Hace poco, en un comentario dedicado al post anterior sobre el mismo tema, una persona habló de análisis resentido. Me quedé pensando el asunto. intentando dilucidar si había escrito ese texto por resentimiento. Y no che. No fue resentimiento: fue bronca. Que no es lo mismo y ni siquiera parecido.
Me quedó dando vuelta la palabra "resentido". La han usado mucho para calificarme en diversos foros, virtuales y de los otros. Suelen agregar "zurdito". O sea "zurdito resentido". ¿Resentido con quién? me pregunto. Con nadie me respondo. No se atrevan a confundir enojo y bronca con resentimiento. No le guardo rencor a la clase media. Estoy profundamente enojado con la clase media. Insisto: no es lo mismo.
Mi enojo tiene motivos que en parte expuse en el post anterior. A lo que tengo que agregar otros, tales como la confusíón que tiene la clase media entre su improbable destino de gloria y el lugar real que ocupan en una sociedad, su condición de obstáculo político dado que impiden los cambios que una sociedad requiere cuando deciden a partir de su pequeño espacio en el mundo y convierten esa opción en un mantra que contamina a la sociedad completa, el prúrito de pensar que deben ser seducidos para que opten por uno u otro cuando lo que en realidad debería ocurrir es que tomen decisiones por medio de la reflexión y puedan dar cuenta de esas preferencias y luego hacerse cargo de las mismas sin huir por tangentes varias, etc.
Y también me da bronca el resentimiento de la clase media. Si señor. Resentimiento. La clase media guarda un profundo rencor larvado a los que están justo por debajo de sus posibilidades económicas. Sobre ellos proyecta su enojo, los convierte en responsables de los males que aquejan al barrio, la ciudad y el país, los estigmatiza y segrega. Quizás el mejor gesto que tenga hacia ellos es una pequeña palmada en la espalda cada vez que se comportan como buenos esclavos y no pretenden vivir ni comer todos los días.
Y, arriesgo, ese resentimiento proviene de la ética capitalista que asumen como propia, pensándose del lado de los que tienen el chupetín por el palito. Los "negros" son el recordatorio viviente de lo que la clase media fue y podría volver a ser en cualquier momento (como se demostró en la década de los 90), y el primer gesto que tiene es deplorar su existencia, deplorar su cercanía, negarles una existencia autónoma como sujetos de derecho.
Y los que enarbolan la causa de esos "negros" también deben ser combatidos, porque se oponen al anhelo de encumbramiento social al que aspira la clase media.
Resentimiento que, apenas se puede, expresan como deseo de venganza y reparación sumaria.
Asi que no, no estoy resentido. Tengo bronca.
Ni más ni menos.
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