Más simple no tengo señora: ud. agarra cartón, plástico o metal y lo pinta de color blanco. Dibuja un mosquito en el medio y arriba del mismo traza un círculo rojo atravesado con una línea del mismo color. ¡Y listo! Ahí tenés científico, ¡andá a lavar los platos! El mosquito ante semejante invectiva no tiene otra salida que huir volando a toda velocidad hacia lugares en donde sean menos impiadosos. ¡Pilar avanza!
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Sorprende eso sí, la falta de voluntad de díálogo del municipio de Pilar. Porque no les costaría nada negociar con esos mósquitos tan inteligentes. Porque para entender un cartel se necesita algo más que un cerebro de mosquito. Si esos dípteros nematóceros han evolucionado tanto, justo es que tengan un lugar en la mesa del consenso. No te digo yo, borran con el metatarso lo que escribieron con el pulgar.

