violación de la intimidad de los ciudadanos: "la Secretaría de Comunicación Pública de la Jefatura de Gabinete de
Ministros, mediante sus unidades orgánicas, debe mantener informada a la
población a través de diversas modalidades, que incluyen desde las
redes sociales y otros medios de comunicación electrónicos, hasta el
llamado telefónico o la conversación persona a persona, de forma de lograr con los ciudadanos un contacto individual e instantáneo". Y "resulta esencial para el Estado Nacional la identificación, evaluación y
análisis de problemáticas o temáticas de interés en cada localidad del
país, así como la comprensión y detección de variables sociales y
culturales que permitan incorporar la diversidad federal en la
comunicación pública". Además "resulta necesario contar con herramientas que permitan instrumentar las políticas de comunicación pública,
a través información que se encuentre consolidada en bases de datos,
destacándose la posibilidad de enriquecerlas, segmentarlas,
clasificarlas y normalizarlas, para posteriormente compartirlas con el
organismo dador".
Todo lo anterior es una violación flagrante a la intimidad de los ciudadanos, que no le entregan datos a ANSES para que un sociópata se deleite espiando, haciendo campañas o evaluando qué mierda piensan.
Al menos yo esto no me lo banco.
Por suerte alguien con un poco de decencia
presentó un amparo. Y yo que esperaba la lluvia de amparos por parte de los preocupados republicanos de este país. Una garuita nomás, pero algo es algo.
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Por supuesto, y con la velocidad que los caracteriza, los sociópatas de la Alianza Cambiemos se pasaron por el orto la
Ley 25.326, de Protección de Datos Personales, que indica "
El tratamiento de datos personales es ilícito cuando
el titular no hubiere prestado su consentimiento libre, expreso e
informado, el que deberá constar por escrito, o por otro medio que
permita se le equipare, de acuerdo a las circunstancias. El referido consentimiento prestado con otras
declaraciones, deberá figurar en forma expresa y destacada, previa
notificación al requerido de datos, de la información descrita en el
artículo 6° de la presente ley."
Yo no consiento el uso de mis datos por parte de la Sociopatura de Gabinete ni de la Sociopatura de Comunicación Pública de la Jefatura de Gabinete de Ministros.
No quiero saber nada, absolutamente nada con cualquier comunicación (excepto las imprescindibles de ANSES) de parte del Señor Sociópata de Gabinete, Marcos Peña. Y mucho menos consiento que usen mis datos para cualquiera de las mierdas que declaran en la resolución 166 E/2016.
Hay una herramienta para indicarle al señor sociópata Marcos Peña que no meta la cuchara en donde no debe:
se llama Habeas Data.
El que tenga ganas, que lo use. Yo estoy en eso.