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jueves, 5 de mayo de 2016

FORMA ES CONTENIDO

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¿Observaron que los muchachos funcionarios del PRO dicen las mayores barbaridades y ninguno de los agredidos sale a cortarles el cogote así sin anestesia y con un tramontina oxidado? ¿Vieron cómo son capaces de manifestar las peores crueldades y sus votantes no los persiguen por la calle para extraerles el corazón con un abrelatas? ¿Se dieron cuenta que digan lo que digan, sea cual fuere el grado de sufrimiento que produzcan las decisiones políticas que toman no son cazados como conejos con un rifle de aire comprimido?
¿A qué se debe semejante magia? ¿Por qué el milagro de que permanezan indemnes luego de auspiciar y propiciar el exterminio económico que se traen entre manos?
Yo tengo la casi certeza ("casi certeza", perdón Bourdieu) de que la clave está en la forma. 
¿Cómo vendría siendo ésto?
Los tipos dicen que te van a matar de hambre aumentando todo hasta que revientes como un chancho pero lo dicen con un tonito cuidado, monótono, cansino, sin elevar la voz, sin gesticular demasiado, sin "confrontar", como si fueran monaguillos leyendo el evangelio del día,, sin inflexiones, sin mirarte a los ojos, sin mover las manos del atril, unas suaves estatuas parlantes. Y eso a la "gente" le fascina. Porque no le levantan la voz. Porque no los apuntan con el dedo. Porque un espíritu pauperizado considera que si te lo dicen "bien" las cosas son menos crueles, son menos duras, son menos reales.
Ergo: no importa lo que dicen, por espantoso que sea, interesan los "moditos", esa suave seducción que emana del sociópata profesional que te va a achurar sin miramientos pero finge una sensibilidad que no tiene.
Forma es contenido dice alguna teoría pedagógica. Y sospecho que tiene razón.
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jueves, 23 de abril de 2015

NEW REACCIONARIO

Estoy acostumbrado a las pavadas que dice este tarugo. Pero hoy logró empeorarse (y mirá que hay que empeorar lo que hace). Ha compuesto un texto un poco más reaccionario que esta bazofia de Celia Cruz. El iluminado indica que la culpa la tiene uno.
¿De qué? No lo aclara. Dice "relacion armoniosa" y eso es casi cualquier cosa. Pero lo interesante son las ¿reflexiones? que siguen. Ahora que la Iglesia Católica descubre que anestesiar la conciencia colectiva no está del todo bien, aparece Claudio María Domínguez para tomar la posta y decirnos que los problemas están dentro de uno.
Y además para enseñarnos (confusamente al estilo Doña Petrona pero sin torta surrealista) lo que es un hombre humilde y comprensivo, para alegar respeto cuando debería decir tolerancia. Y a la disidencia le llama calumnia. Ya hemos dicho acá que no hay que confundir respeto con tolerancia.
Claudito no lo tiene tan claro.
Estos delirios, a nosotros, escépticos de la primera hora, pueden hacernos reir.
Pero cuando leemos los comentarios que siguen a la perorata comprobamos que hay gente que se lo toma en serio y quizás hasta le haga caso, con los problemas que eso conlleva.
O sea, si delirás solo, adelante. Pero cuando tus delirios confunden y causan más dolor, entonces te metés conmigo.
Prefiero Claudito, leer a Sartre: "Según Sartre, el término humanismo posee dos sentidos muy distintos. Se puede entender una teoría que toma al hombre como fin y como valor superior. Este tipo de humanismo supone que podríamos dar un valor al hombre de acuerdo con los actos más altos de ciertos hombres. Sartre afirma que este tipo de humanismo es absurdo ya que supone tomar al hombre como fin, cuando, en realidad, es algo que siempre está por realizarse. Además nunca deberíamos creer que hay una humanidad a la que se puede rendir culto a la manera de Augusto Comte. Y es que, según Sartre, el culto a la humanidad conduce al humanismo cerrado. El otro tipo de humanismo piensa que el hombre está continuamente fuera de sí mismo, es decir, proyectándose y haciéndose fuera de sí mismo ya que todo hacer implica novedad. Sartre define este rebasarse a sí mismo en su continuo hacerse como transcendencia, aunque no en el sentido en que Dios es trascendente, sino en el sentido de rebasamiento. En definitiva, la creencia de que el hombre no está encerrado en sí mismo sino presente en un universo humano en donde se crea y se inventa, es lo que se denomina humanismo existencialista. Humanismo  - afirma Sartre - porque defendemos que no hay otro legislador que el mismo hombre, y que es en el desamparo en donde decidirá lo que va hacer consigo mismo."
Claro, este humanismo conlleva una responsabilidad enorme e ineludible. Es más facil hacerse el boludo comprensivo ¿no?
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jueves, 16 de junio de 2011

OSHO Y EL ORNITORRINCO

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El exotismo es una actitud cultural de gusto por lo extranjero que nos invade por todas partes. Los estereotipos elaborados por la visión romantizada de lo otro, extraño, lejano, son establecidos como objetos de deseo por amplias capas de la sociedad.
Seguimos escuchando (aún ahora en tiempos tan globalizados) "-Este país es una mierda, en cambio en Europa/EE.UU./Australia, etc. las cosas funcionan bien". Quien emite esta sentencia por lo general no conoce los países aludidos, no ha vivido en ellos, no ha disfrutado de sus beneficios ni padecido sus problemas. Simplemente conjetura que, como son lugares presentados como del primer mundo, necesariamente son mejores. Y la verdad de la milanesa es que son distintos. En algunos casos mejores, en algunos casos peores, pero ante todo diferentes. Y como son diferentes, las comparaciones deben hacerse, si se hacen, con muchas precaución. Hay una variante novedosa de esta forma de exotismo: las personas que viajan a los países aludidos que vuelven de su travesía maravilladas por los lugares visitados y refuerzan su exotismo: ahora hablan con un supuesto conocimiento de causa. Nótese que las personas que han vivido en el extranjero por lo general son más ecuánimes, y quizás sostengan su exotismo (como actitud cultural residual) pero el conocimiento de primera mano lo atempera.
Otra variante del exotismo es la permanente alusión (new age) a civilizaciones extinguidas como fuente de toda sabiduría. Por ejemplo, los mayas, los incas, los chibchas, los "celtas", los pueblos nórdicos, etc. Sin conocer demasiados detalles, munidos con los dudosos argumentos presentados por gurúes de todo tipo, el sujeto exotista se lanza a proclamar virtudes no comprobadas de esos pueblos: que vivían en armonía con la naturaleza, que eran muy avanzados científicamente hablando, que usaban una forma de comunicación mental que en nuestros días se ha perdido, que conocían y ejercían la magia, y un interminable rosario de características que tienen una sola cosa en común: son conjeturas que en muchos casos rozan el absurdo. Esto no desalienta al exotista que insiste en ingresar en una u otra cosmogonía sin solución de continuidad alentado por su fe irredenta.
Otro tipo de exotismo es el que usa como referencia la religiosidad de otros pueblos para desparramar una postura al menos errada. En este caso las miradas por lo general se vuelven hacia el Oriente: China, Japón, La India, etc. En esta modalidad, la espiritualidad de aquellos pueblos vendría siendo superior por motivos varios (basta recorrer una librería en el sector de "autoayuda" para elaborar una lista de justificaciones que no tendría fin) y por tanto no queda más que adherir a ella. No interesa el detalle de que no son territorios iguales, que cada uno tiene una historia distinta a la propia, que su espiritualidad es además un aprendizaje de cientos de años que da por resultado un sujeto que la mayoría de las veces no se parece a lo que el exotista conjetura. En absoluto. Importa señalar que "hemos perdido el rumbo" y que deberíamos abrazar la fuente de la sabiduría, que como todos saben, está "allá" (la deslocalización de una doctrina de un pueblo a otro implica el desconocimiento y la supresión de la historia misma de esa religiosidad que está impresa en el ADN del pueblo aludido, eso que hacen que sean como son y no como nosotros).
Y hay otro exotismo de cuño reciente, que no se conforma con las referencias temporo-espaciales lejanas pero al menos localizadas en el planeta La Tierra. Este exotismo apela a la sabiduría de las civilizaciones extraterrestres (que nos visitan desde hace años) y la usa como referencia para indicarnos que "hemos perdido el rumbo" y que deberíamos abrazar la fuente de la sabiduría, que como todos saben está "allá".
La frutilla de la torta tiene lugar cuando todos los exotismos antes citados (y otros que a este escriba no se le han ocurrido) se mezclan. Ahí, agarrate que vamos a subirnos al toro mecánico de la historia.
Hay más exotismos dando vueltas por ahí. Y cada uno cosecha legiones de adeptos.
Porque todo es mejor allá lejos y hace tiempo, como cualquiera sabe.