Hemos dicho en este blog (y lo sostenemos) que Mario Vargas Llosa está sobreestimado. Que tiene más palabras que ideas y que el mayor de sus problemas es no ser Julio Cortázar (motivo por el cual se vengo nada sutilmente en el prólogo a los cuentos completos de Julio en donde lo trató de ingénuo o boludo o ambas cosas). Encima, las pocas ideas que tiene son reaccionarias aunque intente disimularlo.
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Primero y como corresponde a un cretino de su talla, eleva el rango de Europa, en donde hay naciones "seguras y libres". Y en segundo lugar indica que la causa de la inmigración es la barbarie de Asia y Africa. Mirá vos.
Resulta ser que esas naciones "seguras y libres" tienen mucho que ver con la "barbarie" en Asia y Africa, dado que las aventuras militares de las civilizadas naciones europeas han dejado como resultado, entre otras cosas, este genocidio lento y doloroso que ocurre en estos momentos, en tiempo real, mientras Vargas Llosa escamotea mediante su análisis rengo y manco la verdadera naturaleza del asunto.
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Y aquí ocurre el segundo de los ocultamientos: los motivos profundos de la violencia en Asia y Africa hay que buscarlos en el capitalismo en decadencia, en su fase de descenso, el llamado neoliberalismo que pregona Vargas Llosa por todas partes.
Ahí está la madre del borrego. No en otro lado. No en esa supuesta generosidad que tiene que tener Europa o la civilización para salvar los resultados de la barbarie (exacto, de nuevo Civilización y Barbarie, se ve que Sarmiento tiene discípulos allende los siglos), sino en la trama de complicidades, despojo y colonialismo que Vargas Llosa oculta detrás de sus comentarios.
El problema de este siglo no es la inmigración sino el capitalismo.
Quien lee la nota incluso piensa que la culpa de todo la tienen los inmigrantes por inmigrar. Bárbaros.
Ay Vargas Llosa. Podrías aprender algo de Cortázar. Pero bueno, él era él y vos apenas sos Vargas Llosa.