Los primermundistas consuetudinarios quizás se lamenten de que en ésta republiqueta de mierda la gente no imite las costumbres de la civilizada Francia y deje de resultar un "gasto" en las empresas y de esa forma, esas venerables instituciones aumenten su rentabilidad. Ya me los estoy imaginando a los Grondonas de éste país, dando conferencias, recomendando a los empleados esta estrategia extrema de flexibilidad laboral.
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