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lunes, 13 de octubre de 2014

TANTA TINTA AL PEDO

Parece una cargada. Premiaron a este tipo por decir cosas que hemos señalado hasta el cansancio y sobre las que hay una pila sobre pila de investigaciones, ensayos y análisis. Claro, todos esos trabajos provienen de zurditos, quintacolumnistas, marxistoides y otros engendros por el estilo: ergo, no merecen mayor consideración.
En cambio uno que indica como hacer "competir" a los oligopolios (me encantaría ver de qué se van a disfrazar para tal fin teniendo en cuenta que un oligopolio sirve para evitar la competencia y, en todo caso, si compiten dos oligopolios los que se siguen jodiendo son los orejones del tarro. No hay caso, la teoría del derrame sigue anegándoles el cerebruto) y propone ¡ohh novedad! ¡regularlos! merece un Nobel.
Bastaba con darle un premio póstumo al barbudo Carlitos Marx que habló de esto hace un montón de años en varios libros y sigue teniendo razón. O si querés venirte un poco más acá, dáselo a Lenin por "Imperialismo, fase superior del capitalismo". O a "Imperio" de Hardt y Negri. O a la extensa y precisa obra de Heinz Dieterich que trabaja estos temas desde hace una punta de años, haciendo foco en la economía de no equivalencia.
Fuera de programa, podrían premiar a Enrique Dussel, aunque se dedique a la filosofía ¿Total? Tantos disparates premian que un dislate no sería tan problemático.
Pero es preferible seguir premiando a las obras de ficción. El problema es que le dieron a Tirole el Nobel de Economía y merecía el de Literatura.
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lunes, 15 de octubre de 2012

PREMIO NOBEL A LA RELIGIÓN DE MERCADO

Cuando uno lee lo que "premiaron" con el Nobel de Economía advierte lo lejos que estamos de superar la teología de mercado. Y también comprende lo mucho que habrá que laburar para desterrar mitos tan absurdos como "la ley de la oferta y la demanda" o "la optimización de las asignaciones entre oferta y demanda" cuya pretensión es "a partir de la teoría de los juegos cooperativos, Shapley estudió y comparó distintos métodos de emparejamiento para lograr asignaciones estables, desarrollando varias herramientas específicas, en particular el denominado algoritmo de Gale-Shapley. Los métodos diseñados por Shapley limitan los motivos de los agentes para manipular el proceso de emparejamiento, aparte de lograr siempre una asignación estable.".
Pero no contentos con pensar que la matematización es una panacea, también sin decirlo postulan que la economía es como es y más que nada hay que entenderla. A lo sumo inventarse un "método" para optimizar las asignaciones.
Lo que pasa es bien otra cosa y si no quieren verlo los señores académicos es por su ceguera teórica o sus opciones políticas que se fundan en el axioma del mercado todopoderoso, o sea, teología ramplona y simplista, a pesar de los vericuetos algebráicos.
Y encima "tomando como base el algoritmo de Gale-Shapley, al que introdujo distintas modificaciones, Roth rediseñó con éxito los métodos usados por instituciones para emparejar por ejemplo a médicos con hospitales, estudiantes con escuelas o donantes de órganos con pacientes que necesitan un trasplante."
Una delicia.
Pensar que pueden matematizar motivos, obtener un algoritmo que los combine más o menos, y que como resultado "optimizarán las asignaciones entre oferta y demanda". ¿Me están cargando? Eso sacan estos tipos por pensar que los axiomas son verdades reveladas. Hay demasiadas concepciones que estos señores dan por hechas. La discusión no es cómo funcionan. La verdadera controversia, la más profunda y necesaria es si las cosas son como los pibes estos creen que son, cosa que está antes de "estudiar" cómo cuernos funcionan.
Cuando premian barbaridades teóricas como la premiada legitiman académicamente el despojo y la explotación.
Aunque la parafernalia académica pueda parecer abrumadora, estos señores no están tan lejos de Broda y Melconian. A lo sumo son un poco más sofisticados para formular sus dogmas.
No se dejan engañar, no es ciencia, es teología.