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miércoles, 20 de mayo de 2015

LO QUE ES LA MORAL CHE

Rabolini lloró en cámara porque le dijeron que Randazzo le había llamado "manco" a Scioli (cosa que no fue así, porque las cosas más bravas que dice Randazzo de Scioli son otras y las dice desde hace mucho tiempo atrás y a nadie se le mueve un pelo hasta que les salta el humanista indignado que todos los Fantinos llevan dentro y tenemos un tole-tole a la medida de Clarín), pero no se le movió la pintura de las uñas ni un poco cuando el imitador de su esposo le tocó el culo en cámara en el programa de Tinelli, con lo que se colocó como mujer y esposa de un funcionario en un lugar más que de mierda.
Lo que es la moral che.
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Por otro lado, lo de Fantino es al menos deplorable. Porque a la hora en que entrevistó a la Llorona lo dicho por Randazzo había sido desmentido varias veces y con solo ver el video podría haber comprobado que era un pedazo de operación. Pero no, optó por levantar lo que decía Clarín y se lo tiró a la cara a la Doña sin previo aviso, buscando lograr el efecto que causó. Y Ámbito Financiero no es mejor porque repite lo que dice Clarín en esencia y sigue construyendo la misma idea, más que nada porque la mofa no existió. Repito, basta ver el video del asunto para comprobarlo. Pero ¿quién se va a tomar el trabajo no?
Eso sí, estamos llenos de sensiblería políticamente correcta. Cuando Scioli se reune con la resaca neoliberal o cuando Randazzo le señala a Scioli que es un liberal en el closet Karina no llora, porque, calculo, eso no le parece ofensivo. Cuando Scioli organiza un simposio en donde aparece un tipo muy suelto de cuerpo a criticar la política económica del gobierno o su principal asesor en materia económica es el gemelo no declarado de Alvaro Vargas Alsogaray, ahí nadie pone el grito en el cielo ni se desgarra las vestiduras.
Basta que digan que es manco, incluso cuando no fue dicho, para que todas las almas sensibles argentinas se indignen. No hemos aprendido nada. Ni un poco.

NO HAY PEOR MANCO QUE EL QUE NO QUIERE VER


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En principio debo decir que evité la tentación del lugar común: el otro título que pensé para este post fue "Dime quién te defiende y te diré quién eres", pero me pareció demasiado masticado aunque muy gráfico, por otra parte.
Resulta que Clarín armó otro escándalo mayúsculo indicando que Randazzo se "burló" de Scioli en una reunión con Carta Abierta. Reunión que ha quedado documentada aquí en forma completa y enterita.
Vamos desde el pie: que te defienda Clarín dice mucho más que cualquier declaración. Dice que a Clarín no le molestás, que a Clarín no le vendría mal que fueras el candidato, que a Clarín le parecés el más potable para consolidar sus intereses, que a Clarín no le incomodás demasiado. Por eso Clarín te mima, aunque más no sea un poco y cuando te ataca señala que el problema es que sos demasiado oficialista pero vos sos una buena persona apenas te despegás dos metros, entonces despegate y te recibiremos con los sobacos abiertos.
Es de manual decirlo, pero, Clarín descontextualiza la frase del "proyecto manco". Podría haber dicho rengo o tuerto, y si hubiera dicho tuerto la que se hubiera armado. O sea, no lo descalificó por manco.
Pero sí aludió a la retórica que usa Scioli en donde abundan las palabras que acá, al menos acá, deploramos no por ellas mismas sino por lo que significan y esconden en la consideración de un Scioli o de tantos que las usan para encubrir propósitos inconfesables: optimismo, diálogo, consenso, etc. Y como en este tugurio no le debemos nada a nadie (lo que no significa que seamos independientes sino que tenemos libertad de criterio y la usamos como locos) decimos que sentimos lo mismo que expresó Randazzo: pensamos que esas palabras están vacías de contenido y que la política es ante todo una confrontación, más que nada entre proyectos antagónicos. Me explicaré: en espistemología dos teorías son inconmensurables cuando están articuladas en lenguajes que no son completamente traducibles entre sí, ya que los términos, al pasar de una teoría a otra, cambian de significado, impidiendo la traducción de todos los enunciados. Entonces, lo que propone Scioli y lo que postula Randazzo alcanza el estatuto de inconmensurable (aclaremos que Khun, auntor de este concepto restringió su significado a teorías propuestas por paradigmas sucesivos, por lo cual de alguna forma lo estamos traicionando). Si extendemos la definición de inconmensurabilidad teorica veremos con mayor claridad el alcance de lo dicho: en el paso de un paradigma a otro cambia 1) el significado de los términos y conceptos científicos (entendiendo esto tanto extensional como intencionalmente, e indicando diferentes cosas sobre la población del universo y sobre el comportamiento de esa población); y, debido a ello, 2) cambios en (la forma (Gestalt) de ver) el mundo de la investigación; y 3) en los métodos, campo de problemas y normas de solución aceptadas.
¿Se entendió? Bueno, explíquenmelo (sector de humor Monty Python).
Retomemos la seriedad del asunto: Scioli y Randazzo expresan proyectos inconmensurables, aunque uno de ellos disimula para no espantar el voto de los descuidados, ingénuos u otras aberraciones por el estilo. No es Randazzo el que oculta lo que piensa. Al contrario, lo de Randazzo es explícito en grado sumo.
Por el contrario, Scioli apenas insinúa por gestos lo que realmente piensa hacer (porque mira el mundo desde otro lugar y cree que ampararse en el poder del establishment a cambio de futuros favores es recopado).
Aunque algunos gestos son tan explícitos que no necesitan mayor elucubración. Por ejemplo, cuando se sacó una foto a todo diente con el Mamón embajador de EE.UU. en Argentina en Mar del Plata, el 24 de enero de 2015. Recordemos que el fin de semana anterior había sido encontrado muerto de un balazo en la cabeza el ahora héroe Alberto Nisman. Daniel Scioli entonces, en pleno ataque al Gobierno Nacional se reunió con el embajador de EE.UU. en Argentina y sonrió para la foto. Recordemos la posición de EE.UU. respecto al tema.
No creo que deba extenderme más acerca del significado de este gesto.
Para concluir estas torpes reflexiones digamos que no le tenemos cagazo al disenso y a la lucha que implica transformar a la sociedad en algo más vivible, más digno. Sabemos que buscar cambios, profundizarlos, sofisticarlos, ampliarlos, genera desconformes, porque, señores, hablamos de redistribución de la riqueza y eso afecta a los que la levantan con pala. La aséptica "redistribución del ingreso" supone necesariamente conflictos.
Al contrario, tratar de quedar bien con todos de "unir", "dialogar", etc., es dar por bueno un estado de cosas y consolidar privilegios. Decir que uno busca el consenso indica, en este contexto, que los cambios quedarán a lo sumo en donde están y no se avanzará ni un centrímetro más. Y digo a lo sumo porque en esa negociación por el derecho de pernada el orejón del tarro no es más que una variable.
Y esto último explica el apoyo que recibe Scioli del establishment.
Por eso el color naranja nos gusta solo en tanto fruta.