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martes, 7 de abril de 2015

PARA CIPAYO, TENEMOS A ROMERO

O también podríamos llamar al post: "Relato Anti K" aprovechando cualquier circunstancia o A todo ponele relato Anti K.
A este tipejo, Luis Alberto Romero, se lo suele sindicar como intelectual. Y el uso de esa palabra es, aquí si, una exageración o un claro abuso del lenguaje.
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Este postre no la necesita, pero acá tenés la frutilla:
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"El 14 de junio de 1982 fue el día de la rendición, de la humillación, de la expiación que todavía no completamos. Ese 14 de junio descubrimos también la realidad detrás del relato triunfalista de los militares, en el que tantos creyeron porque querían creer, porque estaban preparados para creer. Es la mejor fecha para recordar, en su dimensión humana y no heroica, a estas desdichadas víctimas de un país que todavía no sabe controlar su violencia."

sábado, 4 de abril de 2015

PARÁSITOS VIP

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¿Tomás Abraham y Luis Alberto Romero intelectuales?
A cualquier rancho le ponen vidrios.

domingo, 7 de julio de 2013

FALTABA ESTE

Quienes hayan tenido el disgusto de cursar alguna materia en una de las cátedras de este señor, habrá comprobado el sesgo que le da a la historia Luis Alberto Romero que heredó de su padre, José Luis Romero, el apellido pero no la honestidad intelectual.
De este tema saben mucho por ejemplo, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, en donde el señor Luisito hizo todos los esfuerzos posibles para bloquear cualquier cátedra alternativa a las suya en Historia Social General. La facción a la que pertenece este hombre ha sido denominada "los modernos". Y la lucha contra los modernos en Filosofía y Letras y en otros claustros implica la lucha por la democratización de la universidad contra la que se oponen ferozmente Luisito y sus amiguetes.
Esta insistencia en la exclusividad no es desinteresada: monopolizar las cátedras le brinda además de poder, ingresos adicionales por la venta de los libros que escribió y que son los textos obligatorios de sus cátedras.
Es necesario señalar estas cosas porque, en la asfixia del mundo académico, estos asuntos se pierden.
Más allá de las simpatías que uno tenga o no por las alternativas que se plantean al romerismo, el punto central del ayudamemoria anterior es señalar que, desde Historia Social General a cargo de Luis Alberto Romero se enseña una historia eurocéntrica, con posiciones historiográficas liberales, y que para mantener el monopolio académico Romero incluso contó y cuenta con la invalorable ayuda del diario La Nación, pasquín que le sirve de tribuna para desparramar las peticiones de principio que Romero considera teorías de la historia.
Es ese señor el que dice ésto (señalemos que no recurrimos a la falacia ad hominem sino a contextualizar una opinión para estar culturalmente situados)
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Perdón por escupirle el asado Don.
Así somos los zurditos.