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jueves, 10 de noviembre de 2016

ENTONCES ¿ES UNA VENTAJA O NO ES UNA VENTAJA?

Es divertido observar las contorsiones que ejecuta Luis Beldi para no decir que "el kernerismo" no dejó una pesada herencia. Leed mis amigos:
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Si si, resulta que hicimos las cosas bien de pedo y por eso ahora no hay demasiado que temer. Pero claro, fue por irresponsabilidad, acertamos como el mago Cacarulo, de puro mago. De todas formas Beldi no puede dejar de reconocer que esto es una ventaja.
Lo que no me queda claro es: si la situación actual es una ventaja, entonces ¿si nos hubiéramos sumergido de cabeza en la liberación de la economía mundial antes no hubiera sido eso un error? Digamos, Beldi dice que lo que ocurrió en los doce años del kirchnerismo está mal pero está bien al mismo tiempo. Este pensador resuelve el asunto diciendo: "la Argentina llega virgen a este momento, no por mérito, sino por irresponsabilidad". De nuevo, si Argentina se hubiera metido en "los mercados" en los últimos doce años quedando a merced de la tormenta financiera que se avecina ¿eso no calificaría como "irresponsabilidad"? Entonces, como no se mandó al festival del endeudamiento, ahora está en mejores condiciones para enfrentar el despelote. A éso Beldi le llama irresponsabilidad. Pero no me queda claro porqué.
Lo que sí es digno de un brindis y un fuerte aplauso es el esfuerzo realizado por Beldi para decir que lo que se hizo bien no se hizo bien y que si ahora resulta en ventaja es por azar y no por mérito.
Grande Beldi.

¿ADIVINÁ QUIÉN VA A PAGAR LA FIESTA DE TRUMPLANDIA?

Los cráneos poco certeros de la economía local están un poco bastante asustados con el asunto Trump. Por un par de cosas que ya hemos dicho aquí: "un alza de la tasa de interés y una reindustrialización americana que encarecerán el financiamiento externo del que hoy se sirve el Gobierno nacional y desembocará en una caída de los precios de los commodities nacionales."
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Lo interesante del asunto es que, usando a Trump como excusa ya plantean una devaluación. ¿Para qué? Usan como chicana "el gasto social" pero en realidad les preocupa la deuda internacional que alegremente contrae el mejor equipo de los últimos decadrones.
Y ahí nomás, ni lerdos ni perezosos, defienden los intereses del "campo" diciendo "resultaría dificultoso sostener el tipo de cambio entorno a $ 15, un valor que los productores agropecuarios calificarán de poco competitivo". Traduzcamos estos eufemismos al criollo: como los precios de los commodities (cualquier producto destinado a uso comercial. Al hablar de mercancía, generalmente se hace énfasis en productos genéricos, básicos y sin mayor diferenciación entre sus variedades) van a caer, el "campo" (los piolas del campo) va a tener menos "ganancias". O sea, ganarían menos porque afuera les pagarían menos por lo que exportan. En mi barrio se dice "chiva-calenchu". Pero como son los piolas del campo ya están meta lobby para que el estado les asegure sus márgenes de ganancia y licue sus costos en dólares mediante una devaluación. No dan una puntada sin hilo los vampiros.
Ni una.
Y te están avisando que la guita para cubrir los errores groseros y grotescos de Cambiemos, va a salir de tu propio bolsillo.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

LA MALA PUNTERÍA

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Antes de comenzar diré que por fin los ciudadanos de EE.UU. tallaron su lápida. Aunque suene esotérico, la llegada de Trump al poder es el pasaporte en primera clase para el derrumbe del ex-país hegemónico. Ya lo hemos dicho más de una vez: cuando tenés que mostrar que sos el más fuerte, ya no sos el más fuerte. Votar a Trump es la confirmación de esa perplejidad. 
También hemos repetido más de una cantidad de veces que ya damos asco de tanto plagiarnos que atarse al carro ex-triunfal de un imperio en decadencia no solo es éticamente reprochalbe por lo que tiene de entrega y genuflexión, sino también un muy mal negocio.
A partir de anoche, es aún un peor negocio. La plataforma de Trump prometía incrementar el proteccionismo de EE.UU., repatriar empresas, dar por tierra con los tratados de libre comercio (NAFTA por ejemplo).
Con una notable mala puntería (producto de la cipayéz provinciana militante y de una ignorancia supina acerca de los pliegues reales del mundo) la administración Cambiemos siguió pensando que el mundo era el de los ´90. Un mundo en donde los capitales golondrinas deambulaban por el orbe promoviendo ganancias fáciles. Ahora la cosa es diametralmente opuesta, y aunque ciertos capitales especulativos andan a la caza de estúpidos (y vaya si los hay en el equipo ¿económico? de Cambiemos) la mayor parte del mercado financiero está en retirada. Desde antes de Trump, imaginate con Trump al comando.
Seguramente el departamento del tesoro de EE.UU. en breve suba las tasas de interés (en consonancia con las promesas de campaña de Trump) con lo que atraerá un flujo de capitales inmenso que saldrá a la carrera de las economías emergentes vaciándolas y dejando el muerto de la deuda.
Además los países centrales se encuentran a la caza de mercados para ubicar sus excedentes. O sea, se cierran paulatinamente mercados porque cierran sus fronteras comerciales (y las otras también). Y si ya era complicado venderle algo a EE.UU. ahora será mucho más jodido. En general, el aumento de las trabas al comercio con los países centrales es una tendencia que se acentúa desde hace varios años. Justo en este momento, Cambiemos apuesta a la apertura irrestricta de la economía del país. Es lo más cercano a un suicidio en masa que yo haya visto desde Jim Jones y el asunto de Jonestown. Robándome una metáfora de Ricardo Aronskind, es como abrir puertas y ventanas en plena tormenta de granizo.
Con dos dedos de frente uno debería pensar en defender el mercado interno y minimizar los daños colaterales que la elección de Trump va a generar en nuestra economía. Pero estamos gobernados, como dice Leopoldo Moreau, por los Tres Chiflados. Y a ellos solo se les puede pedir actuaciones lacrimógenas frente a periodistas lamemicrófonos y la reiteración desmesurada de la campaña alectoral, sumado a una persecución judicial y cultural a quien no piense igual a ellos, o sea, los que vemos que el rey está en pelotas y borracho, manejando el auto a 300 km. por hora, a punto de estrellarse contra la realidad.
Recordemos, Macri apoyó explícitamente a Hillary Clinton en esta elección, lo que lo deposita en un lugar incómodo de cara a una futura relación con el megalómano de EE.UU. Este apoyo boludo a un solo candidato es fruto de la pericia inigualable de la conducción diplomática del país, en manos de Susana Malcorra, una señora que ha demostrado tener una habilidad cercana al cero absoluto.
Pero lo que campea en la visión tergiversada del mundo que tiene Cambiemos, es un analfabetismo político profundo, que trae aparejado una mirada del mundo y sus complejas relaciones por lo menos primitiva, cuando no ingénua o simplemente estúpida.
Macri, Malcorra y su emisario en EE.UU., Martín Lousteau carecen del conocimiento y la habilidad necesaria para capear el temporal que se viene. Nos han dejado debido a esa mezcla impúdica de boludez explícita y genuflexión activa en el peor lugar. No porque uno crea que EE.UU. sea un gran aliado. No no. Es que cuando uno advierte que el Titanic se hunde tiene que nadar en dirección contraria, intentando no ahogarse, pero además, tratando que el naufragio no nos arrastre al fondo del Mar del Norte. Si las brazadas son torpes y la dirección equivocada vamos derechito al centro del remolino.
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PD:
¿Ya dije que Macri apoyó el tratado de paz en Colombia y un referendum lo rechazó?
¿Ya dije que Macri apoyó a Hillary Clinton y perdió la elección con Donald Trump?
Se estaría confirmando, para los cabuleros que no son pocos, la condición de mufasa de Macri.