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martes, 6 de diciembre de 2016

EN PILAR TE EXPLICAN CÓMO PREVENIR EL DENGUE: DICIÉNDOLE A LOS MOSQUITOS QUE ESTÁN PROHIBIDOS

Más simple no tengo señora: ud. agarra cartón, plástico o metal y lo pinta de color blanco. Dibuja un mosquito en el medio y arriba del mismo traza un círculo rojo atravesado con una línea del mismo color. ¡Y listo! Ahí tenés científico, ¡andá a lavar los platos! El mosquito ante semejante invectiva no tiene otra salida que huir volando a toda velocidad hacia lugares en donde sean menos impiadosos. ¡Pilar avanza!
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Sorprende eso sí, la falta de voluntad de díálogo del municipio de Pilar. Porque no les costaría nada negociar con esos mósquitos tan inteligentes. Porque para entender un cartel se necesita algo más que un cerebro de mosquito. Si esos dípteros nematóceros han evolucionado tanto, justo es que tengan un lugar en la mesa del consenso. No te digo yo, borran con el metatarso lo que escribieron con el pulgar.

domingo, 13 de septiembre de 2015

viernes, 28 de noviembre de 2014

martes, 13 de mayo de 2014

¡SEPANLÓN!

¿Error ortográfico o indecisión acerca del sujeto?
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¡Carneros!
¡La ortografía de los trabajadores no se negocian!

miércoles, 7 de agosto de 2013

ORIGINALES, LO QUE SE DICE ORIGINALES...

Es que es más barato. Le cambias la fecha y dale que va para la imprenta.
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Economía de escala se llama.
La espontaneidad de "la gente" ¿nocierto?

lunes, 28 de enero de 2013

ITALIA ESTÁ SALVADA

Menos mal que Gramsci estiró la pata.
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Garay y Paseo Colón.

¿LO QUÉ?

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Quizás estén confundidos.
Porque hay presos de la barbarie capitalista.
Y presos que son la barbarie capitalista.
A cuadras de mi laburo.

QUEDAMOS ASÍ

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Un vecino redundante, a la vuelta de mi casa.

miércoles, 23 de enero de 2013

TODOS PUEDEN

Un enorme cartel de propaganda de la Hormiguita Ocaña indica con toda soltura: "Podemos tener una ciudad mejor". En plena zona norte, enclavado en una columna de una altura considerable, en otra propaganda descomunal, en este caso en vibrante color rojo con letras blancas, el rostro de Francisco de Narváez sentencia "El desafío es vivir tranquilos".
Dos ejemplos que son una muestra de la profusión de peticiones de principio que asolan la calle en forma de reclamos publicitarios polìticos "Momo pueblo" dice una pintada. "La familia ferroviaria es Verde", dice otra, "Mauricio Puede" insiste otra en el paredón exterior de los terrenos del Borda. Ad infinitum, ad nauseam.
Lo que tienen en común estos carteles (¿cárteles?) es que no pueden ser verificados en la práctica. No se puede comprobar en la empiria la realidad de estas afirmaciones. Ni siquiera son promesas lanzadas al aire como tales, son afirmaciones sin sustento, palabras al flato, lugares comunes que no comprometen ninguna acción, que establecen como válido un escenario que nadie puede constatar. Por su ubicación en un futuro probable o por la imposibilidad de establecer la condición indicada para todos los "y" invocados como el universo de aplicación de la petición.
Tampoco son consignas. Nada de "Abajo ésto o lo otro" o "Patria o muerte" o cosa por el estilo. Solo esa media frase que intenta establecer que el pronunciante es una persona honorable preocupada por...por quién sabe qué cosas.
De eso están hechas esas peticiones. De vaguedades que bien pueden indicar esto, pero también lo otro. Etiquetas que se diluyen, como aquellos hombres de azúcar, apenas la lluvia las toque.
Lo que hay detrás, lo que esconden, lo que no quieren mostrar con su arbitraria asepsia, éso es lo que tendríamos que tratar de descubrir.