No sé porqué hoy me acordé mucho de Los Fabulosos Cadillacs. Vaya uno a saber porqué ¿no? En fin, dos canciones me rondan por la cabeza. No me queda otro exorcismo que compartirlas. No mis impresiones al respecto, porque si hay algo que aprendí en estos tiempos es el peso de la polisemia. Lo que les cause en la cabeza queda bajo la responsabilidad de los señores padres, tutores y encargados.
Y ya que estamos, te podés arremangar el jean, calzarte un sombrero y pegar unos buenos saltos. No vamos a dejar de bailar porque asuma una manada de agretas ataviados con camisas color pastel y sueters anudados en el cogote.
Nunca un chano superará a un Sr. Flavio.