viernes, 22 de febrero de 2013

LA DANZA DE LA VERGÜENZA

Esa sensación de asco, de impunidad amparada por las leyes. Un vómito de bronca que asciende desde el estómago y se estrella con el mundo en donde los señores que dicen defender la civilización amparan y ocultan sus crímenes y los de aquellos que asesinaron y torturaron en nombre de esa misma civilización occidental y cristiana.
Esas ganas de salir a la calle y gritar que de todas formas la justicia se abre paso, como la vida en aquella pelìcula de dinosaurios. Justicia que a veces tiene que ver con las leyes, pero casi nunca.
Dinosaurios que no se han extinguido, que persisten, tal como lo prueba dolorosamente Uruguay en el día de hoy. Los asesinos siguen teniendo cómplices que se regodean en su republicanismo.
Es esa la "reconciliación" que buscan también nuestros propios fósiles. Por ahora no la han conseguido y espero, jamás la obtengan.

2 comentarios:

Hilda Mendoza dijo...

No existe reconciliación posible con loa asesinos que robaron bienes materiales y se apropiaron de niños... Creo que de esta forma también prescribe el caso de la nieta de Gelman...
Nadie se lo merece, todo ser humano merece Justicia.

iris dijo...

Hay jueces que insisten vehementemente en no hacer justicia ni dejar que otros la hagan.