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sábado, 5 de mayo de 2012

ME QUEDO MÁS TRANQUILO

Menos mal che. Pensé que iban a salir a perseguir gente munidos de una guadaña. El tono de amenaza de patrón de estancia con el que habla Biolcatti me tiene repodrido. Porque, ponele, en Mendoza, a los productores de uva les ofrecieron un mango y chirolas por el kilo de uva y no escuché a este bocón falluto protestando. Claro, cuando le tocan el avalúo fiscal de sus propiedades, ahí pega el grito de indignación y muy suelto de cuerpo dice "el campo". 
¿Está claro pedazo de bazofia masticado y vomitado? El campo es mucho más que un par de guatones de la pampa húmeda vestidos con camperas de Cardón (cosas nuestras, si las pagás).
Me exalté. Perdón, esto me pasa cada vez que un copetudo dice "campo"ahuecando la voz. Y ya que estamos hablando de la Sociedad Rural Anónima ¿cuándo pendorcha van a trasladar la Feria del Libro a otro lado? No se puede ir a buscar un libro teniendo que pasar por un lugar que se llama Martinez de Hoz. Un poco de cordura.
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lunes, 12 de diciembre de 2011

ENCIMA ESO

Aumento de sueldo y mejoras salariales.
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Digamos que vendría siendo lo mismo.
Otra cosa son las mejoras laborales como bien señala adentro la nota.
Pero en Infoburdo las sutilezas son éso, anatemas.

miércoles, 26 de octubre de 2011

EL PRIMER MUNDO ESTÁ QUE ARDE

Estoy esperando escuchar a los que usan a Chile como ejemplo en cada conversación. Pero hay un silencio de radio que mata.
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Deben ser del gremio de Moyano.
Infiltrados argentinos.
¿No Don Piñera?

martes, 18 de enero de 2011

ME LLEVO LA PELOTA

Cuando eramos chicos en mi pueblo allá en Mendoza, jugábamos al fulbo en un potrero. Encontrar un balón para emprender el match siempre era un problema. A veces teníamos más de una pelota, otras veces ninguna y, ¡ay! en algunas ocasiones traía el fobal algún personaje de esos indeseables, que fundaba su poder en la tenencia del ansiado objeto de nuestros anhelos. Conociendo de antemano la perfidia del poseedor del esférico, lo considerábamos último recurso y recurríamos a él cuando no había otra salida.
¿Por qué? Porque el tipo jugaba a la extorsión y establecía reglas que estaban reñidas con nuestra propia ética de potrero. Reglas que aceptábamos a regañadientes sabiendo que era la única opción para tener con qué jugar. Y cuando el extorsionador se enojaba, por cualquier circunstancia, gritaba "¡Me llevo la pelota ehh!". 
La amenaza surtía efecto en algunas ocasiones, pero no siempre. En ciertos momentos la frase produjo la suspensión automática del partido con una rechifla general o una promesa de sopapos que hacía retroceder al chantajista o el sopapo en vivo y en directo, acto por el cuál el infante recibía un correctivo de sus pares que por lo general propiciaba la reacción airada del padre del individuo en cuestión, mientras nuestra dignidad de niños se mantenía incólume.
No lo podíamos definir, pero lo que aborrecíamos era la falta de honor del pibe que chantajeaba a los demás mediante el escamoteo de un fobal. Por lo general a ese niño, al menos entre nosotros, nadie lo invitaba a tomar la merienda o a ver televisión. Porque percibíamos en él al miserable en cierne.
El niño Biolcatti en mi pueblo no hubiera tenido amigos.
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