Los teóricos del aquel primer liberalismo indicaron que el egoismo era el motor que haría funcionar a la sociedad. El famoso efecto cascada, o el vaso que se derrama o cosas por el estilo. Bueno, evidentemente eso no ha funcionado. ¿Pruebas? Tenemos un mundo enfermo por todas partes.
La primera gran evolución de la especie humana sería superar al egoismo como fundamento del sistema social. Y ya que estamos, aviso: dada la depredación que se efectúa en nombre del interés individual, no nos van quedando muchas opciones: es evolucionar (en serio, de verdad, sin excusas) o desaparer puesto que nuestra forma de organizarnos para sobrevivir destruye las condiciones que nos permiten estar vivos. Al fin y al cabo, somos una especie más y podemos tranquilamente extinguirnos.