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miércoles, 2 de marzo de 2016

ANDUVIERON FLOJITOS

Debe ser que en medio de la Revolución de la Alegría se les aflojó la musculatura que tenían tensa y alerta durante la diKtadura de la shewua. Por eso este titular les salió flojo de papeles.
A ver, decime ¿dónde está la línea directa que tienen que plasmar para que en la ambajada Noah Mamón aplauda con todos los dientes postizos que tiene? ¿Por qué mierda se olvidaron de poner que el "grupo vinculado al gobierno de Cristina" fue entrenado en Irán y Siria, financiado por Venezuela y que llegó a Argentina a través de Ecuador, Bolivia y la Triple Frontera (lugar en donde todos saben que anida el terrorismo latinoamericano completo en ocho tomos) todo lo anterior ante la mirada complacida de Rusia y China que aplaudían medio de costado para disimular? No estúpido, Cuba no. Porque ahora Cuba es un pais más o menos civilizado que charla con el negrito orejón. Dejalo afuera a Cuba por el momento.
Muy malo. Así no vamos a ningún lado.
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Aquí, el house organ de la embajada publica las "9 frases más impactantes" de Stiuso. Si me preguntan, la falacia argumentativa se resume en peticiones de principio. Todo se prueba "porque lo digo yo". Y las frases impactantes parecen un paper de Mamón.
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Y como siempre, todo postre tiene su frutilla. Acá la tenés para darle entidad a mi afirmación de que los dichos de Stiuso son peticiones de principio, o sea, todos debemos creer sus palabras porque las dice él. ¿Pruebas? Ahhh no, eso no.
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Después de tanto lujo salimos con baile en el patio. ¿En qué quedamos? ¿Tenemos que confiar en Stiuso porque se la sabe lunga? ¿Y las pruebas, las evidencias? No interesan un pomo. Lo que importa es revivir una operación de mierda en donde invirtieron mucha guita. Los verdaderos responsables del suicidio de Nisman están ahora ocupando cargos en el gobierno.
Añado una observación propia del cinismo diplomático: Para encontrar el responable de un asesinato o suicidio relacionado con el ámbito de la política internacional (y este lo es, dado que nos quieren meter en un conflicto en el que no tenemos arte ni parte) hay que identificar a él o los beneficiados con esa muerte. Allí está por lo menos el ochenta por ciento de la verdad. Y como todos sabemos, Cristina se benefició un montonazo con el affaire Nisman ¿no?
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Nota: muchos tipos se preguntan (tipos que uno pensaría no deberían preguntarse cosas tan obvias como Martín Granovsky) para qué mierda el gobierno anterior insistió con el memorandum de entendimiento con Irán. Porque más allá de la necesidad de avanzar en el esclarecimiento del atentado a la AMIA (esclarecimiento que no desean entidades como la DAIA, ponele) no tenía otros beneficios explícitos (lo del petróleo es una burrada que ni Baby Etchecopar podría formular). ¿Entonces? Decir esa pelotudéz habla mucho de provincialismo cipayo o de silencios cuasi cómplices. El memorandum nos sacaba como país de la línea de fuego. En un momento en donde se sucedían atentados del fundamentalismo islámico (o sus salieris) en el mundo, insinuar al menos un intento de diálogo con un país en ese momento irreductible como Irán nos puso a salvo de las acciones del terrorismo internacional (o su copycat). ¿Por qué? Más elemental aún: nadie quiere hablar, ni siquiera dirigirle la mirada a un país sindicado como terrorista, entonces el terrorismo ligado o no a Irán (o no) que conjuga como factor común motivos religiosos fundamentalistas ataca a todos aquellos que apuntan con el dedo. Si al menos te reservás apuntarlos con el dedo, si al menos pedís pruebas para apuntarlos con el dedo, entonces esos grupos y ese país se abstendrán de atacar o promover ataques terroristas a los que no les apuntan con el dedo a priori. Y no porque seas un aliado de sus intereses. Simplemente porque al menos les brindaste el beneficio de la duda. No es tan complicado, pero parece que sí, porque hasta ahora no he leído nada al respecto. ¿Pruebas? Durante la década perdida no hubo un solo atentado en Argentina. Eso tampoco fue magia.
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Bonus Track: La sonrisa del Papa
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La debilidad intelectual o la estulticia no le permite a Gaby avanzar en el razonamiento. La pregunta siguiente a la observación de la no sonrisa del Papa sería ¿por qué no sonreía? Claro, la respuesta a esa pregunta es mucho más que incómoda. Por eso se queda ahí, rasguñando la superficie del titular, insinuando que no sonríe porque es un viejo de mierda kernerista. Pero como es el Papa no se anima a completar la oración. Dale Ruedas, coraje.
Esa pavada exponencial de "conversar, dialogar, encontrarse" sirve para los pelotudos a cuerda que los votaron Gabriela, con cualquier jefe de gobierno y mucho más con uno que está metido en el nido de víboras del Vaticano no.
La cara de culo haciendo fuerza del Papa obedece antes que nada al conocimiento que tiene Bergoglio acerca de Macri. En el que Gustavo Vera, amigo del Papa y La Alameda han tenido mucho que ver.
Pero claro ¿qué mierda se puede esperar de estos ineptos?

martes, 21 de mayo de 2013

LA DESGRACIA AJENA


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Esta mañana, haciendo un poco de zapping para enterarme si afuera estaba como para una campera antártica o un chalequito de polar, me llevé por delante a Marcelo Bonelli. Con su inefable tonto de maestro ciruela disertaba acerca del "reconocimiento" del aumento de la desocupación por parte del INDEC. La construcción del titular ("reconocer" que en este contexto significa "admitir" lo que antes se ocultaba) ya no me sorprende en un canal como TN. Digamos que su retórica es previsible, incluso tosca (siempre pensé que podrían operar con mayor eficacia si mantuvieran cierta lógica en el discurso y usaran otros recursos analíticos, pero bueno, no se le puede pedir peras a la pared).
Lo que sí me llamó poderosamente la atención fue la expresión corporal de Bonelli. Dicen los que saben de este asunto del análisis del discurso (Roland Barthes, por ejemplo) que el discurso no solo está conformado por las palabras sino también por la forma en que éstas son dichas (la forma es contenido, como sospechaba Vigotsky), y, en el caso del discurso televisivo, por los gestos, expresiones y movimientos que realiza quien habla (aparte del enfoque de la cámara, la iluminación, etc.). Todo sumado nos permite dilucidar, aunque sea un poco, el tenor de las intenciones del hablante más allá de lo que dice (lo manifiesto y lo latente).
Bonelli leía la noticia y expandia el cuerpo como cuando un ave se esponja, satisfecha. Sus ojos miraban la cámara de costado, y no a causa de la lectura que tenía frente a sí, sino como un desvío intencional, como quien no quiere dar la cara y de alguna forma intenta esquivar la mirada del otro representada por el ojo de la lente. Cada tanto bajaba la vista y observaba furtivamente el escritorio, pero no leía nada allí, usaba ese movimiento también para evadir la cámara.
A medida que disertaba se observaba que contenía algún gesto en la cara. Era notorio el esfuerzo que realizaba para no dejar salir alguna expresión. Y esa tensión se le notaba en la frente, reflejo de la contracción de los músculos del rostro. 
Pero el control no fue absoluto y el gesto al fin apareció en la comisura derecha de los labios. Allí, ahogada por el bloqueo de Bonelli, surgio una sonrisa taimada. Un rictus apenas, que mostró la felicidad que le despertaba la noticia. No se había tentado, no estaba mirando a nadie, no estaba conteniendo una risa desbordante: lo que hacía era tratar de no mostrar que la noticia que estaba leyendo le causaba una profunda satisfacción. Sus ojos acompañaron la sonrisa, los entrecerró apenas en el momento final (no pude evitar la metáfora "el secreto de sus ojos").
Luego, apelando al autocontrol, volvió al gesto anodino y pseudo-profesional al que nos tiene acostumbrados.
Y yo me quedé pensando: ¿cuál era el motivo de la satisfacción que se pudo apreciar en sus gestos? ¿Qué elementos de la noticia que leía le generó ese placer? Porque, conjeturo, que aumente la desocupación no puede ser una buena noticia. Más que nada porque significa entre otras cosas, que un montón de sujetos no tendrán como cuernos llevar comida al estómago, en principio.
El "índice de desocupación" más allá de la estadística, apenas describe la tragedia humana que sugiere. Tragedia que por otra parte hemos vivido en Argentina en carne propia. Entonces ¿cuál era el motivo de satisfacción de Bonelli ante la noticia del aumento de la desocupación en Argentina, según el INDEC?
Alguna sospecha tengo.
Nada más quiero agregar una cosita, a modo de contexto: en el año 2001 Marcelo Bonelli compartía una mesa con Anoop Singh, en ese momento Jefe del Departamento de Operaciones Especiales del Fondo Monetario Internacional. La implosión y explosión del experimento neoliberal estaba a la vuelta de la esquina pero Bonelli sonreía junto a Singh, distendido. Aliado fiel e incondicional del FMI, un asesino serial de dimensiones mundiales, un auténtico economicida.
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Un poco después escribía este artículo. La Argentina ya había atravesado el 19 y 20 de diciembre. Las causas de ese derrumbe se pueden rastrear en la adhesión automática a los dictados del FMI. En el 2010 Bonelli nos deleitó con este otro artículo. Si revisan ambos textos, separados por más de nueve años, verán que el periodista mantiene la misma tónica. La sonrisa de la foto del encuentro con Singh y la sonrisa subrepticia que yo pude constatar hoy al verlo en la pantalla hablando de desocupación, parecen ser la misma cosa. A pesar de los almanaques.
Las conclusiones, como dijo una de las pensadoras incisivas que nos han sabido asolar, las dejo a su criterio.
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PD:
Aquí otro reconocimiento que no deja de ser curioso. Y esto también es digno de leerse. Porque pantalones abajo hubo muchos, pero muchos muchos.