La lógica de Pepito se encuentra al borde del default.
Siguiendo su razonamiento, para ser coherentes, habría que dejar al Tigre Acosta sin condena.
En cuanto a lo del mismo movimiento, supongo que los lectores tendrán sobre ésto mucho que decir.
Todo consiste en descalificar. A como de lugar.
Y no se trata de minimizar el laburo de los jueces en la década de los ochenta. Eran otras épocas. Con otras presiones y otros problemas. Ahora, aunque parezca una verdad evidente, es otra época, otro momento. Al menos éso debería aletar a Pepito para no equiparar un momento con otro.
Ay Tutatis.
...
...
Por otra parte, existe un craso error: la que condena es la Justicia.
Digo, de pronto, me parece.