Amigos empresarios, queridos señores a los que les interesa el país: nunca, pero nunca jamás, jamás de los jamases confiaría en Uds. para algo. Mucho menos
dejaría en sus manos "el desarrollo económico y social" del país. Como decirlo, dados los antecedentes (prontuarios) que tienen los señores empresarios en Argentina lo extraño es que todavía anden sueltos y gozando de buena salud.
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De todas formas estas apelaciones a la "conducción empresaria" tienen de fondo la vieja petición de principio sobre el papel del Estado en la economía, esto es, que el hijo de la pavota ponga la guita pero que no se meta.
Hagamos un ejercicio de lógica inversa: supongamos que uno de Ud. pone guita en una "empresa" y los otros accionistas no permiten que Ud., que colocó sus decadracmas en el emprendimiento, meta la cuchara en la dirección de la misma. Claro, mientras más rupias aporte, más derecho a patalear tendrá. Pero a nadie se le ocurriría cuestionar su derecho a participar.
Then ¿por qué entonces tanto escándalo? Simplemente, uno que pone mosca, quiere participar en la cocción del guiso. Como corresponde.
Así funciona la cosa ¿no?
Que lindo es el capitalismo.