Sabemos que el enemigo acecha detrás de cada columna de alumbrado. En los lugares más insospechados, en esos espacios en donde antes reinaba la mayor seguridad, los inadaptados políticos (los famosos violentos financiados con dineros espúrios) se esconden para tramar temibles conspiraciones.
Un caso paradigmático es este que descubrimos en un local de La Recoleta. Parece que allí, usando como tapadera una conocida Librería, militantes clandestinos realizan con el mayor desparpajo operaciones encubiertas para manchar el buen nombre de gente de bien que dedica su vida al servicio de los demás.
Manga de subversivos de porquería.
Y acá señores, están las pruebas:



¿Adónde vamos a parar señores? ¡Ehhhhhhhhh!!!