Orbitando en torno a su propia enajenación, lo que queda de la UCR se juntó en Villa Giardino a consolarse por la poca bola que le da el PRO en su alianza ocasional llamada Cambiemos. Fruto de su alienación militante los señores se pusieron a jugar a que ellos existían, que eran importantes y que al PRO le interesa lo que ellos dicen. Apenas son con suerte y viento a favor el furgón de cola de un proyecto de restauración neoconservadora, los socios bobos que, una vez alcanzado el objetivo, pueden ser descartados, etc.
Pero ellos insisten con el supuesto protagonismo y desde las sombras sugieren caminos de acción y lanzan amenazas elípticas.
Una de esas invectivas patéticas es la advertencia acerca del "populismo".
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Y sí, efectivamente el populismo no ha desaparecido.
La UCR sí.


