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jueves, 31 de marzo de 2016

LOS SOPRANO III

Con uds. la tercera parte del informe de Roberto Navarro sobre Nicolás Caputo, el socio del presidente. Aunque a esta altura uno haya perdido las esperanzas de inducir al menos una sinápsis en algún cerebro de la globósfera. Por eso calculo que si alguna vez intenté comprender el cerebro globoludo, he abandonado semejante tarea. Por insalubre y por inútil.
Hoy, ya oficialmente colonia del que se quiera postular como reino, tengo la desazón de la derrota colectiva que nos ha infringido gran parte de nuestra clase política en la boca. Un gusto amargo, de hiel que llega a los labios y se hace palabras y trepa a las manos buscando salir para no pudrirse sobre la piel.
El asco que siento hoy no puede describirse. La traición de los políticos que votaron a favor de pagarle a los fondos buitre lo que pidieron y mucho más (tanto diputados como senadores) no solo pone en cuestión el rol del congreso sino también la naturaleza misma de la democracia que tenemos. Lo que se terminó de romper ayer, además del pacto social que había sido vulnerado una y otra vez por el ¿gobierno? de Mauricio Macri es la capacidad de una democracia para encauzar los conflictos por vías institucionales. Al haber aceptado el chantaje o las dádivas o ambas dos, lo que hicieron los legisladores fue detonar su propia legitimidad y la legitimidad de la democracia para resolver conflictos. De ahora en adelante será muy complicado que puedan representar algo o a alguien, dado que sustituyeron la voluntad popular por su propia voluntad individual y los conflictos irán por otros caminos dado que nadie en su sano juicio pensará que puedan actuar de otra forma que con arreglo a sus propias o prestadas convicciones.
Supongo que muy poca gente acudirá a los legisladores para resolver sus diferencias porque la confianza en sus motivos quedó sepultada con la derogación de la ley de pago soberano y la ley cerrojo. Y si no hay caminos institucionales los conflictos serán más virulentos y apelaran a otros métodos, en tanto el congreso ha desistido de su rol. Mäs que nada, la oposición en el congreso en la ¿persona? de sus representantes carece de sentido. Porque sospechamos con mucha razón que van a actuar de acuerdo a cualquier cosa menos la voluntad colectiva que los depositó en su banca.
Por eso ayer ocurrió algo mucho más grave que la derogación de dos leyes mediante algún tipo de dispositivo al menos dudoso: ayer los legisladores derogaron la democracia. 
Con uds. el informe.
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