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En estos últimos días estoy muy poco orgulloso de la humanidad que me rodea. Con pocas y escasas excepciones, eso si.
Desde la semana pasada vengo escuchando una barbaridad tras otra, una peor que otra. Gentes que antes de decirte algo informan con un gesto de disculpa "-mirá que no soy facha/o, pero..." y a continuación desgranan una serie de argumentos racistas que de verdad asustan.
¿Cómo pueden pensar y creer lo que piensan y creen?
Me he pasado gran parte de mi vida adulta tratando de entender la forma, la manera en que un grupo de anodinos ciudadanos se transforma en una multitud racista y xenófoba. El ejemplo más acabado de ese proceso es la conversión del pueblo alemán a la fe nazi. El período que abarca desde el fin de la primera guerra mundial al ascenso de Hitler a la cancillería alemana es clave para comprender los mecanismos que se ponen en juego para lograr la adhesión fanática de los ciudadanos "comunes" a una teoría que estigmatiza al otro, al diferente, y lo culpa de todos los males de la humanidad.
Indagué e indago mucho sobre esa época funesta. Buscando respuestas.
Trataré de enumerar ahora algunas cosas que sí comprendí o creo haber comprendido que no es lo mismo pero se parece:
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1.-El Otro es lo desconocido, lo extraño, lo que no es cotidiano. Por eso en principio genera inquietud, en algunos casos miedo. Miedo a lo que no se conoce.
2.-Ese miedo básico es explotado para lograr cohesión.
3.-El Otro es transformado en un enemigo, un chivo expiatorio, en donde se pueden descargar las culpas de la sociedad.
4.-El Otro amenazante es una construcción, una representación (gracias Louis), que se asienta en prejuicios. Funciona a la manera de un arquetipo. Un arquetipo al que se le teme, al que no se interroga porque no se esperan respuestas de su parte.
5.-El Otro es malo a priori y por tanto, no merece consideración alguna. Su condición humana no es tal, dado que es un enemigo de lo humano, representado en este caso por un nosotros, víctima de este victimario.
6.-Cuando estos prejuicios son legitimados por un proyecto político asistimos al nacimiento del racismo institucionalizado. Los problemas del sistema, problemas generados por todo el colectivo social, se adjudican al colectivo agredido, a la otredad amenazante. Esto es una forma perversa de conservadurismo, en donde los privilegios de clase se consolidan usando dispositivos racistas: el "orden" debe conservarse dado que el Otro amenazante acecha nuestra forma de vida. Un doble recubrimiento en este caso: de la verdadera naturaleza del proceso social y de los privilegios que subyacen a este orden.
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Tal como se ve, no es mucho lo que entendí.
Ayer me decían: "-Esto se parece a La Ola". Este comentario hace referencia a la película "La Ola" que está basada en La Tercera Ola, el nombre de un experimento que el profesor Ron Jones llevó a cabo en el Cubberley High School, un colegio de Palo Alto, California, durante la primera semana de abril de 1967, tratando de recrear la alemania nazi.
Tiene razón. Se parece.
Además, una película me ronda la cabeza desde hace días: "El Huevo de la serpiente" de Ingmar Bergman. Una de las frases del Dr. Vergerus, al final de la película suena como una profecía: "-Cualquiera puede ver el futuro: es como el huevo de la serpiente".
