martes, 7 de mayo de 2013

PERPLEJIDAD


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Hay un asunto que despierta mi asombro y alimenta la perplejidad con la que asisto a algunos fenómenos que no pueden menos que dejarme en estado cuasi catatónico.
A saber.
¿Por qué la "gente", la "opinión pública", el "uomo qualunque" señala y condena (con todo derecho por otra parte) la corrupción gubernamental, oficial, del estado o como quieran llamarla pero no hace lo mismo con la corrupción en el ámbito privado, más que nada en las empresas privadas de todo orden?
Puede que lo mío parezca una petición de principio, pero no lo es en absoluto: la indignación del ciudadano por los hechos de corrupción en el ámbito estatal es inversamente proporcional a la indignación de ese mismo ciudadano con los hechos de corrupción en las empresas privadas. 
Quizás el aludido conjeture que un hecho de corrupción en el ámbito público lo perjudica más que un hecho de corrupción en el ámbito privado, pero eso no es así: mitad porque los límites entre la esfera pública y la privada se han desdibujado tanto que casi no existen y además, porque la corrupción engarza de forma inextricable los dos espacios dado que la corrupción siempre tiene que ver con transferencia de recursos de lo público a lo privado por cualquier vía de hecho que la maniobra teja.
¿Ejemplos? Piense el leyente en cualquier historia sobre corrupción pasada, presente y porqué no futura. Verá que el denominador común en todos los casos es la exanción de recursos de dominio público traspasándolos al campo privado: lavado de dinero, evasión impositiva, dádivas a cambio de permisos de explotación, coimas para que un inspector haga la vista gorda, operaciones de importación de bienes de capital que no son más que movimientos internos entre sucursales de la misma empresa (ahí está Telefónica como abanderada), sobrefacturación, subfacturación, etc. En todos los examples citados se puede comprobar lo dicho anteriormente: recursos públicos que vuelan por algún tipo de prestidigitación a manos de la economía privada.
Sin embargo "la gente" tiene, si me apurás, una actitud de condescendencia con la corrupción que proviene de las empresas privadas, algo así como "son unos pícaros bárbaros", notable. Te diría que están dispuestos a perdonar esas "mañas" y "avivadas", aunque las mismas le cuesten al erario público, en definitiva al "uomo qualunque", una ingente porción de recursos.
Francamente no lo entiendo. Aunque la propaganda a favor de la empresa privada que propalan las empresas privadas de medios periodísticos quizás tenga algo que ver. Que se yo. Vos fijate.

12 comentarios:

Eduardo dijo...

Casualmente el otro día alguien había puesto en facebook una imagen que señalaba la guita que habrian fugado algunos personajes de Clarinete. Uno de estos uomo qualunque como los definis opinó algo asi: ``Bueno pero eso, de última, es plata privada. En cambio, acá se trata de la plata que es de todos´´ (En referencia al caso Lazaro Baez).

Dormidano dijo...

Eduardo:
A ese tipo de uomos qualunques les resulta muy complicado relacionar la vaca con el bife de chorizo, pese a la evidente naturaleza compartida de los objetos.
Esa objeciòn la he escuchado hasta el cansancio. Esta gente jamàs entenderà que esa guita en realidad les pertenece, en principio porque la riqueza es social y luego, porque por esos recursos fugados los tipos evitan pagar impuestos, que son en realidad tributos a la posibilidad de obtener esos ingresos en un paìs.
Jamàs lo entenderán.
Yo me he gastado litros de saliva intentanto esclarecer el asunto. Dicen "es guita de publicidad" y yo les contesto. ¿De dònde cuernos crees que sale esa guita entonces? La garpa el consumidor cada vez que compra un producto de la cadena de comercialización cada vez más concentrada.
Pero es al pedo, ya lo he comprobado, explicar tanto.
No hay peor ciego que el que no quiere oir.

ram dijo...

Pa`mí que más que uomo cualunque, hablamos de uomo con formato, y ese formato nos lleva de la nariz a los medios, verdaderos electores de lo que es bueno o malo y que los cualunques formateados repiten y asumen como "experiencia propia".
Y viene usted, monstruo ideologizado marxista y con olor a pata a poner en entredicho, juira, Dormi, juiiiira!....

Dormidano dijo...

Ram:
Ay no. No me trate de ideologizado que me pongo mal y lloro.
Falta que me diga que hablo de política y listo, me tiro a la garganta del diablo che.
Cierto, la "opinión pública" le debe mucho a los medios privados, y de ninguna forma esto es un contrasentido.

Daniel dijo...

Excelente Dormi.

Con comentarios como el que cita Eduardo me topo a diario.

Dormidano dijo...

Daniel:
Gracias.
Yo también.
Ý no alcanzo a comprender la construcción ideológica que lo sustenta. Porque los que dicen cosas como las que cuenta Eduardo salen visiblemente perjudicados por la corrupción de la empresa privada. En un burgués recalcitrante que construye su fortuna a costa del resto lo entiendo, pero del que sangra para que otro se llene de guita, no me cabe en la cabeza.

Quilmeño dijo...

Dormi: Esta comprobado empiricamente que muchos de esos ejemplares solo viven gracias a que la respiracion y el funcionamiento del corazon son funciones autonomas y Ud les pide una construccion ideologica coherente?

Nando Bonatto dijo...

amigazo,la dominacion se trata de eso
nos la ponen sin aviso y aplaudimos
condenando al perejil que denuncia al violador

Dormidano dijo...

Quilmeño:
Si. Yo le pido peras, no al olmo, sino a las piedras.

Dormidano dijo...

Nando:
Si señó.
En eso consiste. Coaccionar, pero ante todo, convencer en contra de los intereses del explotado.

Rob K dijo...

No hace mucho Ud. fundamentaba (muy atinadamente) por qué no adhería a las generalizaciones del tipo "la gente opina". ¿No está generalizando ahora? Porque en lo que a mí respecta, toda forma de corrupción me parece condenable, y tanto más cuanto mayor sea el poder real (político, económico o social) de los corruptos. Y no creo ser el único en pensar así. Lo demás será una generalización pícara de ciertos medios de comunicación, pero no de "la gente". O no de toda ella.

Dormidano dijo...

rob:
Nótese que he entrecomillado los términos "gente", "opinión pública" y luego indiqué un concepto muy concreto y delimitado como uomo qualunque haciendo una referencia sesgada al Fronte dell'Uomo Qualunque de Guglielmo Gianinni. O sea, las comillas demarcan que no estoy hablando de un todo sino de una parte de ese todo que se autodefine como "gente", "opinión pública", etc., justamente señalando la pretensión de generalización que implican esos términos referidos a lo expuesto en el post de marras.
Tengo muy claro al comenzar la argumentación que estos razonamientos habitan una porción (mayor o menor, no importa en este caso)del universo. Por eso mismo resalto, usando las comillas como recurso, su condición singular con pretensiones de universalidad.
También condeno la corrupción pero trato de no caer en la trampa de separabilidad que la economía clásica pretende imponer como agenda. O sea, la corrupción es un fenómeno complejo y espiralado, pero para "la gente" eso no es evidente.
Reitero el recurso de las comillas para que se comprenda la manera en que las he usado en el texto.