lunes, 6 de agosto de 2012

INFLAMACIÓN: EL ÍNDICE PANCHO DE CONSTI

Así como los peripatéticos viajadores del orbe y tecnócratas varios miden el índice de inflación mediante el precio del Big Mac de la cadena Mc Donald´s, yo uso un parámetro mucho más cercano, conocido por decirlo así. Mi medición utiliza como fundamento el precio del pancho en Constitucíón. Un indicador confiable como pocos dado que atañe a todos los ciudadanos que usamos a diario el servicio de esa noble línea.
El susodicho manjar cuesta ahora ¡ocho mangos!. ¡Ocho pesos! Aunque siempre estuvo sobrevaluado jamás llegó a este pico. Cuando arranqué con el Roca el valor de ese bicho era de 3,50 $. Hace cuatro años. No hace falta sacar cuentas, pero si tienen ganas, estamos hablando de un aumento de más del 100 %. Llámese inflación, reacomodamiento, inflamación, seleccione Ud. el nombre que le sea grato, los aumentos ocurren cada vez con más prisa y sin pausa.
No caeremos aquí en el error de hablar de inflación en términos monetarios, aunque de esa forma se manifieste. Hablaremos del asunto en cuanto a la apropiación de la riqueza, porque es éso lo que grafica en forma dramática la inflación. Cuando el sueldo de un laburante pierde capacidad de compra lo que ocurre en el fondo es que el capitalista, en este caso el formador de precios, se apropia de un margen cada vez mayor de la riqueza social. Olvídense de esas paparruchadas acerca de que hay que aumentar "la productividad" o disminuir los "gastos" o "enfriar la economía" porque hay mayor presión para consumir y menos productos, etc.. Ese discursito pseudo-científico recubre con terminología aparentemente compleja la lucha por la distribución del ingreso. Una lucha en la que, hay que admitirlo muchachos, vamos perdiendo.
¿Por qué digo que vamos perdiendo? Basta recorrer un supermercado, mercadito, verdulería, granja o carnicería para comprobar que la guita alcanza cada vez menos. Que para comprar lo mismo que antes hace falta una cantidad sustancialmente más alta de decadracmas. O sea, el formador de precios se apropia de porciones cada vez mayores de la renta. El aumento de los salarios no puede cubrir esa brecha dado que el problema no es el sueldo en sí sino el incremento de los precios. Y el aumento de precios remite a la apropiación de la ganancia y, sin duda, a la redistribución de la riqueza.
No es que seamos una manga de simplistas, sabemos que la potestad de aumentar una y otra vez el valor de los productos, deviene de la posición oligopólica de los formadores de precio que tienen bajo su control toda la cadena productiva. eso está claro. Y también que el tratamiento para esa enfermedad no consiste en apretarle las tuercas al laburante sino a ese formador de precios que hace lo que le viene en gana dada su posición de privilegio.
Ya sabemos que la magia es una colección de trucos y habilidades de prestidigitador.
Por eso el reclamo no consiste en solicitar medidas ortodoxas y neoliberales al asunto, porque hacen que cualquier solución recaiga, una vez más, en el laburante. Pido, pedimos (me tomo el atrevimiento de hablar al menos en nombre de un par más que así lo han manifestado) que de una vez por todas lo de la redistribución de la riqueza adquiera una consistencia más solida y que le pongan los puntos sobre las íes a los tipos que son responsables de los constantes aumentos de precios (explícitos e implícitos).
Y por otro lado, terminar con ese discurso que pretende convencer acerca de que los precios apenas se mueven cuando cualquier billetera da cuenta de lo contrario. Ser más papista que el papa no sólo es contraproducente, a estas alturas es francamente ridículo.
Entonces solicitamos, pedimos, incluso rogamos: soluciones heterodoxas para revertir la apropiación creciente de la riqueza por parte de los formadores de precios, que sería además, atacar a la inflación para que la fiesta la garpen los que la juntan con pala. Ni más ni menos.
¿Seremos muy revolucionarios por semejante pretensión?
No. No nos hemos olvidado del 2001. Justo por eso, porque recordamos el 2001 es que se pide lo anterior.
Chan chan.

15 comentarios:

Moscón dijo...

En tres mil años de apogeo del imperio egipcio no hubo inflación.
Los paganini levantaron los muertos del estado siempre con la misma cantidad.
Erich von Daniken y Fabio Zerpa ahí nomás te salen a explicar que tuvieron ayuda extraterrestre.
Así que habrá que ir al Uritorco a buscar un economista,o apretar de los huevos a estos cuatro o cinco grupos que nos hacen el ídem.

Daniel dijo...

Está muy bien. Pero en mi humilde opinión, las cadena de distribución, iguales de acaparadoras les aplican terribles márgenes de ganancias a los productos.
Por lo cual, no lo contradigo, sino que le sumo una para mi igual o peor: los Carrefoures varios.

Porqué si en otros países existen también binomios tipo: Ledesma/Celulosa - Terrabusi/Bagley y Carrefoures diversos no hay la inflación de aquí es lo que me desvela, Dormi. Sinceramente y sabiendo que todo es parte del mismo sistema de mierda, no le encuentro explicación.

Dormidano dijo...

Moscón:
Lo de apretarles las pelotas hasta que se avengan a participar en una sociedad sin querer cagarla me parece la mejor opción: es más, creo que es la única posible dado que cualquier diálogo los tiene por ausentes.

Dormidano dijo...

Daniel:
Muy bueno lo de la cadena de distribución, que es otro monopolio que sumado a los oligopolios formadores de precios logran el milagro de que el productor reciba 1,50 por litro de vino y el mismo elixir sea vendido a 8 mangos el litro cuando es un nebiolo barato.
Esa porción, esa temible diferencia, queda en manos del elaborador, del intermediario, del distribuidor, etc.
Pasa que, con el paso del tiempo, esa cadena desde la elaboración hasta la distribución ha sido sitiada y tomada por el formador de precios que controla todo el circuito.
Pongo por caso, un grupo accionista que tiene intereses en una empresa de transportes y a su vez fabrica galletitas (un ejemplo de la vida más real, se lo garanto).
¿Cómo hacer para controlar el asunto? Yo creo que la respuesta, las respuestas, se encuentran en políticas que apunten a desmantelar esta cartelización, que favorezcan otro sistema de distribución, que regulen los márgenes de ganancias y que blanqueen los verdaderos costos que median en la cadena de producción. Y hablo de medidas, todas, dentro de un esquema capitalista.
Yo sería mucho más radical, pero no estamos ahora jugando ese juego.

Daniel dijo...

Intervencionismo al palo! Qué grande, Dormi; el gran cuco de los liberales.
La cagada a veces son experimentos tipo salvataje de Masuhh vía papelera Quilmes que salieron para el culo, mientras Ledesma/Celulosa se cagan de risa.

Dormidano dijo...

Daniel:
Y si. En ese caso el problema es hacer algo para no hacer nada y encima hacerlo mal.
Pero hay formas de hacerlo bien e incluso, que las empresas sigan ganando guita. Aunque menos, claro está.
Pero para eso hacen falta políticas activas que desactiven el cártel. Moreno sería un poroto, mire lo que le digo.

Ckeshu Sisa dijo...

este fin de semana fui a hacer compras. Ahí me enteré que "volvieron los SEREPESOS". Todavía me dura la indignación por la caradurez de esa promoción, y por la estupidez de los consumidores. Para los que no la conocen: en los productos viene un cupon que sirve para "pagar" productos de esa marca. O sea, al comprar un producto usando ese cupón, se paga menos. Me imagino que la empresa no va a hacer una promoción con la que pierda plata, así que aún vendiendo los productos a un precio menor, igual gana plata. O sea, la empresa está reconociendo que vende cada producto más caro que lo que realmente vale, y que tiene un margen de ganancia tal que le permite venderlos con descuento.
Estoy totalmente de acuerdo con poner controles a toda la cadena de comercialización!!

Ckeshu Sisa dijo...

mencionaste el precio del vino. Hace poco tuvimos un quilombo con el precio de la Yerba. La subieron a 20 mangos el KG. A los productores, les pagaron $0,78 el Kilo (y hay denuncias de que ese precio oficial no se cumple). Quién se queda con esos $19 de diferencia?

pd. hace poco subieron el precio a $1,70 por kg.

Dormidano dijo...

Ckeshu:
Satamente.
Hay que ponerle el cascabel al gato, de lo contrario nos va a tapar el agua.

Le cuento otra más: el damasco en fresco en una verdulería de Capital Federal se pagaba en verano 18 pesos el kilo.
En mi pueblo, en Mendoza, tuvieron que tirar la producción.

Jorge Mux dijo...

Uno de los graves problemas que tenemos, como consumidores, es que los productos de primera necesidad han sido apropiados por oligopolios que hacen literalmente lo que se les canta. Mientras ellos tengan la sartén por el mango, y mientras nosotros como consumidores no podamos pedirles que nos rindan cuentas de lo que hacen, la cosa seguirá igual. Es ya común que las marcas más conocidas saquen el mismo producto, con una etiqueta diferente (que diga "premium", o "especial" o "doble") y vendan lo mismo al doble de precio. El arroz Gallo Oro, por ejemplo, está haciendo eso. Mastellone hace eso con casi todos los productos. El azúcar ahora es "premium". Vivimos en un mundo de lujos, en el que todo lo que compramos es "súper", "especial", "VIP". En realidad es lo mismo con un ropaje diferente. O, mejor dicho, no es lo mismo. Con esa excusa del ropaje nos bajan la cantidad y la calidad de esos productos. No veo que se proteste por eso; la protesta generalizada es "cómo aumenta todo". Pero en rigor, no hay tanto aumento, sino especulación. Ejemplo: soy comprador de café Dolca desde hace casi una década. El café Dolca costaba $ 16 a fines del año pasado. De un día para el otro lo aumentaron a $ 25 y llegó a estar a $ 29. Ahora publicitan como "oferta" ese mismo café a $ 19. Lo que yo sospecho es que ese salto enorme fue especulación pura, y que esa "oferta" es el precio real. Así con todo; si uno recorre las góndolas encontrará que la "oferta" es algo muy cercano al precio que tenía hace unos meses.

Jorge Mux dijo...

Otra cosa también: hay que tener en cuenta que los precios de supermercados están inflados de por sí. Antes uno iba a lugares como Carrefour, Disco, Wal MArt, porque sus precios en la totalidad de los productos eran mejores que los de cualquier almacén de barrio. En la zona donde vivo hay una famosa cadena de supermercados llamada Cooperativa Obrera. Pues bien, en todos estos supermercados, la carne es mucho más cara que en cualquier carnicería. El pescado también: más caro que en una pescadería. La fruta y la verdura, más cara que en una verdulería. Y un detalle: en la carnicería de mi barrio, compro lomo desde hace seis meses a $ 44,90 el kg. En los supermercados, en cambio, no ha parado de aumentar, y en Carrefour ya lo están cobrando a $ 83.

Grupo de Expertos en Todo dijo...

Jorge:
Me ha sacado la palabra de la boca. Justo estaba pensando en armar un post (lo armaré) referido a esas "avivadas" que nos dejan culo pa´rriba.
Es cierto que en muchos almacenes de barrio, carnicerías y pescaderías los precios son mucho más bajos.
Carrefour, Coto, Disco, Jumbo y sus coequipers van para arriba como locos y nadie los para.

Jorge Mux dijo...

Nadie los para, y encima se convierten en el "patrón de queja" de la gente al momento de hablar de los aumentos de precios. Me asombra cada vez más darme cuenta de que muchos de los quejosos de, por ejemplo, el precio de la carne, son asiduos compradores de los cortes Etiqueta Negra de Carrefour, que son una tomada de pelo. Etiqueta Negra cuesta el doble de lo que vale en cualquier carnicería. Y desde luego, que se llame "etiqueta negra" no implica nada especial. Claro, si uno es tan gil de andar pagando el doble, entonces no tiene derecho a patalear.

Jorge Mux dijo...

Como dice Ckeshu Sisa, Mastellone vive haciendo trampitas con estos temas. Ahora venden los yogures en packs X4. Antes eran X2. A estos vivillos les conviene más venderte 4 que 2, aun cuando publiciten que esos 4 te los dan con un descuento. Hasta hace poco vendían la crema de 250 cc. a un precio muy bajo. De a poco fue desapareciendo, y apareció la misteriosa "crema doble", que en ningún lugar de su envase indica qué quiere decir "doble". La cuestión es que esa "crema doble" trae 200 cc. y cuesta casi el doble (quizás de ahí su nombre) que el otro desaparecido envase.

iris dijo...

No tengo mucho que agregar en cuanto a los excesos de los supermercados que no sólo suben los precios de modo que da calambre sino que encima especulan escatimándote algunos productos como aceite, yerba, leche ,azúcar poniendo límites de compra por persona o retirando las marcas más baratas...
Pero en lo que se refiere a los consumidores he visto a gente comprar la carne y las verduras en el supermercado, carísimas, habiendo una carnicería y una verdulería que vendían más barato al lado...