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domingo, 31 de mayo de 2015

EL EXPRIMIDO

Ari Paluch, fabuloso pensador
Casi tan profundo como Odolito
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Alguno seguro compró un libro de este petate
En una de esas sirve para equilibrar la pata de una mesa

miércoles, 19 de junio de 2013

DESCARTABLES

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Si Ud. tiene la incómoda sensación de estar transformándose en un ser laboralmente fungible in aeternum, si ve cómo cualquier estabilidad laboral se convierte en un tembladeral, si verifica cómo a su alrededor sus semejantes saltan de un trabajo a otro empujados por los contratos basura, la precarización laboral y la tercerización, no consulte a ningún gurú New Age: Sri Sri Ravi Shankar le dirá que se ría de Janeiro y sea positivo carajo que los cambios siempre son buenos, Deepak Chopra insistirá en que tiene ladeada la inteligencia emocional y le dictará una conferencia con técnicas mentales para liberar emociones negativas, Paulo Coelho (autotitulado "intelectual") le recomendará buscar el tesoro en el fondo de su casa, munido con una pala y la copia fiel de la traducción de las Mil y una Noches que Paulito le afanó a Borges, Ari Paluch sostendrá que al motor que lo impulsa a vivir le falta combustible espiritual, Bernardo Stamateas desde el pupitre señalará que está rodeado de gente tóxica (comenzando por Bernardo Stamateas), Spencer Johnson bramará que no se resista al cambio por miedo a algo peor, que debe aprender a adaptarse cuando comprenda que el cambio puede conducir a algo mejor, que debe tratar de detectar pronto el cambio y finalmente apresurarse hacia la acción, Wayne Dyer le soltará un sermón sobre el miedo, la culpa, la conducta auto-destructiva, y toda una serie de condicionantes mentales que lo alejan de la felicidad y bloquean el desarrollo de su personalidad y así.
Ninguno de los anteriores dirá una sola palabra acerca de la condición colectiva de esa sensación creciente que le quita el aliento cada vez que mira el almanaque. Ni uno solo le sugerirá mirar a su alrededor, a sus vapuleados semejantes, que están pasando por lo mismo o pasarán por lo mismo de un momento a otro.
Todos los anteriores le dirán que el problema es Ud., que el mundo está joya, que todo es color de pantera idem y que más que nada o se adapta (incluyendo su rebelde interior que se resiste a la degradación salvaje que le impone el afuera) o se va al carajo...por culpa suya. Una especie de mea culpa secularizado que guarda en su interior la letanía "por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa".
Pare de sufrir.
Lea las declaraciones de Dave Barthel, director ejecutivo de Allegis Group Services y compruebe que todos los tipos nombrados anteriormente macanean de lo lindo pero no gratis.
Ud. se siente crecientemente descartable porque lo consideran crecientemente descartable y actúan en consecuencia. Y contra eso lo único que uno puede hacer es oponer la potencia de un colectivo que se ha reconocido como objeto de fungibilidad y resiste ese proceso con la fuerza del acuerdo.
Deje de mirarse al espejo.
Mire al otro, vea cómo le crujen los huesos igual que a Ud. Ahí está la respuesta. Comprender que el sufrimiento es colectivo porque las razones que lo generan están donde nadie las mira, es el comienzo. Apenas el comienzo pero algo es algo.

miércoles, 12 de octubre de 2011

MEA CULPA

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Lo peor de un libro de autoayuda no es su escasa calidad literaria, el uso pertinaz de lugares comunes, frases hechas y cliches, la ausencia absoluta de una argumentación lógica en las proposiciones presentadas, etc. No.
Lo peor de un libro de autoayuda es que quiere convencer al sujeto que él es el responsable de no tener "éxito", no "desarrollar su potencial", no "alcanzar la felicidad". Como si el tipo viviera como una isla en medio de la nada, el estafador que ejecuta libros de autoayuda, trata los problemas sociales como si se fueran problemas individuales. Mediante ese recurso endilga al individuo la culpa por su situación, que es propia pero también compartida, y le brinda una coartada a los que tienen el chupetín por el palito que están profundamente interesados en evitar ser cuestionados por sus actos.
El libro de autoayuda camufla con tenacidad la naturaleza de los problemas colectivos, que son sociales, y los traslada a la esfera individual, atribuyéndole al sujeto la culpa por ellos. Lo que dicen esos libros siempre es lo mismo: Ud. no llega más alto porque no se esfuerza, porque no libera todo su potencial, porque se autocensura, porque etc. Elaboran una ética del individualismo en donde todo se logra si uno realiza los ejercicios necesarios, se esfuerza lo necesario, se libra de los elementos "tóxicos" necesarios. Con la mayor soltura le auguran al individuo felicidad y realización siempre y cuando se entregue con ímpetu a la causa de sí mismo. 
Dicen que esto es una fórmula infalible.
Pero no lo es. Porque no hay individuos, hay sujetos, sujetos que viven en una sociedad y tienen los problemas que agobian a esa sociedad, y, como el lector habrá advertido, si un problema es social, la solución al mismo es social.
Pero ninguno de esos libros dice nunca cómo hacer para juntarnos y solucionar los problemas sociales que nos afectan como sujetos de una sociedad en particular. Ésto último se denomina política. Pero claro, si uno apela a ese término tan devaluado y pasado de moda ¿cómo podremos alimentarnos del combustible espiritual, encontrar al que se afanó el queso o buscar el tesoro del alquimista en el patio de la casa? También habrá advertido el lector que estos últimos ejercicios son individuales, solitarios, y la presencia de otro es más bien un elemento perturbador (tóxico). Claro, apelar a la conciencia colectiva es una antigüedad y además, no permite vender libros.
Algunos de estos chantautores sostienen que alguna vez alcanzaremos una "masa crítica de bondad" que nos permitirá por generación espontánea trasladarnos a otra etapa cósmica. Tengo una noticia para todos esos señores y para la manga de ingenuotes que siguen su prédica: eso no pasará. Porque la suma de las partes no da por resultado un todo (calculá que hasta Durkheim se había dado cuenta de ese hecho elemental), que un todo, una sociedad, es fruto de un esfuerzo colectivo, en donde conviven consensos y disensos. O sea, si todos somos "buenos" (y discutiremos alguna vez que significa la buenura) no obtendremos como resultado una sociedad más buena, mejor. Creer semejante mito es como confiar en la teoría del derrame capitalista.
La respuesta es política, acción colectiva, trabajo mancomunado, laburo de a pata en torno a la mejora de la sociedad, con todas las espinas que eso supone. 
Hay una verdad que por elemental por lo general se nos escapa: yo soy más libre en tanto el otro sea más libre. Esto sería superar el estatuto jurídico de la libertad: mi libertad termina donde comienza la de los demás. Falso. La libertad se suma, no se resta.
Los libros de autoayuda sostienen que la libertad es un hecho individual. Que puedo ser libre y feliz solito mi alma. Nada está más lejos de la verdad.

martes, 23 de agosto de 2011

martes, 16 de agosto de 2011

ACÁ TENÉS UN PRONÓSTICO COMO LA GENTE

De la mano de Ari Paluch, un intelectual de fuste, este sesudo análisis sobre la realidad argentina. Yo no sé cómo este hombre no ha obtenido un Pulitzer todavía. Maledetos.
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jueves, 19 de agosto de 2010

TRABALENGUAS ESPIRITUAL

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Si alguien quiere usar estas palabras como brújula está en el horno. Más que todo porque el propio escritor no sabe para dónde va. Pero como para vender hay que vender, Don Ari Paluch amontona palabras que suenan profundas, refranes cuya única eficacia reside en su condición de vox populi y metáforas de mal gusto construyendo con esos elementos un galimatías con el que pretende iluminar al lector.
Un verdadero Trabalenguas Espiritual.
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Nota:
Parece que hay mucha gente a la que le gustan los Trabalenguas Espirituales. Los libros de éste señor se venden como pan caliente. Misterios de la naturaleza.