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jueves, 14 de julio de 2016

YA QUE LES GUSTA EL SINCERAMIENTO, JUGUEMOS AL SINCERAMIENTO

El señor vampire que funge como ministro de energía (¿les dije que suprimí las mayúsculas para referirme a puestos que ocupan los tipos de cambiemos? les aviso ahora, mientras duren, "ministro", "secretario", "presidente" contarán con ese tratamiento acorde a la categoría de los detentantes) juega con la paciencia de todos y redobla la apuesta: los tarifazos (dice) no alcanzan para cubrir "los costos" y por eso habrá más aumentos. 
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Me voy a sobreponer a las ganas locas que tengo de enviarlo en remerita y ojotas a cruzar los hielos continenrales para realizar una petición. Simplona, más bien primitiva, hasta pedestre. 
Ya que estamos en plena etapa de "sinceramiento" voy a solicitar exactamente éso: sinceramiento.
En este pequeño y emotivo acto pido, no, pedir no, exijo conocer la estructura de costos, completa con pelos y señales, de las empresas que brindan servicios públicos: electricidad, gas, agua, teléfonos, salud, etc. Quiero saber en detalle cuánto les cuesta, cuánto invierten, cuánto les cobran de impuestos y más que nada, cuánto ganan. Sin dibujos, sin excepciones, sin letra chica. Todo. Nada de que "no se puede porque entregaríamos información a la competencia", "es confidencial porque atañe a la operación diaria, etc.". Me chupa un huevo. Me importa tres malditos carajos. Quiero toda la información acerca de los costos. Y la quiero para ayer.
¿Para qué? Para saber si estas quejas munícipes acerca de que no cubren los costos tienen algún parecido a la realidad. No sé, si no cubren sus costos, entonces durante años han estado ¿perdiendo plata? Dale. Juguemos al sinceramiento. Sinceren los costos. Que el margen de ganancias real esté ahí para verlo, sopesarlo y ponerlo en cuestión.
Y aprovecho la oportunidad para hacer extensivo este pedido a todas las empresas. Todas. Supermercados, lavaderos, salones de fiesta, bancos, financieras, exportadoras, lo que se te ocurra. Quiero conocer los costos reales de cada una de esas empresas. Completos. Sinceramiento, bah. Les quiero contar las costillas porque de ese conteo depende lo que ganan o pierden, lo que gano y pierdo. 
Y como soy un jodido quiero que esa información sea pública. Porque los orejones del tarro tenemos el derecho de conocer cuánto dice un tipo que le cuesta producir algo o brindar determinado servicio para poder analizarlo, decidir si es cierto o no y actuar en consecuencia.
Repito: sinceramiento.
Sinceramiento de costos (parece que les gusta esta expresión) que es además sinceramiento de márgenes de ganancia. No se preocupen si la información es muy "técnica". Tenemos nuestros propios jodidos para evaluarla.
Insisto: sinceramiento. 
Ni más ni menos.
Quiero saber si lo que dice Aranguren es cierto. Y de no serlo (como sospecho) poder meterle una patada en el culo de una potencia notable. A él y a las empresas a las que les interesa el país que viven de exprimir un mercado cautivo. Por ejemplo, si del análisis de los costos y beneficios de una cadena de supermercados deducimos que los tipos tienen márgenes de ganancia promedio superiores al 300 % y a los productores les llegan las miguitas, entonces podríamos decidir quitar del medio a esas entidades filantrópicas y comprarle derecho viejo al productor, o presionar a esas empresas tan mani pulite para que obtengan márgenes de rentabilidad que no se parezcan a una estafa.
Para todo eso quiero sinceramiento de costos.
No me parece mala idea ¿no?
Puro sinceramiento.

viernes, 24 de mayo de 2013

GRANDES MISTERIOS DE LA HUMANIDAD: EL "COSTO"


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Hoy me vine revolucionario. Más que nada, empujado por los constantes pedidos de precisión estadística y sinceramiento de índices que escucho casi todos los días cuando salgo a la calle, en las charlas de gente que está muy bien enterada (supongo) acerca de esos asuntos.
Yo, que soy un alcornoque sin remedio, decidí también hacer una solicitud en el mismo sentido pero para el otro lado. ¿Cómo es ésto? Tengo una profunda y genuina curiosidad acerca de los verdaderos costos de las diversas empresas. Llámese formadoras de precios, medicina prepaga, pet shops, quioscos, shoppings, venta de pantalones de Ban Lon, etc.
Quiero saber, es más, tengo derecho a saber (eso de la información para tomar decisiones que hace flamear la economía ortodoxa) cuánto le cuesta a una empresa tal por cual, producir algo. Nada de dibujos ni de estimaciones. Numeritos concretos, porcentajes verificables, sin agregados misteriosos o magias contables. El costo constante y sonante.
¿Para qué pido semejante cosa? Porque cada vez que alguno de nuestros insignes empresarios aumenta lo que produce o el servicio que ¿brinda? invoca inmediatamente la frase "aumento de los costos" y luego agrega alguna otra cosa más blanqueando los ojos y mirando al cielo. Por lo tanto, siendo los costos algo tan importante, sostengo que debería ser información pública, chequeable y constratable. Aparte, sabiendo cuánto le cuesta lo que vende podríamos conocer cuál es el verdadero margen de ganancia que le aplica a los productos que llegan al consumidor.
También, que cosa linda, tendríamos a mano la posibilidad de verificar cuál es la verdadera naturaleza de la "presión impositiva" que los señores empresarios usan como ariete cuando embisten contra el estado. 
Mirá todo lo que lograríamos conociendo los costos involucrados en los bienes que consumimos.
Estaría bueno ¿no?
Si. Ya sé. Ni mamados con grog van a sincerar sus costos las empresas a las que les interesa el país. Pero ¿qué se pierde pidiéndolo? Quien te dice, armamos algún movimiento bacterial y a los gritos virtuales, o no tanto, reclamamos esa información.
Cosas más raras han pasado.