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martes, 23 de julio de 2013

TODISMO METODOLÓGICO

Debe haber sido una megaencuesta.
De lo contrario no me explico.
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Si revisan el artículo comprobarán que en ningún momento indican el universo consultado, en qué región y mediante qué instrumentos. Rigor científico se llama. La UCA en concierto. "Un sondeo" no es una precisión metodológica.

martes, 5 de marzo de 2013

ACERCA DEL TODISMO

El Todismo es una doctrina polìtica sinecdóquica que pretende, mediante el discurso, transformar una mirada parcial en una postura homogénea y absoluta, compartida por un universo de sujetos invocados en ausencia que, supuestamente, coinciden en un todo con lo enunciado.
Así, en vísperas de nuevas convocatorias a cacerolazos nos encontramos con frases como "Argentina Unida" o el más combativo "Ahora el pueblo va por todo".
Hablemos un poco de estas expresiones que pertenecen al universo del Todismo.
El primer slogan "Argentina Unida" indica que la unión se produce en torno a la propuesta del cacerolazo. Por tanto, da por sentado que TODOS en Argentina comparten las consignas de la protesta. Pero como podemos deducir a simple vista, no todos comparten esas consignas. Ya que necesitamos un ejemplo para falsar el asunto, yo, que soy argentino, no comparto las consignas de la protesta. Por tanto, la consigna "Argentina Unida" es falsa en tanto al menos un argentino, en este caso yo, no comparte la naturaleza de la protesta.
Veamos la otra frase: "Ahora el pueblo va por todo". Aquí la pretensión todista está alojada en "pueblo". Una entidad vaporosa, un flatus vocis que engloba vaya a saber qué o quién. Veamos, si hay al menos un sujeto de ese pueblo que no comparte la naturaleza de la protesta convocada, en este caso de nuevo yo, la apelación "pueblo" como un todo homogéneo que comparte la necesidad del cacerolazo se desmorona porque hay al menos un integrante del universo invocado que no está de acuerdo con la protesta. Consigna refutada entonces.
Lo que pretende hacer el Todismo, expresado tan bien en estas dos frases, es sustituir a quien dice representar con sus consignas. Sustituirlo y convertir el silencio del ausente en anuencia. Una anuencia que luego es invocada como fuente de legitimidad. No cuenta la diversidad, ni el diàlogo, ni el consenso o el disenso. La proclamada apelación al intercambio de opiniones queda anulada por el tenor de las frases, que son profundamente violentas en tanto pretenden forzar un acuerdo en donde no lo hay ni lo habrá.
El todismo peina largas canas blancas. Un tipo como Ortega y Gasset se atrevió a decir (y muchos lo repiten como letanía y certifican su aceptación moviendo la cabeza) "Argentinos a las cosas". Una expresión todista en toda la línea. Obsérvese la pretensión del español: enrolar a todos los argentinos en la categoría de gente que habla y no hace nada, dejando pasar las oportunidades. Siguiendo esa línea de pensamiento, deberíamos concluir que Argentina fue construida por sujetos distintos a los habitantes del país, en tanto éstos se encontraban discutiendo y no haciendo nada.
La trampa consiste en transformar la parte en el todo. Quizás Ortega y Gasset estaban pensando en una porción de los argentinos, pero al expresar su dudosa afirmación generalizó características particulares. Si si, lo que Uds. piensan es correcto: ese es el dispositivo que utiliza el racismo. En el mejor de los casos es un estereotipo de sentido común que quizás nombre a una porción del universo aludido pero que no lo define como pretende Ortega y Gasset.
"Argentinos a las cosas" más que una frase admonitoria es una descalificación con sabor a superioridad poco disimulada.
Superioridad que es la piedra de toque del Todismo.

lunes, 30 de julio de 2012

ENCICLOPEDIA UNIVERSAL DE TODISMO

Los que andan por acá regularmente conocen el significado del Todismo. Esa doctrina que sostiene que algo se comparte en su totalidad, y además, da por sentado que ese acuerdo es obvio. Por ejemplo, en la expresión "No seamos tontos, argentinos" o "Todos saben que X es Y". Se verifican en estas dos oraciones los elementos antes descriptos.
Pero además de este todismo local, hay un todismo internacional o universal si me perdonan la tautología, que extiende el radio de acción de ciertas peticiones de principio hasta hacerlas extensivas al resto del globo.
Vamos a los casos concretos:
1.-La Iglesia Católica suele referirse a sí misma como "La Iglesia". Esta misma denominación todista es compartida por varios sectores, aunque en este último caso se debe más a la costumbre que a la intención de nombrarla única iglesia. Pero la jerarquía católica usa ese giro idiomático con total conciencia e intencionalidad. Luego simulan disculparse, pero el punto quedó asentado y desde esa estatura profesan su vocación de jueces.
2.-En los EE.UU. se ejecutan varios todismos. Por ejemplo, se habla de Liga Mundial de ésto o aquello cuando el torneo en cuestión se disputa solamente en el territorio del país. Por otro lado, gran parte de los habitantes de EE.UU. se llaman a si mismos "americanos", cuando el adjetivo es compartido por todos los habitantes de América. Es más, llaman a su país, América y hasta tienen un capitán con ese nombre. Este todismo centrífugo también tiene sus adherentes entre los admiradores de esa cultura.
3.-Derivado de lo anterior tenemos el todismo llamado "El Mundo Libre" del cuál vendría siendo líder el señor presidente de los americanos antes citados. Una conjunción de todismos que da calambre che.
Hay más, pero es lunes y los casos particulares de todismo (que sutileza, pssssst) se me escapan.
Si se acuerdan de alguno, díganlo o callen para siempre.
Y ya que estamos, voten en la encuesta de la derecha, que no es la encuesta de la derecha sino la de la derecha.

miércoles, 1 de junio de 2011

NO EN MI NOMBRE

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Hay una costumbre que se repite con insistencia y que sigue gozando de buena salud: aludir a un supuesto “todos” que expresaría coincidencia unánime en torno de algún tema o acción. Por ejemplo, “todos sabemos que es así” o “todos los argentinos piensan…”
De entrada nomás aparece la sospecha básica: “todos” no pueden ser “todos” dado que al menos yo, que soy una parte hipotética de ese todos, no comparto la opinión ni pienso lo mismo que el resto.
Entonces soy la refutación in situ de aquellas primeras peticiones de principio. Por lo tanto, y siguiendo esta lógica, la proposición “todos los x piensan que y” carece de sustento.
Pero, pese a esa palmaria ineficacia, la proposición se sigue repitiendo como una letanía. Castoriadis advierte: "Jamás es el logos el que escucháis; siempre es a alguien tal como es, desde donde está, que habla por su cuenta y riesgo, pero también por el vuestro. Y lo que, en el “teórico puro”, puede ser planteado como postulado necesario de responsabilidad y control de su decir, ha llegado a ser, entre los pensadores políticos, cobertura filosófica detrás de la cual habla –ellos hablan. Hablan en nombre del ser y del eidos del hombre y de la ciudad –como Platón-; hablan en nombre de las leyes de la historia o del proletariado –como Marx. Quieren abrigar lo que tienen que decir –que puede ser, y ciertamente fue, infinitamente importante- detrás del ser, de la naturaleza, de la razón, de la historia, de los intereses de una clase “en nombre de la cual” se habrían expresado. Pero jamás nadie habla en nombre de nadie."
Cabe sospechar entonces que aquellos que expelen alguna opinión con el sujeto “todos” o aludiendo a una condición que “todos” comparten, desean encubrir sus opiniones y legitimarlas mediante el recurso de adjudicarle las mismas a un colectivo. Un colectivo tácito que no puede coincidir o disentir con el señor que habla en su nombre, al menos en ese momento.
Pese a sus defectos, la democracia permite dilucidar, mediante el voto (y esperamos aún, con una mayor participación popular) cuál es la posición que toma el colectivo ante los procesos que se someten a escrutinio.
Cada vez que alguien, algunos, intenten apropiarse de una supuesta representación colectiva en nombre de la cual sus palabras serían infalibles hay que recordar los conceptos de Castoriadis y extremar los cuidados al respecto.
Por lo pronto, Todistas del mundo, no en mi nombre.