Esa sensación de asco, de impunidad amparada por las leyes. Un vómito de bronca que asciende desde el estómago y se estrella con el mundo en donde los señores que dicen defender la civilización amparan y ocultan sus crímenes y los de aquellos que asesinaron y torturaron en nombre de esa misma civilización occidental y cristiana.
Esas ganas de salir a la calle y gritar que de todas formas la justicia se abre paso, como la vida en aquella pelìcula de dinosaurios. Justicia que a veces tiene que ver con las leyes, pero casi nunca.
Dinosaurios que no se han extinguido, que persisten, tal como lo prueba dolorosamente Uruguay en el día de hoy. Los asesinos siguen teniendo cómplices que se regodean en su republicanismo.
Es esa la "reconciliación" que buscan también nuestros propios fósiles. Por ahora no la han conseguido y espero, jamás la obtengan.
Decálogo del Progresista Negro- actualización doctrinaria
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Moisés recibe de Dios las Tablas de la Ley con los Diez Mandamientos (algo
tenía que poner)
Este blog fue, en una vida anterior, un blog de política, y d...