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miércoles, 26 de septiembre de 2018

VOTO HAPPY MEAL

Inducido o autoconvencido el 51% votó ésto:
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Pero lo que votó fue ésto
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1.-Algunos se dieron cuenta del engaño minutos después de meter el voto en la urna. Pero como a nadie le gusta admitir que hundió la gamba hasta la axila se hicieron los pavotes. Hasta ahora cuando la guita comenzó a no alcanzarles ni para la cuarta marca de fideos. Como la objeción moral les llega apenas al borde exterior del bolsillo ahora están dispuestos a olvidarse de los odios de cabotaje.
2.-Otros tardaron un poco más. Por motivos varios. Son los que ahora apagan las luces compulsivamente y se cubren con una frazada en el living para no prender una estufa. Todavía comen, pero disimulan cuando entran a Día%. Esta categoría ahora dice "-Todos son iguales". Lo que puede traducirse como: "-No puedo distinguir un camello de un canguro"
3.-La tercera categoría es la que engulle el contenido de la cajita sin inmutarse repitiendo el mantra de que está todo bien, que ese alfajor de carne proviene de una honorable Shorton y que no es cierto que el contenido real de la promoción no sea el de la foto. Dicen todo ésto mientras juegan con el chiche que viene en el envase. Estos son conocidos como "-Dioz li bindigui mi prizidinti ojitos de zielo". Son los que están dispuestos a inmolarse en la pira de los servicios públicos sin dudarlo, como bonzos del neoliberalismo sin inmutarse ante la evidencia de que ellos no están invitados a la fiesta.
4.-Los cuartos son aquellos que son dueños del Happy Meal, los que producen esa bazofia y saben qué es y qué contiene y además saben que la venta de cajitas peolas los favorece en sus propios intereses inconfesables. Por supuesto defenderán a Ojitos de Zielo, pero cuando les estorbe buscarán otro de respuesto, en definitiva, es un puesto menor. De las cuatro categorías esta es la más racional.
Por supuesto como en cualquier taxonomía, esta clasificación no agota el universo y mucho menos hace referencia a tipos puros. La famosa e inextricable sociedad nos sigue sorprendiendo. Pero más o menos se aproxima.
Hay todavía una categoría más, pero fuera de categoría, digamos, una categoría transversal: son los que sabían que lo del Happy Meal era un engaño desde el principio, y sabían también que detrás de la mascarada iba a correr sangre: hambre, desocupación, represión, asesinatos, etc. Tenían plena conciencia del asunto pero le dieron para adelante igual. El motor de este voto es el odio. El mentado resentimiento social. Los famosos Antikerneristas Psiquiátricos que (como habrán sospechado) pueden habitar casi cualquiera de los estamentos descriptos, pero se reproducen sobre todo a partir de los segundos. 
Claro, a esta altura, esto no tiene la menor importancia.

miércoles, 18 de mayo de 2016

LA GUILLOTINA TIENE RAZÓN

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Sigo persistiendo con poco éxito en mi cruzada para responder la pregunta: ¿cómo puede ser que un tipo aplauda a sus verdugos y encima diga que tienen razón y que él puede resistir a la amputación lisa y llana de su marote?
Digamos, la justificación de la hijaputéz militante de Mauricio Macri y su corte de los milagros se vuelve oscura y retorcida porque ni el más pavote de los pavotes puede aplaudir que le aumenten los costos en el mundo capitalista en donde la cuestión es ¡bajar los costos! incluso el de mantenerse vivo todos los días del almanaque.
¿Cómo carajo alguien puede aplaudir los aumentos, los despidos, los recortes, la pérdida paulatina de autonomía económica y política, etc. cuando todo lo anterior lo condena a la extinción?
Hoy, leyendo un par de comentarios de los que más o menos piensan como uno, logré advertir cierto asunto, del orden de la ética asomando la pata (que en algún caso me recordó el asuntito de la ética protestante que planteó Weber pero al vesre).
Resulta que en tres o más de las acotaciones que se hacen a ciertas publicaciones del facebuk, se decía que los empresarios de Maldonalds se comportaban como hijos de puta porque les daban la oportunidad. Que era esperable esa conducta, digamos, porque teniendo la oportunidad, todos se comportan como hijos de puta.
Mirá vos!", pensé (un poco pensé porque me agito) es como aquel argumento de Darín en "Nueve Reinas": "-Putos no faltan, lo que faltan son financistas". Asimilando una situación a otra: "-Hijos de puta no faltan, lo que faltan son oportunidades para serlo".
Ese razonamiento (puahhhh) me llevó de cabeza a otro asunto que me jode bastante: la ética de los piojos resucitados que se comportan de la misma forma que los patrones que alguna vez los explotaron. Los tipos explotan sin piedad, evaden, etc., porque como ahora están de aquel lado del mostrador, o sea tienen la oportunidad, se comportan como hijos de puta constantes y sonantes.
Entonces quizás logré comprender porqué una porción nada despreciable de los sectores medios no dice esta boca es mía ante el ataque desembozado de la oligarquía sobre su forma de vida: no dicen nada porque si ellos tuvieran la oportunidad harían lo mismo. Porque si por arte de magia financiera pudieran subir los escalones necesarios abrazarían sin más la ética del oligarca sin el menor remordimiento. Quizás por eso uno los escucha balbucear excusas insostenibles cada vez que un argumento de cemento poen en evidencia la brutal tranferencia de ingresos hacia los sectores dominantes que Mauricio Macri promueve y alienta. Aunque esa tranferencia los deje con el tujes mirando al sur no dicen nada, ni dirán nada, porque están esperando la oportunidad de ocupar una posición similar y hacer lo mismo sin que se les mueva el registro de catastro.
Comparten la ética del explotador en la esperanza de convertirse ellos mismos en algún momento en explotadores. Por tanto, no cuestionan los privilegios de las clases dominantes porque sería como cuestionarse esos privilegios a sí mismos si alguna vez accedieran al ascenso social.
Por ahí, quién te dice, esto sirva para pensar la dirección del voto de los sectores medios. 
Porque hasta ahora che, hay más oscuridad a cada paso.

martes, 3 de noviembre de 2015

PERO SI DOMINGO BUSSI YA ESPICHÓ SEÑORA...¡AHHH!...LALALA

Esa maldita diKtadura
Ahora, como siempre, tírese los pedos que guste
...
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¿Para cuando una invitación a Yiya Murano?
Ella lleva las masitas...

viernes, 9 de agosto de 2013

DECISIONES

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¿Votar? Votar vota cualquiera que cumpla con los requisitos de rigor, pero votar no vota cualquiera, aunque vote. No sé si soy claro.
Por eso, antes de celebrarse el domingo que acecha las PASO, algunas consideraciones que más que nada parecen una reflexión para aclararme a mi mismo ciertas cosas y de paso dialogar monologuísticamente con Uds., sufridos y masoquistas leyentes que pasan de tanto en tanto por este bulín a los efectos de comprobar que no tenemos nada importante para decir.
Aviso a la comunidad: el que escribe esto y llena el blog de fruslerías es zurdito. Antes que nada y después de todo, zurdito. Irredento, un zurdito que desconoció el consejo de Winston Churchill y sigue siendo zurdito bien pasados los treinta pirulos, por lo cual, siempre de acuerdo a la sentencia churchilliana, no tengo cerebro aunque conservo el corazón, que está en la zurda (siempre me gustó la metáfora “la tropilla de la zurda” ¿les dije?).
Como zurdito entonces, sabrán que tengo objetivos coherentes con el zurdismo (algunos dirán que lo mío es utopismo a la vieja usanza, pero bueh, qué le vachaché), esto es, la revolución. Una revolución que no se tiene que parecer a ninguna revolución anterior más que en la imprescindible transformación de una realidad pletórica de irracionalidad capitalista en otra sociedad fundada sobre ejes distintos a esa mirada de corto plazo y excluyente (preguntarán algunos ¿eso se puede hacer? Les doy vuelta la pregunta, el capitalismo logró crear una sociedad en donde una enorme mayoría trabaja para que un puñado de tipos la levanten con pala, la guarden y amontonen, y todo eso con la aprobación explícita o tácita de esa mayoría antes nombrada que es la que pone el lomo ¿hay una utopía mayor que ésa? Y sin embargo está ahí, presente, en nuestra vida cotidiana y sobre nuestras espaldas).
Una revolución decía, que tiene que asumir la forma que las condiciones concretas de existencia le demanden. Una revolución de la que no hay que renegar en tanto persistan las injusticias que vemos día a día, que son evidencias de la necesidad de cambiar el mundo (suena altisonante, pero no nos va quedando otra alternativa).
En ese contexto macro se inscribe la microdinámica de una elección. Primarias en este caso, las PASO para más datos.
¿Esto significa que este zurdito marxistoide cree en la democracia? En principio no “creo”. Sostengo que la democracia es lo mejor de lo peor y no por ningún auto de fe. Racionalmente compruebo que la democracia es el sistema en donde tenemos mayor radio de giro, con los límites obvios que posee una democracia burguesa. La máxima libertaria “la democracia dura lo que dura la obediencia” es cierta punto por punto. Pero para un boxeador es mejor tener las dos manos libres que pelear con las mismas atadas a la espalda.
No hay recetas para una revolución, se hace una revolución haciéndola, saltando al vacío, inventando, creando. La creatividad revolucionaria es lo que hace posible una revolución. Creer que una revolución es una lasaña que se elabora a partir de un libro de recetas es un error enorme y perverso. Porque niega, si señor, niega la posibilidad de una revolución al limitar su horizonte estratégico.
Pensando en lo anterior ¿a quién cuernos votar en las PASO?
Si sos zurdito votá zurditos, dirá el simplista.
Adhesiones automáticas tercera ventanilla a la derecha diré yo. Si uno es zurdito carece de adhesiones automáticas y disciplina partidaria, más que nada porque se precia de abordar el mundo dialécticamente. Y en ese diálogo-análisis permanente aparecen interrogantes y respuestas que ponen en duda lo que a simple vista parece una verdad de cemento.
Por ejemplo, los partidos de izquierda en argentina no son de izquierda. Dicen ser de izquierda, pero en la práctica son cualquier otra cosa o, simplemente, una tímida derecha camuflada.
¿Cómo es eso? grita un enojado militante de esos partidos.
No son de izquierda porque dejaron de ser dialécticos, dejaron de estar en proceso para reemplazar la dinámica social por una estampita de la revolución. Siguen esperando sentados en sus cómodas poltronas a que se den las condiciones históricas propicias para la revolución y encontrando agitación prerrevolucionaria en cualquier lugar y fenómeno social, aún cuando esa agitación provenga de sus enemigos de clase. Esperan la revolución, no la crean ni propician. Piensan que una revolución es inevitable y que solo hay que estar a la vanguardia.
Aguardarla como quien espera el 86 para ir a Liniers. 
Como se detuvieron en un momento particular de la historia no han revisado los conceptos con los que intentan descifrar el mundo que los rodea. El capitalismo, pese a mantener intactos sus objetivos, ha mutado en sus formas una y otra vez para resistir y combatir, entre otras cosas, a aquellos que quieren discutirle su condición hegemónica.
Los partidos de la izquierda argentina no han tomado nota del asunto. Siguen hablando de obreros, capital, alienación, proletariado, explotación, lucha de clases, etc., como si estuviéramos en Cuba, China o la Unión Soviética varias décadas atrás.
Claro que sigue habiendo explotación, obreros, plusvalía, lucha de clases, etc. Pero no bajo la misma forma que describió Marx o Engels o El Che o Mariátegui o Gramsci. Sigue habiendo explotación (verdad de Perogrullo, el capitalismo presupone la explotación de la fuerza de trabajo) pero se presenta de maneras distintas. Los partidos de izquierda en la Argentina no tienen respuestas para estas mutaciones: nada más proclaman eslóganes que ya han perdido su filo porque refieren a situaciones e imaginarios anacrónicos. ¿Cómo pelear, por ejemplo, contra la explotación en un call center? La izquierda argentina sacará a relucir inmediatamente su viejo arsenal de categorías sin detenerse ni un momento a conjeturar que el problema central de la pelea es la deslocalización permanente y la alta movilidad de los laburantes. Trata, inútilmente, de reducir la realidad para que le quepa en los libros que ya conoce.
Por eso no solo no representan a nadie sino que además no pueden localizar a uno solo de los que dicen representar porque teóricamente los han perdido de vista hace mucho tiempo.
Y los socialistas. Aydió. Tienen una confusión tan enorme que una de las facciones en las que se han partido se nominó a sí misma como “Socialismo de Izquierda”. Tímidos, oscilando entre la necesidad de transformación y la buena educación, se mueven de izquierda a derecha (más bien derecha en estos últimos tiempos) para quedar bien con unos y con otros. Su falta de solidez programática es notable, a tal punto que cuesta encontrar una propuesta o medida de neto corte socialista en sus proclamas.
Ambos, izquierda y socialismo, por motivos distintos pero provistos del mismo pedo cósmico, se aliaron con sus enemigos de clase para vaya a saber qué.
¿Cómo puedo yo votar a alguien que se trepó a una tarima para defender a los dueños de la Sociedad Rural? ¿Cómo puedo pensar que ese sujeto/a es de izquierda?
Por eso votar zurditos, no, gracias. Si quiero votar a la derecha, voto a la derecha, porque forma es contenido.
Como zurdito tampoco votaría a la derecha. Porque los objetivos de la derecha están en el polo opuesto a lo que yo quiero para una sociedad.
Pero debo reconocer que la derecha, al menos, tiene claro para dónde va. No tienen dudas, son monolíticos en ese punto. Difieren en cuanto a las formas y las maneras de llegar al poder pero lo que quieren hacer una vez ahí es evidente.
Y no lo esconden. Solo un analfabeto político puede no distinguir las metas de la derecha argentina. Solo un analfabeto político puede pensar que, siendo parte de las clases subalternas, un candidato de derecha lo tendrá como punto central de sus preocupaciones de gobierno. La derecha busca recuperar el poder para la clase que representa. Lisa y llanamente. Habrá que entenderlo y dejarse de poesía pre-electoral. El “juntos” del PRO no es todos juntos, es “juntos la gente como uno”. La cosmovisión de Massa deja afuera a más de la mitad del padrón electoral. De Narváez es mucho más taxativo. La frase “ella o vos” debe traducirse como “Ellos o nosotros”. Nada nuevo, pero el grado de explicitud se ha vuelto cuasi pornográfico. Y sorprende que los futuros apaleados no lo comprendan.
En fin.
¿A quién votar entonces?
-Vas a votar al FPV, botonazo, vago, mantenido”.
Querido troll que andas buscando una hendija, debo decirte que, dada la oposición que he descripto y mi propia postura política, no me quedan muchas más opciones. Y no porque crea que el FPV es la panacea, el maná del que habla la biblia o el último vaso de agua del desierto. No no.
Puestos a transitar el barro de la realpolitik, el FPV es el que me lleva más cerca de mis objetivos. Que no siempre son los objetivos del FPV. De hecho, las más de las veces mis metas y las metas de una parte nada despreciable del FPV son antagónicas. No creo en el capitalismo, ni en serio ni en joda. Me parece que una sociedad no puede construirse sobre el aumento exponencial del consumo. Deploro minuciosamente el impacto sobre el medio ambiente que produce la sobredemanda y la sobreoferta. No quiero darle la mano a un tipo como Urtubey o Gioja. Guildo Insfrán me da caspa ácida y Alperovich me resulta vomitivo.
Pero los represores están presos y antes no lo estaban. El matrimonio igualitario es una realidad y antes no lo era. La necesidad de auxiliar a los sectores más desprotegidos no estaba y ahora hay AUH. Puede no gustarte que los negros coman todos los días, pero me hace feliz que eso pase.
Antes no había Ley de Medios y ahora hay. Mal aplicada, peor militada, bombardeada por la corporación judicial a pedido de la corporación económica. Pero ahí está.
Antes la ciencia era un estorbo intelectualoso y ahora es una política de estado.
¿Qué quiero decir con todo esto?
Que el escenario se ha modificado. Que de ahora en adelante hay cosas que ya no se pueden discutir, que son un dato básico, el insumo primordial de donde hay que partir para charlar cualquier cosa.
Hay situaciones que no tienen vuelta atrás porque ha cambiado la estructura. Y un cambio de estructura es de alguna manera una pequeña revolución. Que no es todo lo que uno quiere pero no es poco.
Quien esté familiarizado con Gramsci estará sonriendo en este momento.
Si amigos: se llama Guerra de Posiciones, aunque estamos muy lejos todavía del bloque histórico. Aunque estamos más cerca qe hace dos décadas atrás.
Se conquistaron varias trincheras. Me dirán que el FPV no es un partido revolucionario. Chocolate por la noticia diré yo. Pero si el reformismo propugnado por el gobierno molesta tanto, jode tanto y empuja al medio pelo a la calle casi gritando “Viva el cáncer” algo bueno debe estar ocurriendo.
Y ese engañapichanga de “han dividido al país”, ¡que ya estaba dividido gilipollas! ¿qué piensan? ¿Qué antes del FPV todo era un lecho de rosas, un sánguche de consenso y diálogo? No no. Que no se escuchara la voz de los olvidados, de los que no estaban invitados a la fiesta no significa que estuvieran recontentos con la exclusión creciente.
Pasa que a los mediopeleros y a los que cortan el bacalao no les gusta que les enmienden la plana. No les simpatiza ni un poco que sus actos y declaraciones tengan respuesta. Lo que llaman “libertad de prensa” es su viejo derecho de pernada de hablar sin recibir críticas. Paradójicamente cuando piden pluralidad en realidad buscan hablar solos, a los gritos y que todo el resto se calle.
Ahora, mal que mal, con todas las reservas del caso, hay más de una voz. Varias diría yo. Y eso siempre es bueno, aunque no le guste a Marcelo Bonelli.
Y no solo hay más de una voz, hay pibes que se interesan en la política. La vieja y puta política, tan denigrada e insultada, retomada por los muchachos que vuelven a discutir lo que nunca tendría que haber dejado de discutirse.
Y si, hay confrontación. ¿Qué esperaban? ¿Régimen de partido único?
La única unanimidad es la de los cementerios, y tampoco es tan perfecta.
Por último, dado que este testamento se ha hecho largo, culpo en persona a la oposición por la falta de alternativas, serias, argumentadas, sólidas. No es posible que ningún opositor tenga propuestas superadoras. Me resulta increíble que no exista una sola opción distinta al gobierno nacional que pueda tomar lo que se ha hecho bien, mejorar lo que está más o menos, rehacer lo que está mal y sobre todo, renunciar a la venganza por la que claman con la baba cayéndoles por la comisura de los labios, casi todos los representantes del arco opositor.
Eso me asusta: la sed de revancha. Cosa que uno puede comprobar escuchándolos, leyéndolos, verificando las consignas de los cacerolazos, etc.
Es odio en estado puro que pretende la destrucción del supuesto enemigo.
Piden diálogo y consenso. Pero solo de la boca para fuera.
Por dentro quieren venganza. Quieren disciplinar al negraje que tuvo la peregrina idea de transformarse en sujeto político. Quieren recordarle que no pueden ser protagonistas de su propia historia porque para iluminarlos están ellos, los que han desplegado durante décadas su hombría de bien con tanto éxito que casi nos hacen desaparecer como país.
A los que dicen: “Soy de la mitad que mantiene a la otra mitad” hay que contestarles recordando su indiferencia “Sos de la mitad que miraba para otro lado mientras excluían a la otra mitad”. Y ahora querés lo mismo aunque disimules tus intenciones detrás de consignas republicanas.
Nunca les interesó la república ni las instituciones, y siguen sin importarles un soto.
Creen que el país es una estancia y que ellos son los patrones.
No más. Ya no más.
Si che, soy un botonazo.
Nos vemos el domingo, urna de por medio.

lunes, 17 de septiembre de 2012

PACIENCIA

Claudio Loser, ex director del Departamento para el Hemisferio Occidental del FMI declaró en una entrevista: "-.Habrá un voto de desconfianza. Va a quedar claro que el FMI es el último que pierde la paciencia, pero ya la perdió".
Uy que miedo.
Pero además expelió:
"-.Está bastante fastidiado por las prácticas argentinas. A Estados Unidos no sólo le molestan hoy las cuestiones de deuda, sino también le preocupan mucho los temas comerciales. Por eso se piensa que ese país votará en contra de la Argentina y también se observa que ya no hay un protector europeo como pudo haber en otras épocas, que es algo con lo que la Argentina siempre contó. Así que podrían reproducirse las consideraciones antiargentinas."
Y ya que estamos lanzó:
"Lo que sucederá en la práctica es que la Argentina quedará en una posición negativa y en cualquier foro internacional en el que se mencione al país se va a recordar esa posición. Por ejemplo, cuando se necesiten inversiones en áreas estratégicas como la explotación petrolera, los inversores pueden dudar a raíz de esta mala consideración que hará el Fondo por no escuchar sus recomendaciones."
¿Ven Uds. aunque sea una brizna de autocrítica en este señor que por 30 años estuvo laburando en el FMI, que estuvo presente cuando el país se iba a la mierda por culpa de las recetas del Fondo y la entidad alegremente seguía recomendando veneno para curar el envenenamiento?
No la busquen. No hay. Lo que si tiene, él y el FMI es una soberbia sin límites. Sin volver la vista sobre su propia doctrina anacrónica y fallida, andan por ahí empujando recomendaciones que en la práctica significan mantener la economía de los países centrales en detrimento del resto del mundo.
Y amenazando, para no perder la costumbre.
Hay ingénuos que no lo advierten, pero hay un montón de tipos que sí saben de lo que habla el FMI y Loser, conocen las consecuencias de seguir al FMI y sin embargo, hacen como perro que volteó la olla y, enarcando las cejas, dicen que lo mejor para el país es hacerle caso a los tecnócratas del Fondo y, ya que estamos, a las calificadoras de riesgo que tantos aciertos económicos han tenido, como se pudo apreciar durante la crisis de las hipotecas (calificadas como las más mejores por las mismas calificadoras que ahora tienen una repentina amnesia).
Me hicieron enojar.
Y es lunes.
Que lo parió.
...
Nota:
No faltará algún nostálgico en el gobierno que, con vuelto o sin vuelto, recomiende seguir los cantos de sirena del FMI. Recomendaciones: primero, no hacerle caso. Segundo, no juntarse con tipos de dudosas intenciones.